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"Siento como un privilegio haber cambiado un fusil por una cámara"

Sergio Cabrera. DAVID FREIRE
Sergio Cabrera. DAVID FREIRE
Sergio Cabrera, educado en China en la Revolución Popular ha sido guerrillero en Colombia y cineasta premiado en el Festival de Sundance o en la Berlinale. Este miércoles ha estado en la Facultad de Bellas Artes donde dio una charla sobre su obra y su vida 

Está estableciendo unos vínculos muy fuertes con Galicia.

Es cierto. Caldas de Reis está hermanada con una región colombiana y, a partir de ahí, se está produciendo un intercambio cultural entre los dos lugares. Yo entro en esto a partir de mi interés por trabajar en dos documentales, uno sobre el Camino de Santiago y otro sobre la figura de Francisco José de Caldas, descendiente de una familia de Caldas de Reis y una figura destacada de la independencia colombiana 

¿Dos proyectos que están próximos a realizarse?

Pues yo espero que sean una realidad en breve, pero todavía estamos en fase de preproducción. El proceso de hacer un documental o una película pasa siempre primero por imaginar el resultado. Es muy importante tener en la cabeza lo que uno quiere hacer. No solo en cine.

Aprovechando este viaje a Caldas, estará en Belas Artes y en el Marco hablando de su vida y de su obra.

Cuando uno llega a la edad que yo tengo se mezcla un poco todo, incluso lo que se ha hecho con lo que se quiere hacer. En mi caso, el cine está siempre muy vinculado a mi vida. Ha sido el eje de toda mi carrera.

Su biografía ha inspirado Volver la vista atrás, el último libro de Juan Gabriel Vásquez. ¿Cómo ha sido verse retratado en esa obra?

Ha sido un proceso muy bonito y muy largo. Empezamos a trabajar en esa novela, a reunirnos y hacer grabaciones, hace siete años. Me gusta muchísimo el resultado. Parte del compromiso que teníamos era que, una vez que estuviese lista la novela, yo podría revisarla y censurar o rectifi car lo que considerara conveniente. Pero cuando la leí me gustó tanto, me emocionó tan profundamente, que no intervine en el resultado final. Está tal cual se escribió. En ella se habla de una juventud romántica que no existe en estos momentos. No digo que los jóvenes de hoy en día no tengan también muchas inquietudes y muchos sueños, pero son tan diferentes a lo que éramos nosotros... Por eso a mí me pareció pertinente hacer un homenaje, a través de esta novela, a los jóvenes que fuimos. 

A su generación.

A mí generación, sí. La novela se abre con una cita de Ford Madox Ford que dice que "toda biografía de un hombre debería ser una novela". La suya, seguro: un muchacho educado en la China de los años 60 y 70, que después fue guerrillero en Colombia, cineasta reconocido en todo el mundo, diputado... Fíjate que cuando te escucho resumirla así, en unos pocos segundos, sí que pienso, ‘guau, qué vida’, pero cuando te toca vivirla paso a paso casi te parece que todo sucede de forma natural. "

Yo era de los que estaba dispuesto a morir por una idea", ha dicho alguna vez. ¿Hoy no?

Sí, hoy todavía. Lo que pasa es que el nivel de fanatismo al que llegué en mi juventud fue el resultado de una serie de presiones, de un romanticismo y de una educación, que hoy han quedado atrás. Pero sí que aún estaría dispuesto a defender con mi vida alguna idea. Aunque en este momento no sabría decirte un ideal por el que sacrifi carme. Varias veces a lo largo de mi vida, no solo en la guerrilla, también cuando me metí en política en Colombia, tomé muchos riesgos. Pero en este momento no tengo un gran sueño que me haga pensar que merece la pena perder la vida por él.

¿Ya no se considera comunista?

No, ya no.

Sin embargo también ha dicho que todavía le sigue pareciendo la del comunismo una idea hermosa. 

Porque sigo pensándolo: el ideal comunista era un ideal hermoso. Esa idea de una sociedad en la que todo el mundo tiene los mismos derechos, las mismas posibilidades, las mismas comodidades... me sigue pareciendo bella. Pero mi experiencia personal es que todo eso estuvo muy lejos de llegar a ser real. Ni nos acercamos. Muy al contrario, lo que yo conocí fueron líderes con ambiciones personales desmedidas que tergiversaron totalmente la idea del comunismo. Y cómo son las cosas: aunque sea paradójico y casi no nos demos ni cuenta, en el capitalismo se han introducido un montón de ideas comunistas. No es el comunismo que soñó Marx, pero ahí está. Qué sé yo: internet, las bicicletas que puedes coger en la calle, los coches compartidos, las casas que se intercambian... Son todas ideas comunistas que nos venden como parte del capitalismo.

Un tipo que un día cargó un fusil y hoy carga una cámara de cine es un bonita imagen.

Mi vida en ese sentido es un ejemplo de que es posible encontrar tu sitio en el sistema contra el que un día luchaste. Siento como un gran privilegio llevar hoy una cámara en vez de un fusil. Puedo seguir peleando por lo que quiero que cambie en mi país, pero es mucho más útil hacerlo en términos cinematográfi cos. Necesitamos reeducar nuestro espíritu para abandonar esa tendencia a la violencia. Es importante aprender a ser más tolerantes y generosos y el cine y el arte en general sirven para eso, para educar las emociones y los sentimientos. Es algo sano para el individuo y para la sociedad.

Llegó a ser diputado en Colombia, pero las amenazas le llevaron a dejar el cargo y a trasladarse a España. ¿Aspira a regresar a su país?

No, no creas. Mi esposa es portuguesa, tres de mis hijos están aquí... Mi vida está más aquí que allá.

Alejado del comunismo, de la lucha armada, de la política... ¿En qué cree usted hoy?

Yo sigo creyendo en el espíritu romántico. Debemos mantenerlo vivo. No me refiero al romanticismo artístico sino a esa ilusión de que podemos cambiar el mundo a mejor. No necesariamente militando en un partido político o haciendo películas, de cualquier forma, como sea. Sí, están también otras cosas, la solidaridad, la generosidad, la tolerancia... pero el punto de partida es tener un espíritu romántico. Yo intento mantenerlo. Y no creas que es fácil en un mundo con tantos conflictos, tan polarizado y con tantos problemas. En mi caso, el motor de mi trabajo es el espíritu romántico. 

"Siento como un privilegio haber cambiado un fusil por una cámara"
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