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El último cierre por toxina provoca pérdidas de 900 euros por mariscador

Un episodio de tensión entre mariscadoras ajeno al cierre por toxinas que se vivió en la reunión mantenida en Casa Laura, en Poio. RAFA FARIÑA
Un episodio de tensión entre mariscadoras ajeno al cierre por toxinas que se vivió en la reunión mantenida en Casa Laura, en Poio. RAFA FARIÑA

La prohibición de extracción de moluscos en las playas del fondo de la ría se activó el pasado 17 de julio ►El paro enfurece al sector, que ve peligrar sus ingresos en la campaña estival

El marisqueo está en jaque. Los ingresos de la campaña estival, una de las más importantes del año debido al buen precio que alcanza la venta de almeja en la subasta, peligran por el último cierre por toxina de las playas del fondo de la ría de Pontevedra. Este paro se mantiene desde el pasado 17 de julio. En aquella jornada, el sector tuvo que devolver al mar la mercancía recogida debido a la alerta biológica.

Los mariscadores consultados por este periódico calculan que las pérdidas son de hasta 900 euros. Esta cantidad se correspondería con los siete días de trabajo que tenían pendientes el mes pasado, antes de que el Instituto para o Controlo do Medio Mariño de Galicia (Intecmar) prohibiese la recogida de moluscos.

En lo que va de año, el cierre de los arenales por biotoxinas asciende ya a 29 días, siete más que durante todo el 2017

La medida afecta a más de 400 trabajadores, los que faenan a pie de playa. Los que lo hacen a flote, esto es, en embarcaciones, no se han visto perjudicados por la detección de toxinas marinas, unos organismos que sirven de alimento a los bivalvos y que pueden ocasionar problemas de salud a los humanos si llegan a consumirse.

El parón por el que atraviesa el sector, el segundo en lo que va de verano, está generando cierta frustración en el sector. En lo que va de año, el cierre de los arenales por biotoxinas asciende ya a 29 días. De ellos, 10 se contabilizaron el pasado mes de junio, 17 en julio y otros dos en agosto (contabilizando el de este viernes).

La presencia de biotoxinas en los arenales pontevedreses durante todo 2017 fue ligeramente inferior: 22 jornadas.

El biólogo de la lonja de Campelo avaló el rigor de los análisis del Intecmar, que algunos mariscadores ponen en entredicho

Algunos mariscadores han llegado a cuestionar los resultados de los informes del Intecmar, en el que trabajan biólogos independientes y acreditados que trabajan para la Xunta. Y así se hizo constar este jueves en la asamblea celebrada por la cofradía de pescadores de San Telmo de Pontevedra en el restaurante Casa Laura, en Poio.

En la concurrida cita, el biólogo de la lonja de Campelo avaló el rigor de los análisis del organismo autonómico. Sin el visto bueno de este instituto, el marisqueo no podrá retomarse con todas las garantías en el fondo de la ría.

La reunión celebrada por una de las tres cofradías se produce días después de la mantenida por otro de los tres pósitos de Pontevedra, el de la cofradía de San Gregorio de Raxó, cuyos miembros también analizaron el cierre por toxina.

Esta situación ha provocado una importante caída en la facturación de la lonja de Campelo. El volumen de negocio se redujo a la mitad durante el pasado mes pasado, concretamente en un 57,3%. En julio, la rula poiense subastó mercancía por valor de 443.970,20 euros, la mayor parte almeja japónica. Un año antes, las ventas habían alcanzado los 1.039.748,86 euros.

TENSIÓNS. El parón laboral no fue el único asunto que este jueves se abordó en el encuentro de Campelo, en el que se vivió un momento entre varias mariscadoras.

El motivo de la discusión entre ellas fue la desaparición de un saco con 28 kilos de almeja destinada a la siembra. El episodio se zanjó sin más reproches en el sector, que en septiembre celebra elecciones.

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