La tradición religiosa de Las Tres Gracias persiste a pesar de la lluvia

El rito católico, que se celebra el primer viernes de marzo, tuvo lugar este viernes por cuarto año consecutivo en San Bartolomé. El mal tiempo no impidió que los fieles renovasen sus peticiones
Fieles que acudieron este viernes a la iglesia de San Bartolomé. J. CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Fieles que acudieron este viernes a la iglesia de San Bartolomé. J. CERVERA-MERCADILLO

Cientos de pontevedreses renovaron este viernes su petición de Las Tres Gracias a Jesús Nazareno. El tradicional rito católico que se conmemora el primer viernes del mes de marzo se celebró, por cuarto año consecutivo, en la iglesia de San Bartolomé, donde se sucedieron las oraciones y donde todos los fieles, de Pontevedra y de fuera de la ciudad, se acercaron para dar gracias y llevar a cabo sus demandas.

"Vengo todos los años y normalmente pido por lo mismo, para mi familia, para mí, y sobre todo salud y suerte, paz y tranquilidad con la familia", explica María Ester Buezas, una vecina de Marín que reconoce estar muy agradecida con el Nazareno.

                      Imágenes de los algunos fieles que acudieron ayer a San Bartolomé a renovar su petición de Las Tres Gracias a Jesús Nazareno, así como de algunas velas que se vendieron en el exterior de la iglesia.
Asistentes a la tradición de Las Tres Gracias a Jesús Nazareno. J. CERVERA

"Le tengo mucha fe porque hace muchos años le pedí para que le curasen a mi madre los ataques de asma que tenía, y se los sacó. Y desde ahí nunca falto", asegura.

Otra de las fieles que viene "desde toda la vida" es Pilar Somoza. "Me acostumbró a venir mi madre cuando era pequeña. Yo nací en el 53 y desde siempre veníamos de Redondela al Nazareno y desde entonces, siempre que puedo vengo", asegura.

Esta devota reconoce que no le preocupa "si el Nazareno me cumple o no o que le pido. Él es muy listo y muy inteligente y sabe lo que me tiene que dar".

Lo mismo piensa Beatriz Somoza, que vino desde Vigo para poder seguir este rito católico. "Le pido por muchas cosas. Por la iglesia, por el Papa, y después por cosas personales, sobre todo por la familia". "Dios sabe lo que tiene que hacer, que será lo mejor, y nos da esa paz de que lo que nos va a dar va a ser lo mejor para nosotros", asegura.

Pero además de pedir, también hay que dar las gracias. En eso insiste Marisé Mosquera, que aunque es de Ourense, reside en la ciudad del Lérez. "Yo vengo a dar gracias y a pedir, y hay cosas que sí que se me conceden".

"Hoy he dado gracias por todas las cosas que me concedió el año pasado y este año como tengo bastantes problemas de salud con mis padres y tengo una hermana con cáncer, vengo a pedir por ellos", añade.

"Toda la vida" lleva viniendo también Luisa Dacosta, que ahora intenta inculcarle "esta afición a mi hija". "Siempre le pido por salud y también le doy las gracias, que también es muy importante dar las gracias", señala esta pontevedresa.

Los fieles que acudieron este viernes a las Tres Gracias reconocían tener una gran devoción por el Nazareno, y aunque había gente que llegaba por primera vez, la mayoría eran ya casi unos veteranos. Es el caso de Ángel Crestar, un vecino de Portas que acude a esta tradición religiosa todos los años.

"Vengo todos los años porque le tengo devoción al Nazareno. Me parece una tradición muy bonita. Vengo más bien a darle gracias por tener trabajo, por tener salud, y porque mi familia y mis vecinos y la gente que quiero está bien. Qué mejor que eso, dar gracias", aseguraba el joven, que lleva siguiendo este rito católico desde hace cuatro años.

Otro de los devotos que acudieron a la iglesia de San Bartolomé y sortearon la lluvia que caía en la Boa Vila reconocía ser "habitual de todos los años". "Es algo que me han inculcado desde pequeño mi familia y siempre que tengo la oportunidad vengo. Antes acompañaba a mis abuelos y a mis padres y ahora vengo yo a pedir por los míos y por mi. Por lo que pido es por la salud, que es lo más importante en la vida", afirmaba.

VENDEDORES. La fe se mantuvo este viernes a pesar del mal tiempo pero las lluvias sí que afectaron en gran medida a las ventas.

María Teresa Arzúa, una de las vendedoras instaladas en el exterior de San Bartolomé, aseguraba que el día había sido "un poco flojo", y lamentaba que el tiempo "no ayudase".

Algunas velas que se vendieron en el exterior de la iglesia. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Algunas velas que se vendieron en el exterior de la iglesia. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Luisa Pena, otra vendedora, reconocía que "as ventas van como o día. Moito máis lentas polo mal tempo". En cuanto a los productos más demandados, Pena explicaba que "o cirio é o que máis se vende e despois un pouco de figura, o resto non". En alimentación, las rosquillas de hojaldre se llevaron la palma.

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