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La solidez económica de los bazares chinos también se astilla ante la pandemia

El empresario Jun-Wang (derecha) con su mujer, Llu Li Hua, en su negacio de Blanco Porto. J. CERVERA MERCADILLO
El empresario Jun-Wang (derecha) con su mujer, Liu Li Hua en su negocio de Blanco Porto. J. CERVERA MERCADILLO
Los comercios locales han intentado aguantar al máximo el revés de la covid, pero muchos sucumben ahora ante la crisis

Muy pocos sectores económicos han esquivado el fuerte golpe de la pandemia. Muchos comercios, empresas y autónomos han tenido que bajar la verja y colgar el cartel de "cerrado" desde marzo de 2020. Ni siquiera el aparentemente inexpugnable comercio asiático se ha librado de este revés, a pesar de haber soportado estoicamente los primeros meses de crisis. Sin embargo, es es ahora cuando se empiezan a evidenciar las consecuencias.

El cierre de bazares orientales es una constante por toda España y Pontevedra no es una excepción. Por ejemplo, el escaparate del Hiper Bazar, en Cobián Roffignac, luce un gran letrero anunciando liquidación por cierre.

Su dueño prefiere no dar detalles sobre los motivos que le han llevado a esta situación. El sector asiático se caracteriza por ser extremadamente reservado a la hora de airear sus intimidades y casi todos prefieren guardar silencio.

Aunque pudiera parecer que este modelo de negocio estaba tan consolidado que superaría esta crisis, y es cierto que han intentado aguantar hasta el último día esperando cierta recuperación, la guillotina de las deudas comienza a pesar sobre muchos.

Son muy contados los que se animan a reflexionar en público sobre el actual contexto económico. Uno de ellos es Jun-Wang, gerente del Super Euro, un negocio situado en la calle Blanco Porto que va capeando la crisis aunque el coronavirus les ha golpeado como al resto: las ventas se han desplomado "más o menos un 15%", lamenta.

A pesar de que algunos sectores hayan experimentado cierta recuperación en este 2021 gracias a la relajación de las medidas sanitarias, "este año ha sido bastante parecido al pasado", cuenta, tras confirmar que otros bazares "cerraron por la bajada de ventas".

"Hay menos clientela", declara, lo que achaca al miedo que tiene la gente a exponerse a lugares concurridos, como lo es su tienda. Asegura Jun-Wang que en su establecimiento "siempre hay gente", por lo que las personas más precavidas respecto al virus se deciden por no frecuentar este tipo de comercios.

Además, "el mercado por internet también afecta" señala el propietario. La adquisición de bienes a través de plataformas online es una forma de comprar que se ha consolidado durante la pandemia: la escasa exposición al posible contagio y, durante los confinamientos más estrictos, la imposibilidad de comprar de manera física propiciaron que muchos consumidores se decidieran por encargar sus productos a través de la red en lugar de acudir a los bazares y demás tiendas.

AMOR POR PONTEVEDRA. A pesar de navegar a contracorriente, llevan "muchos años viviendo aquí, y queremos aguantar al máximo", cuenta. Concretamente, Jun-Wang y su familia llegaron a Pontevedra hace casi 20 años después de haber vivido en Madrid. Lo que les une a la Boa Vila es, de hecho, una historia de amor.

"Llegamos por casualidad. Estuve por toda España buscando locales", relata, pero cuando llegó a Pontevedra vio "que era muy parecido a mi pueblo", Qingtian. "Me siento como en casa", dice con una sonrisa. "Toda la ciudad se parece, su situación..." incluso su pueblo "también está partido en dos, con el río cruzando por el medio". A pesar de que Qingtian es bastante más grande que la Boa Vila –cuenta con más de 300.00 habitantes–, hay ciertas similitudes entre ambas urbes, como los varios puentes que unen las dos orillas de los ríos: el Ou en el caso de la ciudad china, y el Lérez en el caso de Pontevedra.

AGUANTAR HASTA EL FINAL. Si llega el día en el que la crisis tumbe Super Euro y no pueda continuar con su tienda en Pontevedra, Wang piensa ya en su jubilación: "ya no queremos más negocios", sentencia.

"Ya somos viejos, no es como cuando era joven", ríe. De todas formas, por ahora piensa continuar en su local de Blanco Porto con su bazar oriental "todo el tiempo que aguantemos".

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