La subida de la luz pone en un aprieto a más de 5.000 enfermos pontevedreses

Los pacientes que usan respiradores y concentradores de oxígeno en sus casas acabarán el año pagando 1.000 euros más por el encarecimiento de la energía ► El gasto aboca a algunos enfermos a acortar tratamientos o cambiar de horario, también en el caso de patologías renales
Un paciente caminando con un respirador portátil. AEP
photo_camera Un paciente caminando con un respirador portátil. AEP

Pocas personas, por no decir ninguna, pueden decir que son inmunes a la subida de la luz, pero si hay que señalar grandes afectados hay que aludir a los pacientes que se tratan en sus casas de diversas patologías con máquinas que tiran de electricidad.

Solo en el área sanitaria de Pontevedra y O Salnés hay 5.000 particulares en esta tesitura, sobre todo enfermos respiratorios y renales, que acusan en primera línea los efectos del tarifazo. Según denuncian varias asociaciones, muchos han tenido que cambiar el horario del tratamiento para amortiguar la crecida del recibo y no pocos se han visto abocados a pedir ayuda externa para hacer frente a las facturas. Los cálculos de los afectados dicen que algunos acabarán pagando al año 1.000 euros a mayores a causa de la crisis energética.

4.350 tienen un respirador y 977 un concentrador de oxígeno

Gran parte de los perjudicados se corresponden con enfermos respiratorios a los que se les ha prescrito el uso domiciliario de respiradores o concentradores de oxígeno.

El jefe en funciones de Neumología del CHUP, Adolfo Baloira, precisa que actualmente en el área sanitaria hay 5.377 personas en estas circunstancias. De estas, 4.150 pacientes hacen uso de una CPAP, un respirador que bombea aire bajo presión dentro de las vías respiratorias, y 250 cuentan con una BiPap, un aparato similar al anterior pero que, en lugar de ofrecer una presión constante, produce "una presión más alta durante la inspiración para que el paciente llene el pecho de aire y otra más baja en el momento de la expiración".

Ambos aparatos son utilizados en el tratamiento de trastornos respiratorios que cursan con disminución de oxígeno o aumento de dióxido de carbono. Dos de los más comunes son el síndrome de apnea del sueño (en el que la respiración se detiene y comienza repetidas veces durante el sueño) y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc), que causa la obstrucción del flujo de aire de los pulmones.

Adolfo Baloira: "Hay cierto ambiente de preocupación y algún paciente ha llegado a decir que no sabía si podría pagar el consumo de luz si la factura seguía subiendo"

Otros 977 pacientes tienen recetado un concentrador de oxígeno, un dispositivo que ha suplantado a las tradicionales botellas de oxígeno en el tratamiento de pacientes con insuficiencia respiratoria.

En base a estudios hechos en el sector, Baloira calcula que con las últimas subidas de la energía los pacientes con CPAP pagan entre 26 y 32 euros más en su recibo que antes del subidón de la tarifa, los de que usan BiPAP entre 26 y 39 euros y los que utilizan concentradores de oxígeno entre 23,4 y 26 euros.

El especialista advierte de que de momento "no hay una queja masiva" por este asunto, pero sí "hay cierto ambiente de preocupación" y algún paciente que le ha llegado a decir "que no sabía si podría pagar el consumo de luz si la factura seguía subiendo".

Los afectados piden subvenciones públicas

Isidoro Rivera, uno de los facultativos jubilados a los que ha recurrido el Sergas para hacer seguimiento a distancia de los casos covid, asevera que "existe mucha preocupación" entre los enfermos respiratorios por la escalada de la factura. Y lo hace siendo doblemente consciente, como enfermo de Epoc y como portavoz en Galicia de la Asociación de Pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Apepoc).

"Hay un cálculo estimado de las algunas personas que necesitan concentradores de oxígeno, muchas de ellas enfermas de Epoc, tendrá que pagar este año hasta 1.000 euros más que en 2021 por la subida de la luz. Y es un gasto del que no puedes prescindir, porque lo necesitas para respirar", advierte el galeno a este periódico.

La mayoría de estos enfermos tienen que utilizar estos dispositivos "casi todo el día", así que no hay opción ni de reducir consumo ni de beneficiarse de las horas a las que menos se cotiza la energía. Por ello, Rivera demanda ayudas públicas, similares a las que se prestan para otro tipo de tratamientos. "No entendemos por qué los servicios de salud de las distintas comunidades no costean el gasto que supone mantener un concentrador o una CPAP. Es una medicación que necesita el enfermo y debe tener el mismo tratamiento que otros tratamientos", reivindica.

