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"Tengo el virus pero trabajo desde casa porque esto es una lucha de todos"

El galeno atendiendo a un paciente desde su domicilio. CEDIDA
El galeno atendiendo a un paciente desde su domicilio. CEDIDA
El médico pontevedrés Rafael Crespo continúa atendiendo a sus pacientes de La Rioja por teléfono pese a estar recuperándose del Covid-19 ? ►"¿Críticas? Ya habrá tiempo de análisis. Ahora hay que arrimar el hombro"

Su vocación de servicio le llevó, hace hace justo un año, hasta Mozambique para auxiliar a los damnificados por el ciclón Idai. Pero el matrimonio de Rafael Crespo Sabarís con la medicina comenzó antes, en 1989, cuando se incorporó a las Urxencias del Provincial. En 1999 se mudó a La Rioja para coordinar su incipiente servicio del 061 y ya se quedó allí. Ahora es médico rural en Santo Domingo de la Calzada y de él dependen tres municipios y seis consultorios, "con una población muy envejecida pero también muy agradecida".

¿Cómo reaccionó ante las noticias de los primeros casos?

La zona donde trabajo yo es uno de los epicentros mundiales de la enfermedad, con más casos por habitante que la propia Lombardía. Los primeros casos empezaron a partir de varios cercanos de Vitoria y se empezó a extender con gran rapidez. Aquí enseguida se pusieron las autoridades a trabajar, pero muchas cosas se iban improvisando, ya que todo era nuevo...

¿Cómo se contagió?

La semana del 9 al 13 me comunicaron casos de pacientes míos positivos e ingresados. A pesar de que he extremado siempre las medidas de seguridad, el día 14 comencé con los primeros síntomas y por la noche me hicieron la prueba en casa, donde ya me había yo autoconfinado en mi habitación. El positivo se confirmó al día siguiente. Pero como tenía siempre síntomas muy leves, ese mismo día me ofrecí a mis superiores para colaborar en todo lo que pudiera desde casa, ya que esta es una lucha de todos.

Otros sanitarios infectados optan por la desconexión, pero usted ha preferido mantener las consultas vía telefónica. ¿Por qué?

Son muchos los compañeros que de forma silenciosa están trabajando desde casa y colaborando, pero prefieren mantenerse en el anonimato. Aquí desde el inicio los jubilados están echando una mano imprescindible, no solo médicos, también enfermería y otros colectivos, pero también recién graduados, estudiantes, etc. Esta es una labor de todos ya que esta batalla se gana entre todos. ¿Por qué hago esto?, por responsabilidad y devoción.

¿Cómo sobrelleva esta situación, tanto a nivel personal como familiar? ¿Cuál es su rutina diaria?

Hay sentimientos encontrados, pero en casa no puedo hacer nada más que pasear por la habitación y el baño, así que procuro caminar todos los días, con una media de 3.000 pasos diarios, menos de los que suelo hacer habitualmente. Con mi familia hablo por WhatsApp o por barreras que nos autoimponemos, pero estoy triste por no poder abrazarlos; espero poder hacerlo pronto.

¿Comparte las críticas al Gobierno por la gestión de la pandemia? ¿Cree que eran posibles otras soluciones más eficaces?

Esto es como una guerra donde no debemos ahora cuestionar las decisiones del alto mando, ya que son los que manejan datos y tienen una visión global. Ya tendremos tiempo después para analizar todo y seguro que ellos harán autocrítica para que no volvamos a vivir futuras situaciones como esta. Pediría a todo el mundo arrimar el hombro y evitar las noticias alarmistas y fuera de contexto. ¿Qué hay errores? Probablemente muchos y ellos son conscientes, pero es una situación excepcional con medidas excepcionales y con un difícil equilibrio que se puede ir al traste si no hacemos lo que dicen los que manejan los datos.

Los expertos pronostican que lo peor está por llegar. ¿Cómo vislumbra usted el panorama más inmediato? ¿Y a largo plazo?

Las próximas semanas son fundamentales. Después probablemente aún tendremos unos meses con infección pero irá bajando la curva. ¿El futuro? Conocemos los coronavirus desde los años 60, pero sus variantes han provocado epidemias que no han sido del tamaño de la actual pandemia, eran más letales (el MERS en 2012 y el SARS en 2002). Es difícil saber qué pasará en el futuro, pero probablemente tendremos vacunas y gran parte de la población inmunizada. Lo más esperanzador es que la humanidad pueda aprender de esta lección y cambie las prioridades y el consumismo absurdo, y nos volquemos en los más desfavorecidos.

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