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La vivienda rural se revaloriza, pero solo para las vacaciones

Entorno rural en Marín. BEA CÍSCAR
Entorno rural en Marín. BEA CÍSCAR
Las inmobiliarias detectan mayor interés en entornos no urbanos, pero la falta de servicios hace que la vuelta al campo sea en forma de segundas residencias 

El rural es más atractivo después de la irrupción de la Covid-19. Se preveía tras meses de confinamiento y, salvando las distancias, los pronósticos se están cumpliendo. Lo corrobora Agustín Pacheco, gestor de SIP Inmobiliaria, especializada en la venta de casas en el entorno rural. La gente se interesa por volver al campo, pero solo en parte. Los servicios siguen estando en la ciudad y el rural es una opción más atractiva para tener una segunda residencia, no para vivir.

"Donde más se piden es en zonas cercanas a la ciudad, la gente se ha dado cuenta de que puede trabajar desde casa con una buena conexión e ir a la oficina uno o dos días a la semana", explica el agente. Cuando Pacheco creó su empresa hizo una importante apuesta por el rural y mantuvo la máxima de que el futuro estaba en la aldea hasta hoy, que el tiempo le ha dado la razón. Este martes, enseñaba algunas de las viviendas que tiene en su catálogo a un hombre interesado en hacerse con una segunda residencia.

José Luis Calviño, que pasó la cuarentena decretada por el Gobierno en un piso, se dio cuenta en ese tiempo del valor de tener una casa en el campo y ahora busca una segunda residencia con jardín en el entorno de Pontevedra. "Sería para ir en ratos libres, porque teniendo niños no puedes alejarte demasiado de la ciudad", explicaba. Lleva un mes viendo casas y ya se ha decidido por una. "Los precios que he visto son razonables, hay casas que están para entrar a vivir por 80.000 euros", cuenta mientras alude a la libertad y seguridad que dan los entornos rurales en momentos como el actual.

Agustín Pacheco: "Estábamos priorizando la proximidad al trabajo, pero nos hemos dado cuenta de que hay cosas más importantes"

Aunque el interés por el rural crezca, la incertidumbre acerca de qué ocurrirá con la economía también frena las ventas. "Estamos enseñando mucho, pero a la hora de vender es más complicado, los bancos están bastante exigentes", explica Pacheco. Según el agente inmobiliario, hubo una época en que mucha gente se interesaba por tener una segunda residencia en entornos rurales. "Eso había pasado, pero ahora se vuelve a notar que la gente necesita tener casas cómodas, con más contacto con la naturaleza", cuenta. "Estábamos priorizando tener el trabajo cerca, pero nos hemos dado cuenta de que hay otras cosas importantes", puntualiza.

En cuanto a los precios, estos bajaron bastante en los últimos tiempos, antes de la Covid. "Hay personas que ahora se inclinan por subirlos un poco por el aumento de demanda, pero yo soy partidario de mantenerlos", explica refiriéndose a la crisis económica que ha provocado el coronavirus. En buena parte, el precio de las viviendas depende de su cercanía a los núcleos urbanos, que es donde siguen estando los servicios. En este sentido, en zonas más alejadas de Pontevedra, es posible encontrar casas por menos de 100.000 euros aptas para vivir o que necesiten solo pequeñas reformas. "La gente que tiene propiedades en zonas como Campañó o Marcón, que están más cerca de la ciudad, sí que pone precios más altos", cuenta Pacheco.

LICENCIAS. Del mismo modo que las inmobiliarias detectan interés en los núcleos rurales, también los concellos han notado mayor actividad en sus aldeas. Lo confirma Jorge Canda, alcalde de A Lama, que asegura que llevan semanas recibiendo solicitudes de licencia para acometer obras de reformas en casas. "En la mañana del martes me llamaron para tratar un proyecto de este tipo, que está pendiente de que lo estudie una arquitecta", contaba ayer.

En el mismo sentido, en el Concello han detectado también actividad de limpieza y acondicionamiento de casas aprovechando el confinamiento. "Hay mucha gente que está preparando casas, aunque sea sin hacer obras, porque nos encontramos muchos muebles viejos y escombro al lado de los contenedores. En ocasiones también es un problema porque no nos avisan o porque dejan la basura en zonas en las que no está permitido", cuenta el alcalde.

La mayoría de las personas que rehabilitan viviendas en A Lama son descendientes de familiares nacidos en el concello. De este modo, también hay interés de emigrantes en restaurar antiguas viviendas. "Más que compras de casas, estamos notando que hay reformas de viviendas que ya eran propiedad de esa persona", cuenta. Aún así, confirma que quienes arreglan las viviendas no lo hacen para volver al campo, sino para pasar períodos vacacionales. Por eso, la revitalización del rural tras la pandemia, será solo parcial.

El turismo en aldeas se estanca pese a las altas expectativas
En junio el turismo rural se preparaba para un verano con más actividad de lo habitual. Pocas aglomeraciones, privacidad y aire libre eran las bazas que jugaba esta modalidad de vacaciones frente a la masificación en destinos costeros. 

Sin embargo, aunque se produzcan reservas, la realidad es que llegan también cancelaciones. "Las primeras semanas parecía que iba a ir muy bien, pero la demanda se estanca y la gente, del mismo modo que reserva, también cancela", explica Luis López, presidente de la Asociación de Casas Rurales de Galicia, que asegura que los rebrotes aparecidos en diferentes puntos de la geografía motivan cierto recelo en los turistas y aceleran las cancelaciones. "La gente no llega con la fluidez que preveíamos al principio", cuenta.

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