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El sector turístico exige ayudas para capear una parálisis "insostenible"

Oficina de Turismo Rías Baixas, en la tarde de este martes. GONZALO GARCÍA
Oficina de Turismo Rías Baixas, en la tarde de este martes. GONZALO GARCÍA
La provincia cerró 2020 con una bajada interanual de viajeros del 63% y una caída en la ocupación hotelera media de 23 puntos ►La previsión a corto y medio plazo tras las últimas restricciones sigue siendo muy pesimista

"Los hoteleros estamos sobrellevando esta situación con muchísimo sacrificio, en muchos casos aportando patrimonios personales y pidiendo créditos para poder aguantar y, aún así, no todos se podrán salvar y tanto para los que tengan que cerrar definitivamente como para los que sigan abiertos, esta situación acarreará una crisis enorme que arrastraremos durante años".

Así lo afirmó este martes Paula Lourido, presidenta de la Asociación de Hoteleros de Pontevedra, un colectivo que, al igual que los demás ámbitos que integran el sector turístico, reclama ayudas a las adminitraciones para hacer frente al parón en su actividad motivado por la pandemia y sus consecuencias.

Y es que muchos de los alojamientos existentes en la ciudad del Lérez, al igual que los de otros municipios, han optado por mantenerse cerrados desde hace varios meses porque "aunque viniesen algunos clientes, no dan para mantener activa la red hotelera que hay en Pontevedra, y eso que ya somos pocos", afirmó Lourido. "Tenemos unos gastos fijos mayores a muchos sectores por las características de esta actividad y, con esta situación, para un hotel resulta más económico estar cerrado que abierto, porque no puedes permitirte abrir con solamente una habitación o dos ocupadas, ya que el servicio tienes que ofrecerlo íntegramente al cliente y los beneficios no cubren los costes".

Paula Lourido explicó que su establecimiento permanece cerrado desde octubre "y no sabemos cuándo podremos reabrir. Teníamos la ilusión de hacerlo en diciembre, pero no se pudo; luego pensamos a ver si para enero y tampoco... Aunque tengas ilusión y ganas, en estas condiciones no resulta".

Las nuevas restricciones para la movilidad impuestas a causa del incremento de contagios hacen aún más inviable que los hoteles y otro tipo de alojamientos puedan funcionar, al menos, de momento. Por ello, desde el sector reclaman ayudas públicas.

"Estamos esperando y confiando en que las Administraciones nos tengan en cuenta. Si en 2022 hay un Xacobeo normal, esperemos que Pontevedra pueda tener una red hotelera como la que había. A ver cuántos pueden resistir", apuntó la presidenta de esta asociación profesional.

Sin duda, esa resistencia no será fácil, teniendo en cuenta que llueve sobre mojado. El Instituto Nacional de Estadística hizo públicos esta semana los datos de coyuntura turística de 2020 y los resultados son realmente negativos. La provincia de Pontevedra cerró el ejercicio con un descenso interanual del 63% en el total de viajeros y del 61,8% en el total de pernoctaciones. En cifras absolutas, entre el 1 de enero y el 12 de diciembre pasaron por los hoteles del territorio provincial 558.170 personas, cuando el ejercicio previo, antes de que el covid apareciese, se habían superado las 1.508.100.

MALAS CIFRAS. En marzo, abril y mayo no hubo actividad registrada a causa de la pandemia y del confinamiento, pero los meses sucesivos tampoco depararon buenos números. De hecho, en 2020 el grado de ocupación hotelera media fue del 18,83%, es decir, 23 puntos menos que en 2019. Entre junio y septiembre fue del 32,8%, lo que supuso una caída de 24 puntos con respecto al verano anterior. Y estos datos están calculados teniendo en cuenta que hubo muchos establecimientos que permanecieron cerrados. Así, en media, el año pasado estuvieron abiertos 245 hoteles (407 si se analiza únicamente el período de junio a septiembre); mientras que en 2019 habían estado funcionando 393 al mes (o bien 538 en la temporada de verano).

Pero no solo los hoteles lo están pasando mal, sino que todo tipo de alojamientos sufren las consecuencias del covid. Tal y como explicó Dulcinea Aguín, presidenta de la Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia (Aviturga), "atravesamos una situación muy difícil y este es uno de los sectores que lo está pasando peor. En muchas casas turísticas se hicieron reformas importantes para adaptarlas a la normativa y sus propietarios están pagando créditos e hipotecas y tienen que seguir haciéndoles frente sin ingresos". En algunos casos, "hay viviendas que se le han alquilado a profesores y a sanitarios, teniendo en cuenta el aumento de plantillas en estas ramas profesionales, pero otras muchas están vacías", afirmó.

Cámpings, casas rurales, hostales, albergues o pensiones son otros de los negocios incluidos en esta grave crisis del sector.

Sobre las ayudas para todos ellos, Xunta, Fegamp, diputaciones y Cluster Turismo de Galicia volverán a verse hoy al no haber llegado todavía a un acuerdo para el plan de rescate a la hostelería y al turismo frente a la crisis del coronavirus. Las tres partes se reunieron durante dos horas y media el pasado lunes, aunque no lograron consenso para confeccionar un nuevo programa de ayudas.

Más damnificados. Agencias de viajes y turoperadores alcanzan caídas de facturación del 90%

Además de empresas de alojamiento y hostelería, otros de los grandes perjudicados por la crisis en la que el covid-19 ha sumido al sector turístico son las agencias de viajes y los turoperadores. En estos casos, las caídas en la facturación llegan a alcanzar el 90% y no son pocos los negocios que han cerrado. Tal y como explicó Lidia Vidal, responsable de comunicación de CN Travel (central de reservas y mayorista de viajes situada en Sanxenxo), "la actividad es prácticamente nula, pues, aunque no somos de esos sectores a los que les obligan directamente a cerrar, de forma indirecta tampoco se nos permite trabajar al estar restringida la movilidad de las personas. Esto provoca que pasemos el día a día con una incertidumbre tremenda. En nuestro caso hablamos de bajadas de facturación del 90% en 2020 con de viajes y los touroperadores y mayoristas somos los grandes olvidados del sector" y, entre las dificultades a las que se enfrentan no solo están las restricciones en la movilidad, sino la falta de frecuencias en medios de transporte y la paralización de programas de turismo sénior, que otros años solían mantener la actividad en invierno.

"Una empresa manufacturera fabrica productos y, si no los puede vender ahora, al menos los tiene en stock y podrá venderlos en algún momento, pero nosotros somos un sector de servicios y lo que no rentabilicemos ahora no lo podremos rentabilizar en el futuro. Programamos el puente de octubre y se cayó, programamos el puente de diciembre y también se cayó, luego las Navidades y se cayeron, Semana Santa también caerá. Seguimos teniendo personal e intentando seguir ahí, pero el trabajo que se está haciendo no repercute en la cuenta de resultados. Y aunque en verano trabajemos cuatro meses al 30%, no llega para suplir un año entero de pérdidas, porque en las agencias de viajes no hubo prácticamentre movimiento", lamentó Lidia Vidal .

"Es una situación desesperada. Las ayudas no llegan para sortear el paso y mucho menos para el medio y largo plazo. Y no es solo capitalizarse ahora e intentar sobrevivir hasta que llegue el verano, sino que no sabemos qué va a ser de nosotros a futuro, porque no va a haber una reactivación del sector para devolverlo a las cifras precovid. Las ayudas son insuficientes, por no decir nulas, y las administraciones ni se ponen de acuerdo entre ellas", concluyó.

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