Las zonas de sombra dejan sin internet de alta velocidad al 35% de la comarca

La cobertura apenas llega al 21% de Cerdedo-Cotobade. O Morrazo es la comarca con mejor conexión, seguida por O Salnés y Baixo Miño. Deza se sitúa a la cola
Protesta para reclamar fibra óptica en el rural. ARCHIVO
photo_camera Protesta para reclamar fibra óptica en el rural. ARCHIVO

Poco más de la mitad de la comarca del entorno de la capital (el 65%) puede disfrutar de una conexión a internet de alta velocidad, estipulada en un mínimo de 100 megabits por segundo (Mbps) en condiciones de máxima, según los cánones del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital. El 35% restante o carece de este servicio o debe conformarse con velocidades inferiores.

Las culpables de esta limitación son las denominadas zonas de sombra, aquellas donde no se alcanzan esas velocidades mínimas, bien por falta de infraestructura tecnológica, bien por la orografía, o bien por la presencia de elementos que lastran las conexiones.

Según el último informe elaborado por Rede Aberta -empresa gallega especializada en el despliegue de fibra óptica en el rural-, de los ocho concellos que integran la comarca pontevedresa, el peor parado es Cerdedo-Cotobade, pues la comunicación digital de banda ancha solo llega al 21% del territorio, uno de los porcentajes más bajos de toda la provincia.

Porcentaje de cobertura en cada concello. REDE ABERTA
Porcentaje de cobertura en cada concello. REDE ABERTA

Por contra, Ponte Caldelas se coloca a la cabeza de los 61 concellos pontevedreses, merced a una cobertura que alcanza casi la totalidad del municipio. Concretamente, el 99,51%. Le siguen en ese privilegiado escalafón Vigo (98,5%), Mondariz-Balneario (96,5%), Pontevedra (94,5%), Vilagarcía (93,5%), Poio (93%) y Moaña y Cangas, ambas con el 90%.

La disponibilidad de internet de alta velocidad está directamente relacionada con la concentración de población. Eso explica que los grandes núcleos y los municipios costeros sean los que presenten mejores dígitos, mientras que los del rural más dispersos se sitúen a la cola. En ese grupo se encuentran Agolada (donde la banda ancha solo llega al 4% del territorio), Rodeiro (16%), Arbo (17%), Vila de Cruces (26%), Pazos de Borbén (27%), y Forcarei y Dozón, ambos con 30%, además del ya comentado caso de Cerdedo-Cotobade.

COMARCAS. El análisis por comarcas revela que la de la capital, con sus carencias, se encuentra en los últimos lugares; concretamente el antepenúltimo. En virtud de esa aludida dispersión territorial, el interior es el peor conectado a internet, pues en Deza la alta velocidad solo llega al 35% de su extensión, seguida por Paradanta (40%), la propia Pontevedra y el área de Vigo (66%).

En el otro extremo se encuentra O Morrazo, donde la cobertura de 100 Mbps en condiciones de máxima demanda alcanza al 84% de sus 140 kilómetros cuadrados. A continuación se sitúan Baixo Miño y O Salnés (ambas con el 76%) y Caldas, con un 73% de cobertura.

Para paliar estas deficiencias, Rede Aberta ha diseñado un plan de actuación que se basa en la instalación de unidades inmobiliarias (una especie de cajetines) en cada vivienda a donde no llegue la conexión ultrarrápida. Cada una de estas infraestructuras da servicio a todos los inquilinos del inmueble, con lo que de una misma unidad se pueden beneficiar varios hogares.

La hoja de ruta elaborada por la empresa tras la reciente adjudicación del contrato por parte del Gobierno central es dar continuidad entre este ejercicio y el siguiente al trabajo ya iniciado en años precedentes, que tuvieron a A Coruña como principal escenario (la empresa es de Santiago). El objetivo, ahora, es continuarlo por Pontevedra y Sanxenxo será el concello donde se llevará a cabo una mayor instalación, con un total de 1.829 únicos ("cajetines"), que resolverán el problema de cobertura al 47% de las viviendas pendientes.

Le siguen, en cuanto a volumen de logística, As Neves (con 1.373 únicos para abaster al 49% de la población sin este servicio), Mos (1.254 únicos y 36%), Salvaterra (1.218 y 57%) y Gondomar (1.013 y 17%). El resto de proyectos se sitúan por debajo del millar de instalaciones y tendrán presencia en toda la provincia, con excepción de Caldas, A Illa, Ponte Caldelas y Vilanova de Arousa.

Rede Aberta está presente en 99 municipios de las cuatro provincias gallegas, donde ya ha instalado más de 216.420 unidades inmobiliarias en viviendas y empresas (datos de noviembre de 2023) y ha desplegado más de 4.000 kilómetros de cable, aprovechando las infraestructuras existentes y minimizando el impacto medioambiental. El 64% de las nuevas conexiones son en municipios de menos de 10.000 habitantes y el 35% en aldeas y el 1% en hubs y polígonos industriales.

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