Pedro Gargantilla, médico, escritor y divulgador científico

"Abrazar nos ayuda a liberar dopamina y a sentirnos felices"

"Tenemos que cambiar nuestra mentalidad de salud", asegura quien recibió, junto a otros sanitarios, el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2020 por su inestimable labor en la lucha contra el covid
Pedro Gargantilla en su despacho. P.G.
photo_camera Pedro Gargantilla en su despacho. P.G.

Pedro Gargantilla es jefe de Medicina Interna del hospital El Escorial. En 2020, formó parte del colectivo de sanitarios galardonado con el Premio Princesa de Asturias por su lucha en primera línea contra el covid, experiencia que vivió como "un verdadero calvario".

No obstante, intenta no "dejarse desbordar" ni por su profesión ni por su posición y, por eso, además de médico, es divulgador científico y autor de numerosos libros, entre ellos, Embarazos y partos de las reinas de España (La Esfera de los Libros, 2022), su última publicación. Imparable, su curiosidad
le ha llevado también a dirigir, en Radio Nacional, Ciencia por un tubo, un programa que, para sorpresa de muchos, está "teniendo bastante tirón". Su persona es un ejemplo claro de que ciencias y letras siempre han ido de la mano.

¿Cómo fueron los primeros meses de pandemia en su hospital?
Fueron horrorosos. Estábamos sobrepasados, no sabíamos cómo combatir la enfermedad y fueron un verdadero calvario. Además, entonces no nos podríamos imaginar que, dos años más tarde, seguiríamos enfrentando una séptima ola. Los compañeros están agotados desde hace mucho tiempo, porque el exceso de trabajo ha sido superior al 110%.

Después de dos años y cuatro dosis de la vacuna, los contagios siguen al alza. ¿Qué solución le ve?
Aunque creo que vamos a superar esto, también pienso que la vacuna no es la solución definitiva, porque las dosis que estamos poniendo no son efectivas al 100% para las siguientes cepas. Debemos seguir utilizando ciertas medidas de precaución, como las mascarillas, y tenemos que seguir preocupándonos por la persona desconocida que está a nuestro lado y que puede ser vulnerable. Tenemos que cambiar nuestra mentalidad de salud y utilizar el sentido común, que a veces es el menos común de los sentidos.

Ha publicado artículos que son alegatos del contacto físico. En plena era digital, ¿sigue siendo importante abrazar? 
Abrazar es esencial. El ser humano no entiende de distancias, es un animal, sobre todo, social. Por eso hemos llevado tan mal la pandemia: porque necesitamos abrazarnos. Todos recordaremos ese primer abrazo que dimos después de la primera ola.

¿Qué beneficios tiene a nivel físico abrazarnos o besarnos? 
Nos ayuda a liberar ciertos neurotransmisores, como la dopamina. Al besarnos, abrazarnos o tener sexo, liberamos esa hormona, que es la sustancia de la felicidad.

¿Tuvo, sin embargo, que alejarse de su familia durante las primeras olas de covid por precaución?
Yo vivo en un chalé y me confiné en la parte de arriba porque tenía mucho miedo de contagiar a mis hijos, así que, prácticamente, no veía nada a mi familia. Fue una época muy triste, primero, por estar alejado de mis seres queridos; segundo, porque no podía dar las respuestas que los pacientes demandaban en aquel momento. Los enfermos fallecían y no teníamos nada que ofertarles, porque no había medicamentos, no había vacunas, no sabíamos qué fármacos usar…

"Hay un desapego de la ciudadanía con la Atención Primaria. Hay que aumentar las plantillas y mejorar los contratos"

¿Cómo cree que se encuentra hoy el sistema sanitario español?
El sistema sanitario español ya no existe; tenemos 17 sistemas sanitarios diferentes, uno por comunidad. El gran problema es que es que la Atención Primaria ha estado en primera línea de batalla, se han infectado muchos compañeros, otros están literalmente agotados y hay mucha gente de baja. A eso se suman las vacaciones. El resultado es un importante déficit de médicos y, por tanto, un desapego de la ciudadanía con la Atención Primaria. La única solución es aumentar las plantillas y mejorar sus contratos.

Estudió Medicina, pero también es divulgador, ¿cómo dio ese salto? 
El sistema educativo nos engañó. Nos hizo creer que el mundo se dividía en ciencias y letras, y eso es un error: la cultura debe ser transversal. Cuando alguien ‘de letras’ coge un periódico, no lo deja de leer en la página donde empiezan las ciencias. La riqueza cultural está en la transversalidad y el motor que nos mueve es la curiosidad. Yo soy una persona muy curiosa y eso me ha llevado a analizar desde diferentes ópticas cosas relacionadas con la medicina. También me ha ayudado a intentar no dejarme desbordar por mi propia profesión.

Presenta Ciencia por un tubo en RNE, ¿le sigue mucha gente?
La verdad es que está teniendo bastante tirón. Vamos ya por el podcast 170 y vamos a continuar en la próxima temporada.

Como divulgador científico de pleno derecho, ¿qué opina sobre los influencers que ‘divulgan’ sin saber?
Es muy peligroso, porque tienen muchos seguidores. Pueden provocar que un enfermo de cáncer, por ejemplo, en lugar de ir a las consultas de oncología, vaya a las consultas de homeopatía. Realmente pueden poner en riesgo la vida de una persona.

Para finalizar, de los libros que ha escrito, sobre todo del último, ¿qué caso ha llamado más la atención? 
El de María Luisa de Parma, que tuvo 23 embarazos en 24 años. Por supuesto, con una altísima mortalidad: solo cinco hijos llegaron a la edad adulta. ¡Qué tristeza para la madre!