EFECTO PO2

Pontevedrando... La tontería y el carril-bici

Una bicicleta circulando en una calle de Pontevedra. DP
photo_camera Una bicicleta circulando en una calle de Pontevedra. DP

Hoy ni tengo yo muchas ganas de trabajar ni usted de leerme. Venimos de un fin de semana borrascoso muy propio de nuestra tradición climática pero nunca especialmente divertido por cuanto limita nuestros movimientos y nuestro diario devenir, así que vamos a algo fácil pero entretenido, como una canción de Georgie Dann, que el pobre está muerto y ya solamente vamos quedando usted y yo para reivindicarlo. Haga la prueba: cuando se vea en apuros durante una discusión tediosa, haga como yo o como Georgie Dann y salga al paso con algo facilón, que se entienda a la primera, que no requiera profundidad discursiva y que se quede pegado a la memoria del público así de golpe. Hasta los pensamientos muy trabajados se pueden cantar como Georgie Dann, utilizando la simpleza absoluta.

Vamos a tomar un ejemplo sobre una cuestión que genera enormes debates, explicada de una manera que requiere cierta concentración y una posterior reflexión y vamos a reducirla a la mínima expresión. Mínima Expresión era una banda pontevedresa que tuvo cierta relevancia en la época de la Movida, aunque esto no guarda relación alguna con el tema que nos ocupa.

La cuestión es su implantar una medida soluciona un problema o causa otros cuatro

Vale, antes vamos a concentrarnos en este párrafo de un discurso que pronunció el alcalde Lores, eso es importante para continuar con este ejercicio. Fue una intervención en un congreso de urbanistas que se celebró en Pontevedra, que es donde se deben celebrar estos eventos. Vamos allá:

"Temos que inverter o actual paradigma consistente en condicionar a cidade á mellora da mobilidade, ou sexa, subordinar a cidade á mobilidade, a un novo paradigma que debe ser condicionar a mobilidade á mellora da cidade, ou sexa, subordinar a mobilidade á cidade. Seguindo cos contraexemplos, unha boa idea como pode ser un carril-bici ou un carril-bus, pensado só para a mobilidade ciclista ou colectiva sen ter en conta as demais facetas da vida urbana, pode dar calquera resultado, bo, regular ou malo, e incluso unha catástrofe".

Vamos a simplificar esto reduciéndolo al ejemplo del carril-bici, el único que dado el caso podría aplicarse en Pontevedra, donde ya no queda ni un milímetro cuadrado para pensar en carriles-bus. El discurso referido habla del carril-bus porque entre los presentes la mayoría eran de fuera, de ciudades que han implantado el carril-bus o están pensando en hacerlo, Dios les muestre misericordia.

¿A quién demonios piensa quitarle el espacio, insensata, perdóneme que se lo diga, para dárselo a los ciclistas?

En Pontevedra se han propuesto y se proponen los carriles bici. Ahora es cuando nos ponemos en modo Georgie Dann para explicar las cosas en plan sencillito. Usted, pontevedresa que conoce Pontevedra en su actual estado. ¿A quién demonios piensa quitarle el espacio, insensata, perdóneme que se lo diga, para dárselo a los ciclistas? Hubo quien propuso, que ya hay que andar mal del coco, montar carriles-bici en A Peregrina o en la Oliva, en el medio y medio de la calle, porque si lo pone junto a las puertas y nos sale alguien tranquilamente de un portal o de un comercio y se mata porque viene un ciclista a toda leche por su carril, así que bueno, lo ponemos en el centro de la calle partiéndola en dos, y como esos carriles tienen que ser de ida y vuelta, lo que hacemos es coger una calle que hemos peatonalizado para dar ese espacio a los peatones y quitárselo otra vez para dárselo a las bicicletas. Estamos tontos.

Una vez estuve en Estrasburgo, precisamente currando para este periódico en una visita institucional del alcalde Miguel Anxo Lores al Parlamento Europeo. Estrasburgo es uno de esos paraísos de los ciclistas, una de esas ciudades de las que nos dicen que son turboecológicas por sus carriles bici. Una estafa: el ejemplo perfecto de una medida tomada a lo loco sin pensar en un proyecto de estrategia global. Si usted trata de implantar las medidas una a una, pasa lo que pasa. Coja usted cualquier pueblo, aldea o ciudad y dele un nuevo espacio para una finalidad determinada. Si es para bicicletas, se llenará de bicicletas, si para taxis y autobuses, aparecerán, y si pone una calle acuática, aparecerá una góndola, así es la vida. La cuestión es si eso soluciona un problema o causa otros cuatro. En Pontevedra, las bicicletas han de ir por sus carriles, claro, que son los mismos que los de los coches. Las aceras no son un carril-bici ni las calles peatonales. Cualquier ciclista puede moverse por toda la ciudad si utiliza el espacio que le corresponde. Esto no es Estrasburgo, ciudad incomodísima en la que los peatones no pueden moverse porque a un grupo de tarados se le ocurrió que había que montar carriles para que la gente se moviera en bicicleta y no en coche. Pero los espacios de las bicis no se le quitó a los coches, sino a los peatones, así que mantienen los muy zumbados los mismos espacios de los coches y también los de las bicis. Lo que no se puede es ir a pie. Pues de eso se trata todo, por explicar las cosas con sencillez, como hacía nuestro admirado Georgie Dann, Dios le perdone sus canciones.