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DIEGO GONZÁLEZ VICENTE, NUEVO JEFE PROVINCIAL DE LA POLICÍA AUTONÓMICA

"La solución a la violencia machista está más en las aulas que en las celdas"

Diego González Vicente, en la entrevista para Diario de Pontevedra. GONZALO GARCÍA
Diego González Vicente, en la entrevista para Diario de Pontevedra. GONZALO GARCÍA
Insiste en apelar a la educación desde la infancia para combatir lacras como los malos tratos o los incendios forestales aunque también apunta a la responsabilidad de los padres a la hora de formar a sus hijos. El nuevo responsable de la Policía Autonómica en la provincia también habla de furtivismo, del desmadre juvenil y de la polémica con los toros

SUS DIFERENTES destinos le llevaron por casi todas las especialidades de la Policía Nacional y el premio a esa trayectoria le llega ahora en forma de la Jefatura Provincial de la Policía Autonómica, un cargo que le llena de ilusión y desafíos. Diego González (Marín, 1972) lleva 20 años luciendo placa y conoce bien cuáles serán sus nuevos cometidos.

¿Qué plantilla tiene bajo su mando?

Ahora mismo, en torno a 45 personas, aunque el catálogo es de 50.

¿Cuáles son las competencias de la Policía Autonómica?

Somos policías nacionales y, por tanto, podemos intervenir en cualquier situación que se nos requiera. A mayores, tenemos las competencias específicas de la Xunta, que se desglosan en tres grandes áreas: protección (de edificios autonómicos, autoridades, víctimas de violencia de género y peregrinos), menores (consumo de alcohol y drogas, malos tratos en ámbito educativo, situaciones sociofamiliares, tutelados por la Xunta...), medio ambiente (caza, pesca, furtivismo, incendios, perros peligrosos, maltrato animal, vertidos, espectáculos taurinos...)

¿Cuáles son las parcelas 'estrella'?

Las que tienen más visibilidad posiblemente sean incendios y furtivismo.

En algunas de esas áreas confluyen con CNP, Guardia Civil y Policía Local.​ ¿Cómo es la relación con los demás cuerpos?

Tiene que ser buena, porque nuestro ámbito territorial está bien definido. Hay muchas competencias que son exclusivas de la Xunta y hay otras que son compartidas.

El entorno familiar es el que debe marcar las pautas al menor, pero hay padres que no asumen sus funciones de tutela

Hablando de menores. Mucha gente opina que la juventud de hoy en día está más desmadrada que la de hace unos años. ¿Lo comparte?

Yo tengo 47 años. Las situaciones política, legislativa y familiar de cuando yo era un chaval a la de ahora han cambiado. Pero el que debe marcar las pautas al menor es el entorno familiar. Si eso está desestructurado, entonces surgen los problemas, porque hay padres que están pendientes de sus hijos, otros menos pendientes y otros que directamente no asumen sus funciones de tutela. Es un tema muy complejo.

Eso vincula con otra de sus competencias: la violencia machista. ¿Cuál es su radiografía actual?

Cuando entré en la Policía en 1999, apenas había denuncias. Con el cambio de la Ley, en 2003, se condenó específicamente el maltrato y hubo un repunte. Creo que la mayoría de las víctimas sí denuncian, pero la solución es más educativa que represiva. Hay que formar a los chavales en igualdad desde la escuela, porque en el momento en que lo tengan instaurado, será más fácil que entiendan que las agresiones en un entorno familiar no son aceptables. Tengo claro que la solución pasa más por las aulas que por las celdas, pero, por desgracia, la delincuencia cero no existe y los medios con los que cuenta la Policía son represivos para corregir una ilegalidad.

Periódicamente, desde Comisaría se organizan charlas informativas. ¿Ayudan a paliar la situación?

Hoy en día son fundamentales. Si en el futuro, la educación va acorde con esos valores, la aportación policial puede ser residual.

Hasta hace relativamente poco, muchas actitudes machistas estaban normalizadas entre gran parte de la sociedad. Cuando parecía que se había corregido esa percepción, algunos estudios entre jóvenes denotan una vuelta atrás en la concienciación. ¿Le preocupa?

Creo que la forma de pensar varía con las generaciones. Por eso apuesto por fomentar la igualdad desde la guardería, para que los jóvenes entiendan que hay conductas que no son permisibles en una sociedad moderna.

Con respecto a los incendios, cada año aumentan los que son provocados. ¿Qué pasa por la mente de un pirómano?

Habría que preguntarle a la gente por qué quema los montes. Algunos pueden tener un problema mental, pero el placer del fuego es un porcentaje mínimo. Tradicionalmente, en Galicia, detrás de los incendios están los intereses económicos. Y de nuevo la educación se presenta como la gran solución, porque si desde pequeño inculcas que el monte es un patrimonio de todos que hay que cuidar, las siguientes generaciones lo tendrán cada vez más claro.

¿Cree que un endurecimiento de las penas mitigaría la acción de los pirómanos?

Es una decisión política que no voy a valorar. Pero sí habría que poner unas penas acordes al daño cometido. No es lo mismo prender fuego en un monte aislado que junto a un núcleo habitado.

El endurecimiento de las penas hace que el delincuente se lo piense más, pero el que lo tiene decidido lo va a hacer igual

Le planteo lo mismo en el caso de los maltratadores...

En los últimos 20 años las penas han sido más duras y las cifras están ahí, igual que nuestro trabajo. Posiblemente los delincuentes se lo pueden pensar un poco más, pero el que lo tiene decidido lo va a hacer igual.

¿Es muy compleja la lucha contra el furtivismo?

Es que al no ser un delito, sino una infracción administrativa, podría haber cierta aceptación general, pero hay que tener claro que el furtivo causa un perjuicio económico a quien vive de las zonas de cultivo y, por extensión, al sistema.

El 2004, el entonces conselleiro Xesús Palmou propuso a Madrid crear en Galicia un cuerpo policial específi co, al estilo Mossos o Ertzaintza. ¿Cree que sería efectivo?

Es un tema político, pero no entiendo asumir nuevas competencias si no tienes los medios para ejecutarlas.

"Mientras las corridas de toros estén autorizadas legalmente, debo velar porque se respeten"

Su cargo lleva implícita la Presidencia de la Plaza de Toros los días de festejos. ¿Es un marrón?
En parte sí, porque nos dan una competencia sin tener una formación previa. De todas formas, estamos acostumbrados a aprender y, aunque soy consciente de que hay aficionados muy exigentes, deben entender que necesitamos un tiempo de adaptación. Porque aunque soy neófito, intentaré hacer las cosas bien y con justicia.

Sobre todo con lo subjetivo que es cada evento...
Es casi imposible tomar una decisión a gusto de todos. Ocurre como en el fútbol. Pero estamos acostumbrados a las críticas.

¿Es usted taurino?
Digamos que a pesar de ser de aquí cerca, nunca he tenido la inquietud de ir a la Plaza de Toros.

Cada año, desde sectores muy concretos surgen críticas a la continuidad de las corridas de toros, magnificadas por el altavoz de las redes sociales. ¿Qué opina?
Pertenezco a un cuerpo donde todo se rige por las normas. Prohibir o autorizar las corridas de toros es una decisión política, por lo que mientras estén normativizadas y autorizadas legalmente, mi cometido es hacer velar porque se respeten. Mientras no haya una decisión política en sentido contrario, en Pontevedra se debe respetar la tradición de celebrar corridas de toros.

"La solución a la violencia machista está más en las aulas que en...
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