La Xunta activa la selección de los ocho finalistas para la obra del Pazo de Lourizán

El jurado abrirá en abril el plazo de un mes para que los elegidos concreten sus proyectos y puedan decidir el ganador entre mayo y junio ► La propuesta definirá la rehabilitación arquitectónica integral y los usos concretos de todo el recinto
Una de las visitas de las autoridades al complejo de Lourizán. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Una de las visitas de las autoridades al complejo de Lourizán. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

El concurso para la rehabilitación integral del Pazo de Lourizán, un proyecto que consumirá 18 millones de euros de inversión, entra estos días en su fase decisiva, que seleccionará los ocho finalistas a partir de las 34 propuestas presentadas. Entre los gabinetes de arquitectura que optan al rediseño de las 46,5 hectáreas del complejo de Lourizán figuran 11 gallegos, algunos tan conocidos como los de Alfonso Penela, Portela Campos o Mauro Lomba; 15 madrileños, entre ellos el Moneo Brocks Studio, Mirallles Tagliabue o Vázquez Consuegra; cuatro estudios de Barcelona con nombres como los de Pinós-Enric o Garcés de la Seca Bonet; dos andaluces, un navarro y el gabinete portugués Branco del Río.

No será antes del 18 de marzo, cuando se constituirá la nueva Cámara autonómica y tomarán posesión los diputados electos el pasado 18-F. Pero tampoco será mucho después. El jurado del concurso pretende designar en abril a los ocho finalistas, que dispondrán de un mes para presentar en detalle sus anteproyectos, donde definirán los usos concretos que tendrá el recinto y también el programa de las obras de rehabilitación del Pazo, los jardines y el resto de edificios históricos, que datan de finales del siglo XIX .

La comisión administrativa del concurso se reunirá en los próximos días para valorar la documentación presentada por los licitadores y notificar al jurado la validez de todos los expedientes. A continuación el jurado remitirá toda esa documentación a una comisión técnica, que puntuará a cada uno de los concursantes y propondrá la lista de los ocho mejor valorados. Realizada esta selección, el jurado designará formalmente a los finalistas, que serán invitados a presentar un anteproyecto detallado en el plazo de un mes. En esta segunda fase del concurso, la misma comisión técnica evaluará las propuestas y será el jurado quien resuelva el nombre del estudio ganador, que se embolsará 48.000 euros por su trabajo; así como el segundo y tercer clasificado, que cobrarán respectivamente 24.200 y 18.150 euros. Los cinco accésit restantes recibirán 12.500 euros.

El estudio elegido redactará el proyecto definitivo y también dirigirá las obras, que podrían adjudicarse entre finales de 2024 y principios de 2025. La intención es que en el último semestre de 2026 el Pazo de Lourizán esté ya en condiciones de ser usado con sus nuevas características.

La actuación incluirá un hotel como mínimo de cuatro estrellas y con una veintena de habitaciones, que actuará como un motor de dinamización para toda la finca y ocupará varias plantas del Pazo. En el piso principal habrá distintas zonas abiertas al público, entre ellas, alguna dedica a albergar exposiciones temporales o permanentes relacionadas con el Archivo Forestal de Galicia. El edificio central rehabilitado contará con un restaurante y un espacio para eventos.

Además de los metros dedicados al hospedaje y la gastronomía, la rehabilitación centrará uno de sus apartados en la investigación y la docencia. Entre otras actuaciones está previsto localizar en la finca de Lourizán el Archivo Histórico de Montes de Galicia y la Biblioteca Forestal Galega, además de un centro multiusos donde se dará cabida a una incubadora de empresas y espacios preparados para acoger congresos y actividades especializadas.

La otra gran pata del proyecto, el más ambicioso de los que la Xunta tiene en marcha en Pontevedra después del Gran Montecelo, pasa por la recuperación de espacios para el uso público. En este apartado los jardines de la finca ocupan una parte central del proyecto de rehabilitación. Los aspectos recreativos mantendrán en principio su actual estructura, si bien se habilitarán nuevos accesos y recorridos interiores. También se armonizarán los espacios para poner en valor elementos como el Parque de las Rías, la Fuente de los Espejos o la de Los tres Caños, la vieja fábrica de hielo y aguardiente, el hórreo, el molino interior, así como el viejo lavadero o el palomar.

La intención de la Xunta, que está reflejada en las bases del concurso, es convertir el Pazo de Lourizán en un punto de encuentro y escaparate del sector forestal gallego, con la posibilidad de abrir al público todos los centros de trabajo, a los que se añadirán espacios para la divulgación tanto interiores (que estarán climatizados para su uso durante todo el año) como exteriores

Uno de los puntos de referencia para los visitantes será la cafetería-restaurante del Pazo, que ofrecerá servicio de comidas y catering para eventos. En este espacio singular se recuperará una residencia para estudiantes e investigadores que realicen estancias en Lourizán. El hotel se volcará en la atracción de turistas interesados en la ecología, la cultura y la ciencia.

El hotel contará al menos con tres suites de gran lujo y hasta 18 habitaciones dobles

La primera planta del Pazo será destinada por completo a las estancias del futuro hotel, que tendrá un carácter de eco-turismo. Algunos de sus espacios requerirán una adaptación menor, ya que su último uso fue residencial. Los técnicos calculan que el espacio disponible será suficiente para encajar entre 15 y 20 habitaciones, dependiendo de la capacidad y distribución que se le quiera dar a cada una de ellas. En función de la categoría final que adquiera el hotel, para el que habrá que buscar operadores del sector, el establecimiento dispondrá de al menos 2 o 3 suites de gran lujo. Las bases del concurso establecen que el resto de habitaciones deberán estar preparadas para tener un uso doble. En la fachada trasera del Pazo se reservarán los espacios de apoyo a esta actividad hotelera, con áreas para el personal, oficinas de dirección, almacenes y zonas habilitadas para el descanso de los empleados

Siglo y medio de historia para acabar en manos de la Administración autonómica

El histórico Pazo de Lourizán es una joya arquitectónica encargada en 1879 por Eugenio Montero Ríos. A lo largo de su historia han pasado por él numerosas personalidades del mundo de la política, la economía o la cultura. En sus salones se negociaron cuestiones de Estado como el Tratado de París de 1898, por el que se cedieron las últimas tierras coloniales de Puerto Rico, Cuba, Guam o Filipinas. La finca fue adquirida por Montero Ríos y su esposa, Avelina Villegas, que contrataron para la construcción al arquitecto Jenaro de la Fuente. En 1943 la Deputación de Pontevedra compró la finca a la Caja de Ahorros y a la marquesa de Alhucemas y, en noviembre de ese mismo año, el Pleno provincial acordó la cesión de todo el espacio al Estado para la instalación del Centro Regional de Enseñanzas e Investigaciones Forestales. Fue en 2022, cuando la Deputación firmó un protocolo para la transmisión del complejo a la Xunta de Galicia.

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