La tragedia que dejó sin memoria al área sanitaria cumple dos décadas

El incendio de la nave de Alba que calcinó más de un millón de historiales médicos dejó un legado positivo: Pontevedra fue pionera en poner en marcha el actual sistema digital del Sergas, Ianus
El amplio despliegue de efectivos no pudo atajar las llamas, que acabaron calcinando la nave y su interior. RAFA FARIÑA
photo_camera El amplio despliegue de efectivos no pudo atajar las llamas, que acabaron calcinando la nave y su interior. RAFA FARIÑA

Eran las 9.40 horas del 19 de mayo de 2004 cuando los vecinos de Alba comenzaron a divisar una cortina de humo y un olor a quemado que, a la postre, sería la peor tragedia en la historia del área sanitaria. Aquella noche, un voraz incendio arrasó la nave donde se almacenaban más de un millón de historiales médicos. Con su desaparición se borró, también, toda la memoria clínica del Área Norte.

Dentro del almacén estaban dos trabajadores de Severiano Gestión (adjudicataria del traslado de los historiales a los centros sanitarios) y tres mujeres de la limpieza. Fue una de ellas la que, al salir a echar la basura, divisó las llamas colándose por el techo desde la nave anexa, arrendada por Alfer Metal, una empresa dedicada a la construcción de pantalanes.

"Corrió hacia el interior para pulsar la alarma antiincendios, porque los de dentro no tenían constancia de nada. Pero las llamas se propagaron rápidamente por el tejado (que era de uralita) y los que estaban allí solo pudieron salir corriendo", explicaba entonces el doctor José Antonio Falagán Mota, jefe del Archivo Clínico del CHOP desde 1994.

Lo que ocurrió después fue una catástrofe de la que no constan precedentes en España. 

La nave quedó convertida en un amasijo de hierros. GONZALO GARCÍA
La nave quedó convertida en un amasijo de hierros. GONZALO GARCÍA

5,5 kms de largo

Tras la creación del Complexo Hospitalario de Pontevedra, en 1998, se trasladaron a esa nave de Alba los historiales clínicos que estaban repartidos por el Provincial, Montecelo, la Casa del Mar y O Salnés, porque ningún centro tenía capacidad para albergar el archivo único del área sanitaria. Puestos de canto, los expedientes sumaban más de 5,5 kilómetros de longitud. Clasificarlos, ensobrarlos y ordenarlos fue un trabajo laborioso que culminó en el año 2000.

La mecánica posterior ya fue más sencilla. Cada vez que un médico necesitaba el historial de un paciente, se lo solicitaba al Servicio de Archivo Clínico, instalado entre aquellas montañas de analíticas, radiografías, informes, pruebas y diagnósticos. El traslado entre centros fue adjudicado a la empresa Severiano Gestión por 800.000 euros anuales.

Doce días después del incendio, se levantó el precinto policial y comenzó el desescombro. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Doce días después del incendio, se levantó el precinto policial y comenzó el desescombro. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Solo se salvaron 12.000

Pero cuando el trabajo de campo ya estaba realizado y el sistema comenzaba a fluir, llegó aquel fatídico 19 de mayo: más de un millón de historiales clínicos quedaron reducidos a cenizas. Solo se salvaron unos 12.000, que se habían retirado para las consultas de los dos días siguientes.

Sobre las causas, muchas fueron las hipótesis que se barajaron, pero ninguna se dio por buena. Desde Madrid llegaron agentes de la Policía Nacional especializados en incendios y la investigación se prolongó durante meses. En septiembre entregaron un informe en el Juzgado número 4 en el que descartaban la negligencia y el sabotaje, apuntando a un fatal accidente como origen del fuego. Se daba carpetazo a la vía penal y se abría la puerta a la civil.

El pulso en los juzgados, con interminables solicitudes de peritajes e informes, se extendió hasta finales de noviembre de 2006, momento en que el Juzgado número 2 zanjó el asunto con una sentencia que satisfizo a unos y disgustó a otros.

