El tratamiento más efectivo: las vacunas, que ya se emplean contra las velutinas

El Chup suministró el año pasado más de 2.200 dosis contra los himenópteros, cuya efectividad "ronda el 100%" ► La inmunoterapia también frena el asma y las alergias
Celsa Pérez Carral, en el Hospital Provincial. GONZALO GARCÍA
photo_camera Celsa Pérez Carral, en el Hospital Provincial. GONZALO GARCÍA

Al igual que el abanico de las alergias es variopinto, la estrategia terapéutica con la que se abordan es múltiple. El tratamiento incluye fármacos, inhaladores, biológicos y antihistamínicos, pero también vacunas que marcan un punto de inflexión en la evolución del paciente.

La jefa del servicio de Alergología del Chup señala que una de las más efectivas es la vacuna contra las picaduras de los himenópteros, entre los que se incluyen abejas, avispas y, desde hace dos años, las velutinas. En 2023 la unidad suministró 2.285 dosis de este tipo, de las que 237 fueron primeras inyecciones y el resto de mantenimiento.

La pauta es bastante más intensa que otros sueros, ya que el paciente debe inocularse cada dos meses durante cinco años. Sin embargo, la doctora Celsa Pérez subraya la relevancia de la inmunoterapia, ya que puede evitar complicaciones e incluso el fallecimiento del paciente.

¿Cuándo se debe solicitar la vacuna? Según explica la especialista, los pacientes deben ser derivados a Alergología siempre que hayan sufrido una anafilaxia con una picadura previa, ya sea de forma leve (como una urticaria) o de forma grave (dolor torácico, dificultad para respirar, pérdida de conocimiento...). Cada caso se estudia en la consulta, donde además se administran autoinyectores de adrenalina para frenar la reacción. "La efectividad de la vacuna de los himenóptreros ronda el 100%. Pacientes que han llegado a estar en la UCI han vuelto a sufrir una picadura y no les ha pasado nada. Es la más efectiva de las que tenemos", subraya la especialista.

Las vacunas también han supuesto un paso de gigante para el asma, ya que en un porcentaje importante logran curar la patología y, en el peor de los casos, consiguen que no evolucione hacia el asma grave. Además, "desde hace más de cien años" se vacuna contra los neumoalérgenos, es decir, ácaros y pólenes de distintas especies, como las gramíneas, el abedul, los plátanos de sombra o la parietaria, "un polen específico de Galicia".

"La punta del iceberg"

Por norma general, las vacunas no se administran antes de los cinco años, porque en los niños es habitual que la alergia desaparezca con la edad. En el caso de los adultos, los alergólogos evalúan el tipo de alérgeno, la frecuencia e intensidad de los síntomas y la efectividad de la medicación.

La decisión se adopta en consenso con el paciente, si bien la especialista comparte la impresión de otros colegas de profesión de que "la vacuna debería ser más frecuente de lo que es". "Vacunamos a un porcentaje importante de pacientes, sobre todo cuando la patología es persistente y muy sintomática, pero tenemos la impresión de que estamos vacunando la punta del iceberg. A veces nos da la sensación de que no nos llegan todos los pacientes que debería (...), cuando la inmunoterapia es el único tratamiento que está demostrado que hace que la enfermedad no se agrave. Cuando el paciente llega al asma grave, es malo para él y para el sistema, porque entonces el tratamiento es mucho más costoso y ya no los podemos vacunar".

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