Una torre de Babel para aprender otras lenguas en el corazón de Pontevedra

Una iniciativa promueve reuniones informales en una cafetería para mejorar idiomas extranjeros y, de paso, ampliar el círculo social
Asistentes al encuentro de 'Intercambio' celebrado en El Pasaje el pasado 15 de septiembre. RAFA FARIÑA
photo_camera Asistentes al encuentro de 'Intercambio' celebrado en El Pasaje el pasado 15 de septiembre. RAFA FARIÑA

"El récord fue de 32 personas, el año pasado, aunque en el grupo de whatsapp de Intercambio hay 270", que han pasado por aquí en algún momento. ¿Intercambio de qué? De idiomas. Y, de paso, sirve para conocer gente en Pontevedra. Este es el objetivo de la iniciativa que José Jardón, periodista, empezó a barruntar hace casi dos años, en un largo ingreso en Montecelo. "Como me aburría bastante empecé a utilizar aplicaciones de intercambio de idiomas, que sirven para enseñar español, o la lengua que hables, a otras personas". En una de esas llamadas una joven de la República Checa, Martina, contactó con él porque venía con su marido a Pontevedra, desde Londres, sin conocer nada de la ciudad. "Me dijo que en Londres tenía sitios donde practicar inglés y otros idiomas, pero que aquí no había encontrado nada para practicar español". Así que quedaron para tomar un café y de ahí, en primavera de 2022, surgió el germen del intercambio para personas extranjeras que quisieran aprender español.

Mohamed Dia Hammami, tunecino de 26 años que desde hace unos meses está realizando un doctorado en Agricultura en la Misión Biolóxica de Galicia (MBG), en Salcedo, se defiende perfectamente en castellano (habla árabe, francés e inglés), en parte gracias a esta iniciativa de la que también forma parte. Estará en Pontevedra hasta enero y pretende regresar el próximo verano. "Es una relación en dos sentidos, porque los españoles también aprenden a hablar otros idiomas", apunta. "Es muy interesante. En Barcelona igual sí, pero en Pontevedra no puedes comunicarte en inglés todo el día". Para hablar y mejorar el español, apunta, "puedes pagar por aprender", de forma reglada, "pero esto es otra cosa. En un país nuevo para ti no tienes amigos y es difícil estar sin un círculo de gente". Con este intercambio logran ambas cosas: hacer amistades y aprender idiomas.

José Jardón: "Ha venido gente de Alemania, Francia, Brasil, Países Bajos, Noruega, Reino Unido, Grecia, Turquía..."

Al principio, recuerda Jardón, se reunieron unas siete u ocho personas y todas excepto él, hablaban la lengua de Shakespeare. "Irlandeses, norteamericanas... Y no había un intercambio realmente, solo hablaban inglés". El grupo se fue diluyendo y en Pontevedra "hay esa mentalidad de no querer hablar inglés si no se tiene mucho nivel", tal como confirma Mohamed. "Puedes venir sin saber nada del idioma". No es un examen.

Estos encuentros no se parecen en absoluto a una clase de lenguas. "Llegas el viernes y puedes contar en dos o tres horas lo que te pasó durante la semana". "Y son temas cotidianos -apunta Jardón-, explicar tu propia vida... Lo que le contarías en español o gallego a tus amigos, pero en inglés". Destacan también que, con este sistema, huyen de un programa estricto de cualquier escuela.

Septiembre, momento para recibir gente nueva

Tras deshacerse el grupo, Jardón puso carteles con un código QR que derivaba a la información y promocionó la iniciativa en el campus universitario o la biblioteca. "Pensaba que quién se iba a atrever, pero se unió mucha gente y el problema fue buscar un espacio para juntarnos cada viernes". Este mes retomaron las reuniones en el primer piso de El Pasaje (Soportais, 6), los viernes desde las ocho de la tarde, donde reciben a gente nueva con los brazos abiertos, pues en general son personas de intercambio que no se asientan en la ciudad. "Y queda cerca de todo, así que después salimos a tomar algo", apunta Hammami. "Hasta los camareros hablan inglés con nosotros".

Mohamed Dia Hammami: "En un país nuevo para ti no tienes amigos y es difícil estar sin un círculo de gente; y aprendemos a hablar otros idiomas"

En la iniciativa ha participado gente de todas las edades y de numerosos países: Alemania, Francia, Brasil, Países Bajos, Noruega, Reino Unido, Irlanda... Incluso de Grecia y Turquía. "Lo mejor es hacer amigos, que de paso, te ayuden a mejorar el idioma".

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