Supervivientes del cáncer lanzan un SOS: "Necesitamos oportunidades de trabajo"

Usuarias de la AECC denuncian el calvario que supone acceder al mercado laboral tras la enfermedad: "Todas las entrevistas terminan con el no; te hacen sentir inútil"
Inés Pérez, Sonia Cousillas, Marita Gutiérrez y Judy Arboleda (de izquierda a derecha) en la AECC. JAVIER CERVERA
photo_camera Inés Pérez, Sonia Cousillas, Marita Gutiérrez y Judy Arboleda (de izquierda a derecha) en la AECC. JAVIER CERVERA

Un grito de auxilio para que empresas y administraciones favorezcan, según el caso, el acceso o el regreso al mercado laboral cuando uno vence el pulso al cáncer. Eso es lo que lanzaron este jueves tres pacientes en la delegación pontevedresa de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) porque sí; la cirugía y el tratamiento son sin duda unos de los grandes hándicaps que uno se encuentra al encarar la enfermedad, pero ni mucho menos las zancadillas se acaban con las últimas dosis de citostáticos. 

Los perjuicios sobre las secuelas de la enfermedad "siguen cerrando puertas" a la hora de conseguir un empleo y a la mayoría de los supervivientes les cuesta (infinitamente) encontrar un puesto de trabajo adaptado a su nueva realidad física y emocional. Además, en cánceres como el de mama, "cerca de un 80% de las solicitudes de discapacidad son denegadas", con el agravante de que los servicios de empleo solo ofrecen circuitos especiales de inserción para las personas que logran ese certificado.

Inés Pérez, vecina de Lalín y de 46 años, fue diagnosticada de un cáncer de mama en estadio tres en septiembre de 2018. Durante tres años estuvo sometida a un duro tratamiento y, aunque llegó a reincorporarse a su puesto de charcutera en un hipermercado, la Seguridad Social terminó concediéndole una incapacidad permanente por los efectos de la cirugía.

A día de hoy no puede hacer movimientos repetitivos con el brazo derecho ni levantar pesos, tiene problemas de espalda y cicatrices emocionales, pero afirma que tiene unas "ganas enormes de trabajar". De hecho, lleva meses encadenando entrevistas en distintos puntos de Galicia para "trabajar de lo que sea", solo que, al igual que les ocurre a muchos otros pacientes, sin que ninguna de ellas le haya dado acceso a un empleo. 

La situación afecta de lleno a su economía, ya que subsiste con "una pensión muy pequeña", pero lo que más le incomoda es que ni siquiera le brinden una oportunidad. "Quiero reincorporarme al mundo laboral, pero es muy complicado. Recurrí a asesores laborales, echo currículums y hago entrevistas en Coruña, Pontevedra, Santiago... En todas me hablan muy bien, pero al final todas terminan con el no. Te hacen sentirte inútil, que no sirves para nada. Necesitamos más oportunidades de trabajo, porque de hambre no te vas a morir, pero de pena sí te puedes morir", denunció en un desayuno informativo organizado por la asociación. 

"No podía seguir, era contraproducente para mi salud", explica Judy Arboleda

Judy Arboleda, vecina de Vigo y de 48 años de edad, fue diagnosticada en 2019 de un cáncer de mama invasivo en estadio dos, que derivó en una cirugía radical, tratamiento de quimioterapia y extirpación de la mitad de los ganglios.

Tan pronto se vio con fuerzas empezó a buscar trabajo, porque lo que le apetecía "era volver a la vida normal", pero ni ha sido ni está siendo un camino fácil. En las primeras entrevistas salía llorando, porque se daba cuenta de que "no era apta" para desarrollar el puesto al que aspiraba. Y después, cuando decidió cambiar el foco hacia la hostelería, volvió a toparse con lo mismo, con las mil y una dificultades que encuentran los pacientes oncológicos para encontrar un empleo acorde a sus circunstancias.

"Hice un curso de cocina, en las prácticas me desempeñé muy bien y a los meses me llamaron de un restaurante. Me puse a trabajar, pero al final me di cuenta de que no podía seguir, porque era contraproducente para mi salud. Tenía que cargar pesos y sufrir cambios bruscos de temperatura", justo lo que los médicos le habían dicho que no debía hacer. 