Isidoro Rivera: "No entendemos por qué los servicios de salud no costean el gasto que supone un concentrador o una CPAP"

Apepoc está comprobando que algunos enfermos "tienen dificultades" para asumir el gasto energético, lo que les lleva a no conectarse "todas las horas que les indica su neumólogo" o a concentrar el tratamiento en las horas más baratas. "Hay mucha gente que, por sus ingresos, no puede hacer frente a esto. Igual que se deja de consumir ciertos alimentos con la crisis, con esto sucede lo mismo. Respirar, hay que respirar siempre, pero a lo mejor se conectan menos horas o dejan de hacerlo en los tramos más caros. Por eso exigimos que las comunidades tengan un bono para ese tipo de pacientes. Además, es muy fácil de detectar el gasto, porque saben perfectamente qué gente está utilizando este tipo de aparatos y la cantidad de horas que las utilizan".

Los enfermos con insuficiencia respiratoria importante, pueden necesitar apoyo ventilatorio durante 20 horas y los que utilizan CPAP, entre siete y ocho. Rivera es de estos últimos y solo en las últimas facturas ha notado una subida de "al menos 30 euros".

Pacientes renales se acuestan más tarde para ahorrar

La Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón, Alcer, de Pontevedra también percibe "preocupación" entre los enfermos renales por el ascenso del precio de la energía.

La presidenta de la delegación, Nuria Cruz, afirma que muchos pacientes "han tenido que cambiar sus rutinas para conectarse a las horas de menor gasto de luz". Entre ellos, algunos de los que se hacen la hemodiálisis en casa y unos cuantos de los que se someten a la hemodiálisis peritoneal. La mayoría de estos últimos siguen enchufándose a una máquina cicladora por la noche, pero muchos "retrasaron la hora de irse a dormir para que les coincida con el horario más barato".

Nuria Cruz: "Algunos enfermos han cambiado sus rutinas para conectarse a las horas de menor gasto"

En este caso, la práctica de reducir el número de horas no se hace, "porque si no, saben que van a enfermar", pero todos o casi todos están "preocupados" por los efectos que puede tener en su estado de salud . "Entre los enfermos renales hay gente que no puede trabajar o que no trabajó nunca, por lo que la mayoría tiene unos ingreso mínimos y lógicamente más problemas para pagar las facturas".

La situación ha empujado a varios damnificados a recurrir a las ayudas económicas que ofrecen organizaciones sin ánimo de lucro o el propio bono social al que tienen derecho las personas con una discapacidad reconocida. Alcer le ayuda en estos trámites e intenta facilitar el conctacto con los trabajadores sociales de los concellos donde residen los afectados "para guiarles un poco y tratar de cubrir estos gastos".

Al menos 2.200 familias tienen el bono social de electricidad

La crisis energética desatada por la invasión rusa a Ucrania ha provocado un aumento de las solicitudes del bono social de la electricidad. Según datos facilitados por Naturgy, en la ciudad de Pontevedra hay en estos momentos 2.223 familias beneficiarias de esta bonificación en la factura, que este año, de manera excepcional, puede llegar al 70% en el caso de consumidores vulnerables severos.

El número de beneficiarios supone un incremento del 3% respecto a septiembre del año pasado, una tendencia que se repite en los concellos del entorno. De hecho, en la comarca la única excepción es Ponte Caldelas, donde se mantienen 16 unidades beneficiarias (de la base de clientes de Naturgy). En A Lama hay en estos momentos 18 concesionarios (un 12,5% más que el año pasado), en Poio 342 (+7,8%), en Cerdedo- Cotobade 120 (+6,2%), en Marín 670 (+11,5%) y en Barro 110 (+15,8%).

Usuarios en la oficina de Naturgy en Pontevedra. DP
Usuarios en la oficina de Naturgy en Pontevedra. DP

Los requisitos para acceder al bono tienen en cuenta el nivel de renta y la configuración de la unidad familiar. En algunos casos el Gobierno incluso contempla la exención del pago de la factura eléctrica. Especialmente cuando, además de ser un consumidor vulnerable, el usuario está en riesgo de exclusión social y siendo atendido por los servicios sociales de una administración que paga al menos el 50% de la factura.

El precio medio del megavatio hora se situó este viernes en los 127,91 euros/MWh, aunque es un importe al que se debe añadir otros 114,45 euros/MWh por la compensación del tope del gas. Un extra que deben abonar los consumidores beneficiarios de la medida, los consumidores de la tarifa regulada o los que, a pesar de estar en el mercado libre tienen una tarifa indexada. En este caso, el precio medio final es de 242,36 euros por megavatio hora.

La hora más barata de la luz volvió a situarse durante la tarde. En concreto, entre las 15.00 y las 16.00 horas, cuando la electricidad costó 95,7 euros/ MWh.

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