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Manuel Jabois: "Todos nos mentimos a nosotros mismos"

Imagen de Manuel Jabois. GONZALO GARCÍA
Imagen de Manuel Jabois. GONZALO GARCÍA
Alrededor de la verdad y la mentira, de lo que preferimos saber y lo que preferimos no saber, gira Miss Marte, el regreso a la narrativa del periodista Manuel Jabois tras Malaherba

"Veinticinco años después de la desaparición de Yulia Lavinia se rodó un documental sobre ella que terminó convirtiéndose en un documental sobre la vida y la boda de Mai Lavinia, su madre". El inicio del segundo capítulo de Miss Marte (Alfaguara, 2021), la nueva novela de Manuel Jabois (Sanxenxo, 1978), resume la trama de una historia ambientada en la Costa da Morte que sirve al autor, actualmente periodista de El País, para hacer una reflexión sobre realidad y ficción. Como es habitual en su obra, el libro está encabezado por una cita de su amigo Xacobe Casas: "Sólo las semillas tenían ganas cuando el mundo empezó".

¿Quién es Miss Marte?
Es Mai Lavinia. ¿Y quién es Mai Lavinia? Me gusta mucho una cosa que dijo mi editora: es una amiga o amigo que todos hemos tenido. Sobre todo en la época en la que transcurre la acción, el verano. Porque en verano es cuando los pueblos reciben a la gente de fuera. Y siempre hay alguien que llega nuevo y produce una fascinación maravillosa en el grupo. En fin, alguien que pone todo patas arriba. En este caso, lo que pone patas arriba Mai es el pueblo entero. Lo que pasa es que tras sus mentiras divertidas se va descubriendo que hay otras que no lo son tanto y que algo no va bien. Pero eso, en ese momento y en esas circunstancias, no despierta sospecha sino fascinación. Mai Lavinia es un personaje de novela y yo le he escrito esa novela.

A pesar de que cada vez es un poco más madrileño -Andrés Trapiello le ha mencionado en su libro Madrid y acaban de hacerle una entrevista en la web Madrid 365 centrada en su relación con la ciudad- para la ficción vuelve a Galicia. ¿Por qué ahora a la Costa da Morte?
Pues porque si hago un balance de mi vida llevo siete años en Madrid y más de 30 en Galicia. Pero, a ver, este pueblo es ficticio aunque, sí, la Costa da Morte es importante. Quería un espacio con un contexto muy trágico. Y me permitía una cosa muy importante, que es mía y que tiene la periodista Berta Soneira, encontrar la paz en medio de la tormenta. Le pasa a mucha gente cuando duerme más tranquila en medio de un temporal. Eso. De esto va también un poco el libro, de esa gente que necesita el caos para alcanzar paz. Escribo de Galicia de una forma muy natural. Soy de digestión lenta. Estoy muy bien en Madrid, es una ciudad alucinante, pero no es mía todavía. No como para escribir de ella. No me atrevo. Malaherba es una novela que no se entiende sin Pontevedra. Y ‘Miss Marte’ tampoco sin la Costa da Morte.

¿Cuánto de usted, de sus amigos, de su entorno, hay en estos personajes?
Nada. Muy poco. Coges cositas de uno y otro hasta formar algo completamente irreal, ficticio. Nada más. El escrúpulo, la atención y la delicadeza de la periodista Berta Soneira no los tengo yo. Me gustaría, pero no.

¿Por qué dice que el libro está relacionado con las fake news?
Por como tendemos a aceptar lo que nos resulta cómodo y agradable sin cuestionárnoslo. Tanto en la vida como en la redacción de un periódico. En cuanto a nuestra vida y nuestro pasado, es fundamental cómo lo queremos recordar. Todos nos mentimos a nosotros mismos y disfrazamos los recuerdos a nuestra conveniencia. En el libro también se reflexiona sobre cuándo compensa decir la verdad y cuándo no.

Estoy muy bien en Madrid. Es una ciudad alucinante, pero no es mía todavía. No como para escribir de ella. No me atrevo

¿Por qué a veces no compensa?
No lo sé. Este es uno de los interrogantes que abro. Pero no, seguramente muchas veces no compensa decir la verdad. Un matrimonio de ancianos con 82 años que ha sido feliz no tiene por que pasar a ser desgraciado porque uno quiere decir la verdad, que durante tres años estuvo con otra persona, por ejemplo. ¿Para qué? ¿Merece la pena romper un encanto? ¿Merece la pena saberlo todo? Creo que todo esto tiene que ver con las noticias falsas. Y con vidas de mentira cuando vas acumulando una detrás de otra.