"No queremos dar lástima, pero sí que nos ayuden a entrar en la sociedad", subraya Marita

Marita Gutiérrez, vecina de Pontevedra y de 54 años, fue diagnosticada en 2018 de un cáncer de mama. En su caso, no recibió quimioterapia "por decisión propia", pero sí se sometió a una cirugía conservadora y radioterapia, lo que le hizo apartarse del mercado laboral. 

Durante este impás aprovechó para mejorar su formación como administrativa, pero según denunció, la empresa privada no solo le ha cerrado las puertas, sino que le ha atosigado con preguntas inoportunas sobre su estado de salud y con ofertas fuera de lugar.

"En las entrevistas empieza todo bien, pero a los 15 días te llaman para decirte que no cumples el perfil para ejercer como administrativa, porque igual tienes que ausentarte para ir a consulta, y te ofrecen un puesto para embolsar productos, porque ahí la plantilla es más grande (...). No queremos dar lástima, pero sí queremos que nos ayuden a entrar en la sociedad, no dejarnos aparte", subraya.

Marita precisó que en el caso del mercado laboral público, nunca se sintió discriminada, pero sí en la esfera privada. "Si la Administración respeta la igualdad, ¿por qué las empresas no?", concluyó.

Piden una vuelta de hoja a los criterios de discapacidad

Ligado con las denuncias expuestas por las pacientes, la trabajadora social de la AECC Sonia Cousillas reclamó el derribo de "los perjuicios" que subsisten en el mercado laboral acerca de los pacientes oncológicos y la revisión de los criterios que se bareman a la hora de conceder una discapacidad. Sobre todo porque es un certificado fundamental para forzar una adaptación del puesto de trabajo y porque se siguen sin tener en cuenta las secuelas invisibles de la enfermedad que afectan al estado físico, mental y emocional.

"Ahora hay un poco más de suerte porque se diferencian las neoplasias por estadio y tratamiento, pero sigue habiendo cosas que no se tienen en cuenta. De hecho, hay personas que coinciden en patología y rango de edad, y a unas les dan la discapacidad y a otras no", indicó.

Uno de cada tres pacientes pierde el empleo

El 28% de los pacientes con cáncer pierden su puesto de trabajo a raíz de la enfermedad y en los que superan el tratamiento el riesgo de estar en desempleo es un 34% mayor que en el resto de la población.

Así lo informó este jueves la Asociación Española Contra el Cáncer, en un desayuno informativo organizado con motivo del Día Mundial del Cáncer que se celebrará el próximo domingo.

La AECC, que cuenta con un servicio gratuito de orientación jurídico laboral, calcula que los enfermos de cáncer sufren una reducción del 25% de la nómina durante la incapacidad temporal y que en el 41% de las familias el cáncer provoca un gasto superior a los 10.000 euros, lo que puede acercar a muchas a "una situación de riesgo de exclusión social". 

En Europa se estima que hay más de 12 millones de supervivientes de cáncer y, en España, más de 2,2 millones de personas que han sufrido la enfermedad a lo largo de su vida. 

El 38% de los diagnósticos suceden en edad laboral

El 38% de las personas que fueron diagnosticadas de cáncer el año pasado en España se encontraban en edad laboral, lo que se traduce en 110.000 pacientes, según datos del Observatorio del Cáncer.

En el caso de Galicia, en 2023 se detectaron 20.135 nuevos casos, de los que 6.356 tenían entre 18 y 65 años y de los que se estima que 1.200 acabaron en riesgo de pobreza. 

De cara a un futuro, la previsión de la AECC es que aumente el número de supervivientes del cáncer y, especialmente, si se cumple la meta de lograr un 70% de supervivencia en 2030.  Actualmente, la asociación afirma que "el cáncer es el problema sociosanitario más importante del mundo" y que la previsión es que "uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres tendrá cáncer a lo largo de su vida".

El pronóstico para 2030: 21.6 millones de casos nuevos en el mundo y 330.000 nuevos en España, lo que supone un diagnóstico cada 1,8 minutos.

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