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La UCO detiene a cuatro empleados de Celso Míguez por desvalijar su propia compañía

El presunto cabecilla, durante la inauguración en Pontevedra. O.F.
El presunto cabecilla, durante la inauguración en Pontevedra. O.F.

Los arrestados conformaron una red que les permitía extraer mercancía de la nave de A Coruña sin pagarla y venderla por su cuenta

La delegación de Celso Míguez en A Coruña. DPUn robo de guante blanco de al menos dos millones de euros. Ese es el saldo provisional de una laboriosa investigación desarrollada por el Equipo Contra el Crimen Organizado de Galicia (ECO-Galicia) de la Guardia Civil alrededor de una presunta organización criminal engendrada desde las entrañas del gigante pontevedrés Celso Míguez, que sufría las consecuencias de la presencia intramuros de un grupo de personas que, con el objetivo de enriquecerse de forma ilícita, vendían mercancía "por detrás" como si fuese propia sin dar cuenta (ni cuentas) a la empresa con sede social en Tenorio (Cerdedo-Cotobade).

Los hechos, que, si se confirman, traerán como consecuencia durísimas penas de prisión para sus autores, desembocaron en la detención de cuatro exempleados (expulsados de forma fulminante de la compañía) que, desde la delegación de Celso Míguez en el polígono industrial de Pocomaco (A Coruña), llevarían mucho tiempo causando graves desequilibrios en las cuentas del histórico negocio pontevedrés. Todos ellos fueron interrogados por los expertos en crimen organizado que la Unidad Central Operativa (UCO) tiene desplazados en la Comandancia de Pontevedra, con idéntico resultado: aconsejados por su representación legal, ninguno de ellos quiso hacer declaración alguna sobre los presuntos delitos que se les atribuyen.

ALTOS CARGOS. El supuesto modus operandi de los arrestados no era fácil de desentrañar. El motivo, que algunos de ellos ostentaban altos cargos en la pirámide dirigente de la empresa líder en el sector de las pinturas en Galicia. El jefe de tiendas (oficialmente comercial delegado) de A Coruña, Alberto V., era el presunto cabecilla del grupo, que contaba, según la UCO, con el apoyo de Ana B.S., pareja del anterior y otra de las máximas responsables de la extensión de la firma en el polígono de Pocomaco. Sin salirse del área del extrarradio de la ciudad herculina también fue detenido el jefe de Industria, Francisco E.C. La cuarta detenida es María G.N.B., dependienta de la tienda y cuya participación en los hechos parece, en un principio, de menor relevancia que la de los anteriormente relacionados. Paralelamente fueron investigados (no detenidos) otros trabajadores que podrían tener conocimiento de lo que ocurría, así como proveedores y algunos clientes. De estos últimos, las pesquisas iniciales determinan que no todos serían conscientes de la existencia del fraude.

SALIDA DE MERCANCÍA. Los detenidos, que supuestamente lograron adueñarse de más de dos millones de euros en los tres ejercicios que están siendo objeto de investigación, habrían empleado distintos sistemas para lucrarse a costa del gigante de las pinturas. El más repetido sería el empleo de presupuestos firmados por los investigados para dar salida a mercancía desde los almacenes sin pasar por caja. La Unidad Central Operativa maneja documentación que así lo acreditaría. El engaño se habría producido desde el momento en el que los productos que salen de las naves no se reflejan a través de un albarán, sino tan solo mediante los citados presupuestos, que, como tales, no aparecen reflejados en la contabilidad digital de la compañía.

Con el material ya fuera del alcance de Celso Míguez, los investigados lo habrían vendido a distintos clientes que nada sabrían, en principio, de las artimañas de quienes les suministraban el producto. Lo hacían, según las pesquisas, a precios inferiores a los que fija la empresa. No habría reparos a la hora de hacer descuentos, pues todo el dinero que se ingresaba iría a parar a sus propios bolsillos.

El Juzgado de Instrucción 8 de A Coruña tiene en su poder toda la documentación aportada por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, que incluye los presuntos delitos que, a priori, se atribuyen a los detenidos (que fueron puestos en libertad a la espera de que sean llamados para comparecer en sede judicial): hurto, estafa, falsedad documental, descubrimiento y revelación de secretos y pertenencia a grupo criminal.

El fraude detectado asciende a más dos millones de euros, repartidos en unos 700.000 en cada uno de los ejercicios que han sido objeto de investigación. La empresa, sin embargo, piensa que el engaño puede venir de mucho tiempo atrás, dada la antigüedad en la firma (más de 20 años) de algunos de los detenidos.

La propia entidad ofreció datos clave a los agentes del Eco Galicia
Las pesquisas del Instituto Armado, que se mantienen abiertas, se iniciaron a raíz de una investigación interna efectuada por la propia empresa de pinturas con sede social en Cerdedo-Cotobade. Los datos que obran en poder del Juzgado de Instrucción 8 de A Coruña desvelan que una auditoría relacionada con el stock y su correspondencia con la mercancía vendida ofrecía el 100 por cien de igualdad, algo del todo imposible en cualquier compañía suministradora de productos consumibles, y mucho más en una de un sector en el que se hacen mezclas, por ejemplo, en las que no es difícil tener que desechar material. Además, las roturas son inevitables en todos estos procedimientos, así como los pequeños hurtos, dada la gran cantidad de mercancía expuesta en la nave del polígono industrial de Pocomaco, en A Coruña.

Todos estos datos fueron el germen para que Celso Míguez pudiese limpiar su empresa desde dentro. En cuanto fueron puestos en manos de los especialistas de la Unidad Central Operativa (UCO), la resolución del caso no se demoró en exceso: la denuncia, interpuesta en el mes de octubre, ya ha tenido cumplida respuesta policial y, en breve plazo, también judicial.

El ECO-Galicia también tiene datos que indican que Alberto V. y Francisco E., dos de los arrestados, trabajan  actualmente en otra sociedad del mismo sector que es competencia directa de Celso Míguez y cuyo jefe y dueño es el anterior director comercial de la firma gigante de las pinturas, familiar directo de sus responsables y con intereses en la misma.

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