"No tener procesiones es una lástima, pero la Semana Santa se va a vivir completamente"

Javier Porro, párroco de Santa María la Mayor ► Las iglesias celebrarán los actos respetando las medidas anti-covid
Javier Porro. GONZALO GARCÍA
photo_camera Javier Porro. GONZALO GARCÍA

¿Cómo pueden los pontevedreses vivir la Semana Santa este año?

Desde el punto de vista religioso la Semana Santa se va a vivir completamente. Faltan las procesiones, pero en los templos sí podrá haber las celebraciones adaptándonos a la situación. Es decir, no se pueden hacer las bendiciones de ramos en las calles, pero, por ejemplo, en Santa María vamos a hacerlas en todas las misas, tanto ayer sábado por la tarde como hoy domingo durante todo el día. Mañana tendremos confesiones por la mañana y celebración penitencial por la tarde; y el lunes, martes y miércoles tendremos el Triduo de la Virgen de la Soledad; el Jueves y Viernes Santo son los oficios propios de esos días en todas las iglesias parroquiales, se va a poder organizar el Monumento de Jueves Santo, donde se hace la reserva eucarística del jueves al viernes; hay iglesias en las que hemos tenido viacrucis, etcétera. El sábado, la vigilia pascual que se suele celebrar de noche, la haremos dos horas antes del toque de queda para permitir a la gente que llegue a sus domicilios. En esta vigilia hay un rito que es la bendición del agua. Normalmente se solían preparar unas tinajas para que los asistentes recogiesen el agua en ellas y eso no se puede hacer por motivos sanitarios, pero la gente sí podrá traer de su domicilio el agua en sus propios recipientes, se bendecirá y se la llevarán bendecida. Eso lo haremos en Santa María tanto el sábado en la vigilia pascual, como el domingo en todas las misas de la Pascua de Resurrección. Es decir, la Semana Santa existe. No se ha anulado. Es una lástima que no se puedan realizar las procesiones, pero sí hay celebraciones.

¿Nota usted que la gente está más recelosa a la hora de asistir a los actos religiosos por culpa de la pandemia?

Sí, se ha notado una bajada grande de participantes en las celebraciones. Y eso que en muchas iglesias hemos hecho el esfuerzo de aumentar el número de misas. También mantenemos las distancias adecuadas, el aforo permitido y las medidas necesarias, como propiciar entradas y salidas por distintas puertas. De todos modos, la vida parroquial se ha recuperado totalmente ya desde el verano. En estos últimos meses hemos tenido catequesis, presenciales o semipresenciales, pero se ha seguido dando todo el temario. Esta semana más de 40 niños y niñas han terminado su preparación en la parroquia para su primera confesión. El equipo de voluntarios de Cáritas también ha seguido trabajando mucho e incluso se ha incrementado el número de participantes. Es decir, ha descendido el número de feligreses que solían venir a las celebraciones, pero ha aumentado el número de personas implicadas, porque tenemos más catequistas, voluntarios... Hemos puesto en marcha programas de Cáritas como atención a personas que están en la calle. La vida de la parroquia no solo es el culto, sino que hay actividades de formación, culturales, catequéticas, pastoral de la salud, etcétera.

¿Cree que esta pandemia ha hecho aflorar más la solidaridad?

En algunos casos. El que era solidario muestra más solidaridad y el que era egoísta, a lo mejor lo es más. Lo que me gustaría es llamar la atención sobre cómo estamos utilizando la excusa de la pandemia para crecer en deshumanización con respecto a las personas más desfavorecidas. Con el pretexto de que por nuestro bien hay que hacer las cosas telemáticamente, no tienen en cuenta que hay muchísimas personas mayores, en el paro, que vienen de otros lugares, que están en la calle... y que no tienen acceso fácil a las nuevas tecnologías de la información. Si ya los papeleos y el arreglar cosas del paro o de servicios sociales es difícil cara a cara, así lo es mucho más. Las autoridades no son conscientes de las dificultades que les están poniendo a todas estas personas. Es indignante.

Las cofradías tienen la esperanza de que en 2022 se puedan celebrar de nuevo las procesiones. ¿Usted también?

Yo he aprendido a organizar para el presente. En Santa María, por ejemplo, se están programando las primeras comuniones, los bautizos también se celebran, hemos tenido un curso prematrimonial hace un par de semanas en el que participaron cuatro parejas y en mayo tendremos otro. La vida no ha parado.

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