Siguiendo a los paraguas amarillos

Las visitas guiadas se han convertido en una de las grandes atracciones de este verano en la ciudad, doblando sus sesiones y contando con un tipo de turismo mucho más heterogéneo que en temporadas anteriores

La ya asentada nueva normalidad ha traído consigo, como en casi cualquier faceta de la vida, una forma distinta de entender el turismo. Ahora, el contexto actual exhorta a la gente a viajes más próximos a sus zonas de residencia, potenciar el turismo nacional y recorriendo lugares que antes, curiosamente por estar más cerca, no frecuentaban ni siquiera en sus pensamientos.

Pontevedra, en Galicia, las zonas colindantes y también en España en general, ha visto cómo el turismo de este tipo ha crecido en la ciudad. Y, como no podía ser de otra manera, en él se han encontrado un sinfín de personas que no solo quieren disfrutar de su tranquilidad y de la gastronomía típica de las Rías Baixas, sino también de todos los secretos que la Boa Vila esconde en un casco histórico en donde casi cada pared tiene algo que contar.

Las visitas guiadas, de esta manera, se han convertido en uno de los reclamos más importantes de la capital de la provincia. Desde el ayuntamiento (Praza España), con guías ataviadas con paraguas amarillas que sirven de inequívoco distintivo para los turistas, ofrecen así un recorrido por los monumentos, plazas, iglesias y lugares de interés que se dan cita en las entrañas de su casco antiguo. El éxito está siendo rotundo: las sesiones -por norma anticovid de máximo 24 personas- han tenido que doblarse, dándose dos por la mañana (11:00 - 13:00 h) y otras dos por la tarde (18:30 - 20:30 h). Agosto, incluso, ha agotado sus reservas. El precio general es de cinco euros, el reducido de tres (parados, estudiantes, jubilados, pontevedreses y familias numerosas) y hay entrada gratuita para los niños hasta los 12 años.

Raquel Abollo, una de las guías de esta iniciativa, y quien aportó un sinfín de datos interesantes durante el recorrido, duda a la hora de señalar qué es lo que más sorprende por lo general a los turistas: "Les sorprende lo grande que es el casco antiguo para el tamaño de la ciudad, pero en general gustan todos los rincones: la plaza de la Estrella les encanta, igual que la del Teucro o la de la Leña. También la cantidad de casas con escudos. Luego la fachada de Santa María y el interior les gusta mucho", enumera sin poder concretar un punto en común para los visitantes. Y no es para menos: Pontevedra, más en estas visitas, tiene lugares para todos.

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