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Trèves plantea un Ere ante una posible parada de producción por el coronavirus

Protesta celebrada este lunes en el polígono de O Campiño. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Protesta celebrada este lunes en el polígono de O Campiño. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
La empresa sopesa recurrir a la suspensión temporal del empleo por el desabastecimiento de una pieza de origen chino ►La plantilla denuncia la reducción de la carga de trabajo tras el traslado de varios componentes al polígono industrial de A Rúa ►La CIG celebra en O Campiño una movilización en defensa del sector de la automoción

Los efectos colaterales del coronavirus golpean a la industria pontevedresa. El primer ejemplo en salir a la palestra es el de Trèves, la fábrica de componentes para automóviles que lleva 19 años asentada en el Polígono de O Campiño y que, a causa del virus Covid-19, ha planteado la posibilidad de aplicar un Ere (Expediente de Regulación de Empleo) para toda la plantilla, integrada en la actualidad por 148 empleados.

El motivo es que, según las fuentes consultadas, la compañía contempla la opción de tener que parar la producción ante el posible desabastecimiento de una de las piezas que se fabrica en China, principal foco del virus Covid-19. Esta se utiliza en la fabricación de componentes para el Peugeot 2008 y, al parecer, ahora mismo "no existen garantías" de que llegue en las cantidades y los tiempos necesarios, lo que puede obligar a cesar gran parte de la actividad.

En la misma tesitura se encuentran otras empresas pontevedresas de la automoción que reciben componentes del sector asiático y que no tienen la opción de encontrar recambios en otros países libres del coronavirus. Precisamente, el secretario nacional de CIG-Industria, Xoán Xosé Bouzas, advirtió este martes en una movilización celebrada en O Campiño de que varias empresas (la mayoría auxiliares del grupo PSA) contemplan medidas similares y que cada una actuará en base "ao seu propio protocolo".

El sindicalista entiende que "non cabe estar preocupados" por la posible afectación del virus a las personas que trabajan en estas industrias, pero sí admite "que pode haber complicacións na produción a causa das pezas que son subministradas directamente dende China".

Por el momento, la central nacionalista carece de datos sobre las huellas que puede dejar la epidemia del coronavirus, pero insiste en el rechazo de estas medidas y que "os traballadores sempre acaben pagando este tipo de situacións. Son disfuncións que deberan asumir as propias industrias", subrayó Xoán Xosé Bouzas.

CARGA DE TRABAJO. El comité de Trèves se reunirá la próxima semana con la empresa para concretar más detalles sobre la posible aplicación y alcance del Ere, que la firma plantea con "carácter preventivo". Será entonces, cuando los trabajadores conocerán las condiciones laborales previstas para los próximos meses y que, a día de hoy, no se presentan muy optimistas. De hecho, más que los posibles efectos secundarios del coronavirus, la plantilla está preocupada por el descenso de la carga de trabajo.

Según denuncia el presidente del comité, David Couñago, la fabricación de los suelos del Renault 2008 y de la Citröen Berlingo se ha trasladado a otras empresas del polígono industrial de A Rúa (Ourense), dando lugar a una bajada en el nivel de producción que, según el sindicalista, pasa factura por partida doble: "A redución da carga de traballo tamén afecta a outras empresas, pero no noso caso somos traballadores fixos e, polo tanto, ante baixadas na fabricación temos que convivir cos Ere suspensivos. Pola contra, noutras firmas con traballadores contratados por ETT poden prescindir deles dun xeito máis doado".

POLÍTICA INDUSTRIAL. La suspensión de encargos fue uno de los motivos que empujaron a los trabajadores a participar en la manifestación convocada por la CIG en defensa del sector de la automoción. La movilización partió de Trèves a las dos del mediodía para luego finalizar a las puertas de Aludec, la otra gran empresa del polígono que, según datos de 2017 (últimos publicados), factura cerca de cien millones anuales y emplea a cerca de 400 personas en varios países.

La protesta forma parte de la campaña que inició el sindicato hace un año en todas las comarcas en las que están instaladas empresas del sector para urgir más recursos y mejores condiciones laborales. Algunas de las reclamaciones que acompañan a la movilización pasan por la solicitud del desarrollo de nuevas tecnologías que permitan fabricar los vehículos sostenibles que demanda la nueva normativa (europea y estatal), la instauración de una tarifa eléctrica industrial para que las empresas "sexan máis competitivas" y el rejuvenecimiento de los cuadros de personal para dar relevo a "unhas plantillas demasiado avellentadas". Al mismo tiempo, la CIG demanda un plan de formación enfocado a la industria 4.0., el fin de los contratos precarios y el desarrollo de una política industrial que incentive tanto la producción de vehículos que funcionen con energías renovables, como la dotación de una red de puntos de recarga y la aprobación de ayudas al particular para su adquisición."Queremos que se promova a fabricación de coches que poidan ser aptos para circular no primeiro mundo", concluyó Xoán Xosé Bouzas.

La nueva ley levanta "nubarrones" en las previsiones
Frente a la preocupación que late en la vertiente sindical, agentes más cercanos a la patronal se aventuran a predecir que este año el sector gallego de la automoción "batirá todos los récord", teniendo en cuenta que el Grupo PSA ha iniciado la fabricación de dos nuevos modelos de Peugeot (2008) y Toyota (Proace City). Ahora bien, eso no impide que también atisben "nubarrones" en el horizonte y que, principalmente, tienen que ver con la entrada en vigor de la nueva normativa europea (denominada CAFE) que obliga a los fabricantes a promover la fabricación de vehículos más sostenibles y a compensar las matriculaciones diésel o gasolina produciendo más eléctricos o híbridos.

82% menos de emisiones
El objetivo de la UE es llegar a 2030 con un 82% menos de emisiones de CO2, pero la patronal duda sobre la rentabilidad económica de la medida, teniendo en cuenta que los vehículos que funcionan con energías renovables tienen "un precio de venta más elevado" y que la infraestructura para cargarlos es aún "limitada" en gran parte del país.

El 92% del empleo
​Según datos publicados por el Clúster de Empresas de Automoción de Galicia, en 2018 el sector generó 22.300 empleos directos en la comunidad, de los que el 92% se corresponden con firmas de la provincia. En ese mismo ejercicio la planta de PSA de Vigo produjo 398.300 vehículos y la facturación del sector alcanzó los 8.650 millones, equivalentes al 13,5% del PIB de Galicia.

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