El superviviente ya había sufrido otro accidente hace 23 años en el que acabó colgando de un árbol

En 1995, cuando tenía 23 años, protagonizó un suceso en Marín en el que, quizás por el viento o por la velocidad, se rompió el cable que unía su parapente con la lancha que lo remolcaba

Una imagen de Cabo Home RAFA ESTÉVEZ
photo_camera Una imagen de Cabo Home. RAFA ESTÉVEZ

El suceso registrado en Cabo Home ha causado una gran conmoción entre los aficionados al parapente, un sector que aglutina varios clubs en la provincia de Pontevedra y en el que muchos de sus miembros conocían bien a Guillermo Casás Boubeta y también a Fernando Ortigueira.

El primero de ellos, de 54 años y vecino del lugar de Vilela (en Moaña), se había iniciado en ese mundo hace más de diez años. Según indicaron fuentes del Club Parapente Galicia, Guillermo Casás contactó con el club para realizar un curso de iniciación con ellos. Así, a partir de ese momento las salidas para realizar este deporte con miembros de este colectivo, así como del Club de Paramente do Morrazo, del que era socio, eran asiduas. De hecho, Cabo Home era de sobra conocido para él, ya que la mayor parte de las veces quedaban en este lugar para realizar sus vuelos.

Las mismas fuentes aseguran que su nivel de conocimiento de este deporte era alto.

Por su parte, Fernando Ortigueira Ogando, de 46 años y afincado en Pontevedra, también acumula muchos años volando. Se subió por primera vez a un parapente en plena juventud y desde entonces es asiduo no solo a este modo de vuelo, sino que él mismo ha diseñado y fabricado vehículos para surcar los aires. Incluso montó una empresa con la que fabricaba aparatos de motor que, enganchados a los parapentes, permiten volar durante varias horas, una iniciativa con la tuvo éxito en el mercado. 

El del pasado miércoles no fue su primer accidente con un parapente. En 1995, cuando tenía 23 años, protagonizó un suceso en Marín en el que, quizás por el viento o por la velocidad, se rompió el cable que unía su parapente con la lancha que lo remolcaba, lo que provocó que él acabase colgado de la rama de un eucalipto de bastante altura. Los bomberos intentaron rescatarlo, pero al no disponer de una escalerea que llegase hasta donde él estaba, tuvo que acudir un helicóptero desde Ourense. Así le fueron dando instrucciones y él mismo se puso el arnés para luego izarlo hasta el helicóptero y rescatarlo.