Seixo alberga un diamante en bruto

José Carballo García abrió en 1943 un cine que marcó la juventud de cientos de vecinos, que guardaban cola los domingos para poder disfrutar de una película de vaqueros o de Marisol. 75 años después, el inmueble solo sufrió una reforma y sigue proyectando filmes, ahora ya en 'blue-ray' 

Perfecto Carballo posa junto a las últimas películas que se exponen en el cine de Seixo. DP
photo_camera Perfecto Carballo posa junto a las últimas películas que se exponen en el cine de Seixo. DP

Corría el año 1943. España vivía tiempos difíciles, acababa de salir de una Guerra Civil y los ciudadanos estaban bajo la dictadura de Francisco Franco, cuya libertad de expresión se limitaba a los noticiarios y documentales del NODO en televisión. Bajo este contexto, el vecino marinense de Seixo, José Carballo García, decidió abrir una sala de cine que marcaría la historia cultural del municipio y la vida de toda la familia Carballo.

Perfecto Carballo, hijo del emprendedor que dio vida al hoy en día uno de las salas cinematográficas más antiguas de toda Galicia, recuerda con nostalgia aquellos fines de semana de su juventud en los que ayudaba a su padre en su negocio familiar trabajando de portero "ou de calquera outra cousa".

Ubicado en la calle Otero Ulloa, muchos vecinos aún recuerdan aquellas largas colas que llegaban a la Casa da Cultura para poder disfrutar de una película de 35 milímetros proyectaba sobre una pantalla panorámica.

"Eu viña sempre a ver as películas, aínda me acordo de cando vin 55 días en Pekín", cuenta un emocionado 'Cuco'. "O cine enchíase sempre coas películas de Sara Montiel, Joselito e Marisol", asegura.

LA CENSURA. Xosé Vilas, miembro del Grupo Cultural Ronsel, señala que cuando él era niño el cine proyectaba, sobre todo, películas de vaqueros. "Naqueles anos había moita censura e cortábanse as esceas dos bicos", cuenta.

Los amantes del séptimo arte entran a esta sala cinematográfica histórica a través de un pequeño pasillo con acceso a la carretera general.

Una vez en la puerta, Perfecto Carballo muestra decenas de películas de 35 milímetros que fue adquiriendo a las distribuidoras en los últimos años. Otras, ya cuentan con más antigüedad. "Estas xa desapareceron, xa non se proxectan. Estounas collendo eu por telas. Están novas de paquete e úsoas para botar a máquina a andar, para que non se estropee. Porque esto é unha xoia", asevera. Y es que efectivamente, a la izquierda de la entrada a este cine, un gran proyector de los años 40, extremadamente cuidado y reluciente a pesar de los años que carga a sus espaldas, se alza sobre una pequeña ventana que décadas atrás narraba a los marinenses historias a través de imágenes analógicas. Tal y como apunta 'Cuco', se trata de una joya con un valor incalculable para los amantes del séptimo arte.

Por otra parte, el cine, en sus más de 70 años de historia, fue sólo una vez reformado. "Cando abreu era a metade do que é agora, máis ou menos", cuenta Carballo. Eso sí, tenía una zona elevada de butacas, conocida como el "galiñeiro". Pero en el año 1964 esta parte desapareció, pues "a xente empezou a ter máis economía e pasaban a pedir sentarse abaixo", cuyas entradas eran de un valor superior. Así, el cine de Seixo pasó a tener 200 butacas a un mismo nivel, y la familia Carballo aprovechó esta reforma para reemplazar las butacas por asientos nuevos. Fue en este año cuando "veu o cinemascope", por lo que la pantalla panorámica se cambió por una "máis grande, ocupando o ancho de toda a sala", indica Cuco.

A partir de este momento, el cine de Seixo no sufrió ningún otro cambio. Así, tal y como lo conocían los mayores marinenes en el año 1964, así se conserva hoy en día.

Se intentó, no en vano, volver a cambiar todas las butacas de la sala. Sin embargo, sólo se reemplazaron algunas de ellas. "Compráronse os asientos ao cine de Pontevedra cando pechou, pero non se cambiaron todos porque hay que facer escalóns para que a xente vexa a pantalla", apunta Cuco. Pero de momento, la familia no contempla otra reforma.

Con los papeles de la apertura del cine de Seixo en la mano, que ahora gestiona su yerno, Alberto Fernández García, Carballo muesta una lista con las salas cinematográficas que había en la provincia de Pontevedra antaño. "Había un total de 95 cines, pero como este xa non existe ningún, é o máis antiguo de Pontevedra", comenta un orgulloso Cuco.

Actualmente, ya en "blue-ray", decenas de personas siguen disfrutando los fines de semana, festivos y vísperas de festivos, de las mejores películas en este lugar emblemático de la villa marinense.

Y mientras la familia pueda hacerse cargo, el cine seguirá pasando de generación en generación para mostrar a la población de Marín que Seixo conserva una joya, un espacio que albergó miles de historias conmovedoras que influyó en la forma de vida y en la cultura de todo un pueblo.

Como anécdota, Xosé Vilas recuerda que John Balan, el hombre orquesta, barría el cine para poder entrar gratis y disfrutar de las mejores películas. "Un día topou cen pesetas, tirou a escoba e marchou", cuenta.

"Gústame o cine, levo toda a vida no cine, tráeme bos recordos", concluye Perfecto Carballo, Cuco.

SALA LA PALMA. Poco después de abrir el cine, justo detrás de él, en el mismo recinto, la familia Carballo inauguraba la sala de fiestas La Palma, un lugar donde disfrutaron de cientos de actuaciones los ahora ya mayores marinenses. "É a única sala de festas deste tempo que está en pé", cuenta Cuco.

"Nos anos 60 e 70 tocaba aquí a antigua París de Noia", asegura. Y el mejor encuentro, el de "Mi Seixo", apunta. "Foi o mellor baile que se fixo en Marín, nos anos 80", señala Carballo.