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Marta Blanco, en las instalaciones de Galáurea. GONZALO GARCÍA
Marta Blanco, en las instalaciones de Galáurea. GONZALO GARCÍA
Nombre: Galáurea
Dirección: Riestra, 34-1B
Fundación: 2005.
Propietario: Marta Blanco Marbán
Actividad: Servicios asistenciales de ayuda a domicilio

LA DE esta semana es una de esas empresas que por desgracia tienen que existir y por suerte existen. Galáurea, con sede en Pontevedra, fue fundada en 2005, originalmente en Poio, y se dedica a atender a personas en situación de dependencia o vulneravilidad.

Su propietaria, Marta Blanco Marbán, nacida en Ponferrada, criada en O Barco de Valdeorras, e instalada en Pontevedra desde hace años, viene de una familia de empresarios con la que trabajó hasta que decidió montar Galáurea, que creció y creció hasta alcanzar una plantilla de 100 empleados y una capacidad operativa que les permitió ir logrando todas las certificaciones que hoy les habilitan para cubrir todo el territorio del país gallego.

El trabajo bien hecho tiene premio. Galáurea, algo de lo que Marta Blanco presume y hace bien, recibió recientemente en Castilla y León un premio a la Conciliación y a la Igualdad otorgado por un consorcio que engloba a varias comunidades autónomas españolas y el norte de Portugal. El galardón distingue a nuestra empresa por promover esos valores fundamentales entre su plantilla, que es la primera en Galicia que cumple todos los requisitos exigibles en estas materias. Pues reciba nuestras felicitaciones y tomen nota todas las empresas del mundo.

Es un ejemplo y uno de los motivos que nos lleva a incluir a Galáurea en esta sección, en la que premiamos cada semana a una empresa ejemplar. Dedicándose al cuidado de nuestras personas que requieren una atención especial, es buen síntoma que promuevan valores indispensables en materias como la conciliación en los centros de trabajo. Malo sería que no lo hicieran, pues no me gustaría a mí, que he tenido como todo el mundo personas en mi familia que han requerido esa atención especial, que se encargara de ellas una empresa que no empieza por atender a sus trabajadores y trabajadoras, así que lo dicho, buen trabajo.

Trabajan en Galáurea principalmente para la Xunta y otras instituciones que requieren sus servicios. Antes de la Ley de Dependencia, los usuarios eran mayores de 65 años. Desde entonces, cualquier ciudadano o ciudadana, sea niña, adolescente o adulta, debe ser atendida, y eso es bueno, pues para eso queremos ser una sociedad cada día más justa y solidaria. Y ése es un trabajo que, dice Marta Blanco Marbán y yo la creo, muy gratificante, por cuanto cada día ayudan a tanta gente que necesita a su lado alguien que le ayude. Añade, ya también estoy de acuerdo, que genera una gran satisfacción personal.

El sector tiene futuro, porque inevitablemente, ya dada la curva demográfica, la población envejece y nuestra obligación es cuidar adecuadamente a nuestros mayores como ellos cuidaron de nosotros y es necesario que reciban una atención integral y personalizada. Es lo que merecen todas y todos nuestros mayores, así como cualquier ciudadano que por el motivo que sea requiera cuidados.

Desde 2018, Galáurea tiene oficinas en Riestra, en el primero B del número 34. Allí, cuenta Marta, ademas de dirigir la empresa y a su equipo de trabajo, asesora a particulares que no saben cómo solicitar ayuda para que se atienda a sus familiares en situación de vulnerabilidad.

Para sacar adelante algo así, el equipo humano debe tener ante todo, además de la adecuada y necesaria formación, una vocación de servicio. Todo el mundo sabe apretar un tornillo, pero no todos tienen la sensibilidad necesaria para cuidar a sus semejantes y facilitar la vida de quien más lo necesita, como una persona anciana que ya no puede valerse por sí misma, o alguien con problemas de movilidad.

A mí me parece algo admirable, de verdad, por muchos motivos, y todos debemos agradecer a Marta que haya montado Galáurea y no una fábrica de tornillos o una cadena de restaurantes de comida rápida. Cuando llegue mi momento, que todo llega en esta vida, lo bueno y lo malo, espero que quien me ayude a sobrellevar mi vida con dignidad sea personal de Galáurea. Me fío de las empresas que, más allá de obtener los beneficios indispensables para su supervivencia, promueven los valores por los que todos y todas debemos luchar: la igualdad, la conciliación, la solidaridad, la no discriminación y todo aquello que nos hace mejores como sociedad y como personas. Así pues, sólo cabe desear que la empresa siga creciendo y creando puestos de trabajo de los buenos, de los necesarios, y ofreciendo un servicio preciosos, como es ayudar cada día a quien lo necesita. Mucho debemos a gente como Marta Blanco Marbán, entre otras cosas que se haya trasladado a nuestra ciudad.

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