En el control del incendio, que se prolongó durante toda la madrugada, participaron numerosos efectivos. RAFA FARIÑA
En el control del incendio, que se prolongó durante toda la madrugada, participaron numerosos efectivos. RAFA FARIÑA

Misterio sin resolver

 El juez otorgó mayor verosimilitud al informe de la Policía Científica, apuntando que "si bien no se ha logrado acreditar la causa del incendio, sí que se ha acreditado que se originó en la nave arrendada por Alfer Metal". Es decir, resolvía la responsabilidad civil, pero dejaba sin respuesta la pregunta clave: ¿Cómo?

La sentencia hablaba únicamente de un accidente, sin especificar causas ni contexto. Un misterio sin resolver que tuvo fatales repercusiones. 

La única consecuencia positiva que dejó la catástrofe de Alba revolucionó todo el sistema sanitario gallego, ya que el Sergas tuvo que acelerar la activación del sistema Ianus -actualmente en vigor- y el CHOP fue el primer centro de toda Galicia en ponerlo en marcha. 

Como en todo lo pionero, los inicios estuvieron llenos de reveses que hubo que ir solventando. Había muchas soluciones informáticas en el mercado, pero ninguna se adaptaba al 100% a las necesidades del Sergas. Por eso, se apostó por una herramienta propia, hecha a medida. 

"El incendio de Alba nos cogió a medias: el proyecto estaba avanzado pero todavía no era una realidad", apuntaba el doctor.

Se escribieron ríos de tinta en torno al incendio de Alba, muchos de ellos infundados, según Javier Cobas, entonces gerente del CHOP,  a quien tampoco gustó la postura de los responsables del Sergas y acabó dimitiendo al año siguiente.  "Me fui porque me decepcionó el nuevo conselleiro. Minimizó el impacto que tuvo el incendio". Su siguiente destino fue el Hospital La Paz de Madrid.

Agentes de la Policía Científica entrando en la nave días después. RAFA FARIÑA
Agentes de la Policía Científica entrando en la nave días después. RAFA FARIÑA

"Ahora mismo es impensable que se pueda volver a repetir"

No todos los recuerdos se volatilizaron en San Caetano. Los informáticos del Complexo Hospitalario llevaban meses trabajando en la digitalización de historiales médicos y habían conseguido acumular 84.000 informes de alta y miles de documentos. También se disponía de las referencias más importantes de 228.000 pacientes, por lo que casi una cuarta parte de lo que se perdió se pudo recuperar gracias al soporte digital.

Jaime Nogueira (CHUP)
Jaime Nogueira

Esta base, unida a los 12.000 expedientes que se salvaron de la quema, hicieron posible que la actividad asistencial no se resintiese los dos días posteriores al incendio (que ocurrió un miércoles). Ese fin de semana se instalaron en Montecelo 100 ordenadores y 40 impresoras para recuperar todos los expedientes informatizados.

"Cada consulta se saldaba con una copia impresa para añadir a la base de datos interna, una especie de repositorio que sirvió de alimento inicial del Ianus", explica Jaime Nogueira Fariña, actual jefe del Servizo de Documentación del área sanitaria.  Así se fue trabajando durante los tres años que tardó en implentarse totalmente la nueva base de datos digital. 

Asegura que la posibilidad de que se repita una tragedia de similares dimensiones es impensable, "a no ser que fuese una desgracia informática a nivel de toda la comunidad, pero eso es prácticamente imposible porque ahora mismo está todo digitalizado y hay varias copias de seguridad

Jaime Nogueira fue testigo directo del fatídico incendio. "Estaba en Vigo y me recogió mi jefe. Al llegar ya vimos que aquello era inextinguible. Sólo se trabajaba para que no se extendiera a otras casas", apunta.

No obstante, pese al disgusto del momento, reconoce que "ya a pie de incendio, empezamos a hablar de cómo podíamos intentar paliar el problema, cómo resolver las consultas del día siguiente y empezar a volver ya".
Como curiosidad, apunta que los 12.000 expedientes que se salvaron de la quema son custodiados "como oro en paño, como auténticas reliquias que son" por una empresa de Toledo.

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