Javier Porro: "Si todos nos implicamos, podemos ir avanzando"

Es, junto a Luis Seoane, uno de los dos sacerdotes pontevedreses que forman parte de la renovada cúpula directiva del Arzobispado de Santiago y aboga por el trabajo en equipo y la atención a las parroquias
Javier Porro. RAFA FARIÑA
photo_camera Javier Porro. RAFA FARIÑA

Rechaza considerarlo un ascenso "porque entre nosotros no hay escalafón", pero no cabe duda de que el nombramiento de Javier Porro Martínez como nuevo vicario episcopal de Pastoral de la diócesis supone un reconocimiento por parte del Arzobispado de Santiago a la labor realizada en los últimos años en Santa María, O Burgo y Alba.

Le llega este nombramiento en sus bodas de plata sacerdotales. ¿Sensaciones?
Muy ilusionado y muy contento. Sobre todo por el equipo de vicarios que vamos a trabajar juntos, pues ya estoy acostumbrado a ellos de anteriores ocasiones y es gente con la que se trabaja muy bien.

¿Cómo se enteró?
Cuando el señor arzobispo me llamó y me comunicó que quería nombrarme vicario de pastoral, la verdad es que me sorprendió, no solamente porque pensara en mí, sino sobre todo porque se trata de una Vicaría de nueva creación. Me explicó que lo que él pretendía era coordinar la pastoral en la diócesis. Lo recibí con mucho agrado y con mucha alegría, sobre todo también porque mis compañeros vicarios son personas que tienen experiencia de trabajar en equipo, y eso me ha dado mucha esperanza.

¿Qué se pretende con una Vicaría de Pastoral?
La Vicaría de Pastoral va a coordinar a sacerdotes, religiosos, laicos, hombres y mujeres, niños, jóvenes, adultos, ancianos y familias. Esto no va a ser una cosa en la que tengamos una receta mágica desde arriba, en la que vayamos a llevar la solución y la receta a los problemas pasados que tenemos. Si todos nos implicamos, podemos ir avanzando, pero hay que trabajar de manera coordinada, en equipo. El Señor los enviaba de dos en dos, prometía su presencia de tres en tres, y yo veo que el punto de arranque va a ser la familia. Y la familia tiene una fuerza espectacular. Y creo va a ser el gran agente evangelizador de la próxima década.

¿En qué consiste la reestructuración jerárquica de la diócesis?
De los seis vicarios que forman el equipo de Gobierno de la diócesis, tres son territoriales: Santiago, A Coruña y Pontevedra. Don Calixto se ocupaba hasta ahora de nuestra zona, que también abarca O Salnés y O Morrazo, y a partir de ahora lo relevará Luis Seoane, el cura de Monte Porreiro. Después está un vicario general (que lleva todo el tema de la curia para la diócesis), otro judicial y la mía, que es una Vicaría de Pastoral de nueva creación.

¿Cuáles serán sus funciones?
Coordinar la pastoral en toda la diócesis.

¿En qué medida este nuevo rol eclesiástico le trastocará su día a día?
En principio, este curso voy a seguir viviendo en Pontevedra y quiero hacerlo compatible con la atención parroquial en Santa María, O Burgo y Alba, que es lo que estaba llevando hasta ahora. Pero es cierto que tendré que desplazarme mucho más a Santiago. Además de desplazarme por toda la diócesis cada vez que haya encuentros pastorales, reuniones, asambleas, etc.

¿Qué cambios tiene en mente?
En nuestra diócesis se trabaja mucho y muy bien desde hace mucho tiempo. Pero sí que es cierto que hace falta una cierta coordinación. Y no solamente eso, sino también abrir nuevos canales y nuevas vías. El pasar, por ejemplo, de las parroquias como las de ahora con una mentalidad cristiana, de comunidad cristiana, pero puede que un poquito cerrada hacia dentro, a dar el paso hacia unas parroquias de talante evangelizador, por ejemplo. Y también impulsar nuevos proyectos de pastoral que pueda hacer frente a lo que es el siglo veintiuno.

¿Habrá un nuevo Plan Pastoral Diocesano?
Personalmente, sobre los planes pastorales diocesanos, yo soy un poquito escéptico. Hemos hecho planes maravillosos en textos, en folletos, en libros, pero muchas veces se ha quedado en eso, en planes en el papel. Yo soy de menos letra y más de vida. Estoy detectando que hay personas, sacerdotes, laicos, comunidades, órdenes religiosas, movimientos que a veces están un poco heridos en el pasado. Entonces, antes de ponernos a construir algo nuevo igual hay que hacer una sanación de experiencias, de la memoria.

¿Alguna línea maestra?
Hay que trabajar de una manera sinodal, en equipo. Me gustaría continuar una pastoral directa, de atención a las parroquias, como he estado trabajando en estos últimos diez años.

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