Le preguntaba por las noticias falsas para saber si le preocupaba como periodista la dificultad para diferenciar hoy la verdad de la mentira.
¡Claro! Me pasa constantemente. Leo cualquier noticia impactante en un periódico y lo primero que hago es comprobar si es verdad. Dentro de un periódico hoy es imprescindible el factchecking. Esto antes no era así. Lo que se publicaba en un periódico era cierto. Hoy ves la noticia de que murió Maradona en La Nación y buscas cinco o seis cabeceras más que lo confirmen.

¿Diría que hay algo que atraviesa su obra en ficción, de La estación violenta a Miss Marte?
Sí, quizás esté presente en las dos obras ese espíritu juvenil de que todo está por hacer. Pero no sé... No veo ningún tema recurrente en mis libros. Mira, yo escribo las historias y solo luego es cuando me paro a pensar de qué he escrito para hablar con la gente y con los periodistas. Y esto es absolutamente cierto. Muchas veces me entero de qué va mi libro por las críticas. Y tienen razón, está todo ahí. Pero yo lo que quiero es contar una historia que la gente lea. ¿Que luego hay obsesiones o cosas que te salen inconscientemente cuando escribes? Puede ser. Pero yo no tengo ni suficiente obra ni de la sufi ciente solidez como para hablar de esto. Lo que sí creo que hay en mí es una mirada compasiva hacia las cosas y las personas, una mirada tierna. No consigo crear un personaje absolutamente despiadado. Pienso que no existe un hijo de puta redondo.

Si hay algo recurrente en mí como narrador, es una mirada compasiva hacia las cosas y las personas, una mirada tierna

Sé que le hace especial ilusión que el libro haya salido el 4 de febrero, el mismo día que se publicó El penúltimo negroni, una recopilación de artículos de su amigo David Gistau (1970-2020).
Algo totalmente azaroso, pero que me hace muy feliz. Hablaba el otro día con su hermana de esto, de los chistes que nos estábamos perdiendo, porque habría hecho mucho humor seguro de esta situación. "Joder, si lo sé me muero antes", cosas así. Este de Gistau es un libro que hay que tener.

¿Comparten miedos y vicios el escritor y el periodista, o son dos facetas completamente diferentes para usted?
Tienen que empezar a ser diferentes. Porque con este libro he vuelto a caer en lo de trabajar encima del plazo. Mi adrenalina como escritor solo se dispara como lo hace la del periodista, con la hora de cierre encima. No digo que escriba mejor ahí, pero es cuando se me ocurren más cosas. Bum, bum, bum. Llevo todo esto al extremo y con un libro no se puede hacer. Tengo vicios de periodista, sí. Y en cuanto a los miedos, tengo muchos más como narrador. Como periodista y como columnista sé cuándo algo ha salido bien y cuándo no, por dónde van a venir la críticas... es un terreno que domino mejor, en el que estoy más seguro. En esta otra faceta no sé nada. Por ejemplo, yo normalmente sé qué va a ocurrir con un artículo, pero ahora mismo no tengo ni puñetera idea de qué va a pasar con este libro. Porque con esto no tengo ni la experiencia ni el oficio que tengo como periodista.

¿Se plantea dejar el periodismo para dedicarse a escribir ficción?
No. No rotundo. No lo voy a dejar nunca. Espero que, cuando tenga 80 años, aún me dejen publicar mi tribuniña llena de gerundios en algún sitio.

¿Y miedo a convertirse en un personaje, tiene? Hace poco hizo un cameo muy divertido en la serie Nasdrovia, de Movistar Plus, parodiándose a sí mismo.
Todos somos personajes. Lo que pasa es que somos un personaje distinto para cada persona, en cada ambiente diferente. Alrededor de ti se crean unos prejuicios, unas expectativas... Es inevitable. Dependiendo de qué circunstancias, eres una persona u otra, más valiente o más cobarde, más divertida o más aburrida. 

Manuel Jabois: "Todos nos mentimos a nosotros mismos"
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