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Santa María rompe la barrera que separaba de la Iglesia a la comunidad sorda

Javier Porro (izquierda) durante el Curso de iniciación a la lengua de signos, este martes. OLGA FERNÁNDEZ
Javier Porro (izquierda) durante el Curso de iniciación a la lengua de signos, este martes. OLGA FERNÁNDEZ

La feligresía enseña a los catequistas la lengua de signos ▶ El propio párroco se prepara para confesar a personas con pérdida auditiva

La parroquia de Santa María la Mayor da un nuevo paso para romper barreras sociales, en este caso para facilitar la participación de las personas con sordera en las actividades religiosas. La feligresía que dirigen in solidum Javier Porro y Calixto Cobo inició este martes su segundo Curso de iniciación a la lengua de signos, en el que participan catequistas y feligreses mayores de 16 años interesados en aprender esta forma de comunicación y, al mismo tiempo, conocer más de cerca las necesidades de las personas con pérdida auditiva.

Esta iniciativa tiene su origen en el encuentro que mantuvieron en 2016 un grupo de personas sordas con Javier Porro, quien, al percatarse de las dificultades con las que se encuentran las personas que precisan de la lengua de signos para tomar parte en las distintas actividades de la feligresía, decidió organizar una serie de iniciativas orientadas a ese sector de devotos y que, al mismo tiempo, pudieran ayudar a sensibilizar a los demás miembros de la comunidad sobre la discapacidad auditiva.

Con este objetivo, la parroquia de Santa María la Mayor impartió unos talleres de sensibilización en los que participó un grupo de 20 escolares de 4º, 5º y 6º de Educación Primaria de la propia feligresía.

Personas sordas se forman en la Catequesis de Santa María la Mayor para recibir los distintos sacramentos, entre ellos la Confirmación

 

MISA. Entre las primeras iniciativas que adoptó la parroquia para evitar que la falta de audición suponga una traba para las personas que desean implicarse en las actividades de esta comunidad creyente se encuentra la interpretación con la lengua de signos de la eucaristía de las 11.00 de los días 11 de cada mes (denominada misa de enfermos) o la Catequesis para adultos, que también se traduce a la lengua de signos, de forma que las personas con pérdida auditiva han podido ser más activas en la vida parroquial. En esta tarea, que tiene lugar los viernes a las 19.15 horas, se abordan los temas que son de interés para la comunidad sorda. "Muchas de estas personas tienen fe, pero en un momento determinado no pudieron adquirir toda la formación religiosa que habrían deseado o prepararse para recibir sacramentos, entre ellos el de la Confirmación. Con nuestra ayuda van a poder formarse para recibirlos", subraya Javier Porro.

"Nos preocupamos por las personas sordas porque la Iglesia no les estaba poniendo fácil desarrollar su fe cristiana porque las distintas fases de las que se compone la misa son orales (cantadas) y porque la mayoría de las parroquias no cuentan con personas que puedan dar Catequesis en lengua de signos", explica el sacerdote en referencia al porqué de las actividades que se están desarrollando en Santa María la Mayor pensadas para los feligreses con pérdida auditiva.

"Era necesario efectuar este esfuerzo, comenzando por la organización de cursos de iniciación a la lengua de signos para formar a feligreses de distintas parroquias que puedan atender personalmente a personas que se expresan a través de esta forma de comunicación gestual".

Javier Porro explica que en la actualidad las personas sordas no pueden confesarse porque la inmensa mayoría de los sacerdotes no están preparados para interpretar la lengua de signos. "Necesitamos formarnos para poder prestar este servicio religioso", asevera el clérigo, que participa en el curso que comenzó este martes en la parroquia.

Además, la Real Basílica de Santa María la Mayor acogió la pasada Navidad un festival en el que un grupo de niños cantó un villancico en el que, además de poner su voz, lo acompañaron con gestos de la lengua de signos.

"Estamos dando muchos pasos encaminados a la integración plena de la comunidad sorda en la vida parroquial porque hasta ahora la Iglesia no se estaba percatando de que no la estaba acogiendo como debería", sentencia Javier Porro.

Respuesta a la limitación sensorial de la sordera

Las personas sordas, a lo largo del tiempo, han incorporado de forma natural las lenguas de signos como respuesta creativa a la limitación sensorial de la sordera. Son lenguas naturales de carácter visual, espacial, gestual y manual en cuya conformación intervienen factores históricos, culturales, lingüísticos y sociales.

Como muchas lenguas minoritarias, la lengua de signos ha estado muchos años marginada y relegada al uso personal, pero, pese a prohibiciones y obstáculos, se ha mantenido viva y su comunidad usuaria ha protegido y transmitido su patrimonio lingüístico de generación en generación. Las lenguas de signos en España ha pasado de una situación puramente doméstica y restringida a una situación como la de hoy en día, en la que su uso trasciende a todos los ámbitos y contextos sociales.

No hay una única lengua de signos. Cada país posee una o varias y no existe una lengua de signos por cada lengua oral ya que las de signos han evolucionado de forma natural en el contacto entre personas.

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