Borja Fernández Zurrón: "El reto es que el progreso no acabe con nosotros"

Al autor de '2100: Una odisea del futuro' le gusta tanto la historia que se atreve incluso a aventurarla. Es optimista y cree que a pesar de los humanos el futuro será mejor.
Borja Fernández Zurrón. EP
photo_camera Borja Fernández Zurrón. EP

Solo sus nietos podrán comprobar si lo que ha escrito se cumple o si las vueltas impredecibles del mundo convierten el libro de Borja Fernández Zurrón en papel mojado. Dice que tenemos opciones para provocar un desastre, pero también que seremos suficientemente sensatos para evitarlo.

Su libro habla del futuro. ¿Leemos o es mejor vivir en la ignorancia?
Hay que leerlo porque ayuda a estar preparado para el mundo que nos va a tocar vivir. Yo soy optimista con respecto al futuro y espero que el lector se contagie de esa ilusión. El progreso es imparable y así lo demuestran los datos históricos y los indicadores sociales y económicos. Habrá problemas puntuales, pero si valoramos el todo, en el mundo habrá menos pobreza, más esperanza de vida y mejores condiciones para vivir.

¿A pesar de los humanos?
El reto es que el progreso no acabe con nosotros. Hacer un mundo sostenible es una tarea pendiente, pero tenemos herramientas para ello. Europa, China y Estados Unidos están liderando el cambio hacia las energías renovables. El tema energético es la tarea más fácil porque hay alternativas a la emisión de gases, pero hay otros retos más complicados, como paliar la escasez de agua dulce o la gestión de los residuos. Yo creo que el ser humano será capaz de superar estos retos porque lo sostenible será más rentable.

El avance tecnológico es imparable y asimilar los cambios es más difícil que progresar

¿Qué debemos hacer para sobrevivir?
Además de lograr un mundo sostenible, hay que resolver el tema de la minería estratégica y los conflictos que se van a crear para asegurar las cadenas de suministro, con China y Estados Unidos enfrentados por el control de la industria y la materia prima estratégica. Otro reto será asimilar la revolución tecnológica que va a suponer la inteligencia artificial, lograr integrarla en la vida y minimizar los posibles usos dañinos. Asimilar los cambios es más difícil que progresar.

Usted es muy atrevido. Cualquier predicción es arriesgada ante la velocidad del cambio.
En cuanto a tecnología puede aparecer algo que lo transforme todo, pero hay otras tendencias a largo plazo que no van a cambiar de la noche para la mañana. Por ejemplo, la descarbonización, la fusión nuclear...

En estos momentos hay un pulso entre potencial geopolítico, económico, población, armamento… ¿qué determinará las grandes potencias del futuro?
Los bloques que se están formando son diferentes a los de la guerra fría. Ya no están marcados por intereses ideológicos, sino económicos. El capitalismo ya no está en cuestión ni siquiera en China. La clave será quién controle los lugares de paso, el tráfico mundial de mercancías.

Dice que es optimista, pero también que "el apocalipsis es más posible que nunca".
Para terminar un libro optimista, recojo en el epílogo todo lo que puede salir mal. Hay varios ítems negros que pueden ser letales. Que se desate un cataclismo nuclear, que no seamos capaces de lograr el desarrollo sostenible, que no logremos controlar el desarrollo de la inteligencia artificial y que esa tecnología caiga en manos de terroristas... Son posibilidades que espero que seamos capaces de evitar. Creo que el ser humano se va a sobreponer a todos los retos.

Pero un virus acaba de ponernos los pies en la tierra de golpe.
Exacto, la pandemia ha sido una cura de humildad.

En el futuro podremos tener un hijo con el oído de Mozart o con visión ultravioleta

¿Y qué hay de la inmortalidad? ¿Se ve venir?
La inmortalidad es una utopía porque siempre habrá accidentes, pero el progreso tecnológico está encaminado a alargar la esperanza de vida, reducir las enfermedades y el envejecimiento. En el campo de la biónica se trabaja para producir órganos artificiales, la inteligencia artificial contribuirá a desarrollar nuevos fármacos y la ingeniería genética permitirá modificar el ADN en nuestro beneficio, para evitar enfermedades y mejorar capacidades. Ya es posible tener perros fluorescentes con genes de medusas y luciérnagas, así que podremos tener un hijo con el oído de Mozart o con visión ultravioleta.

Nos esperan unas cuantas revoluciones.
La tecnológica se basará en la inteligencia artificial y en la realidad virtual y aumentada.

Es fácil intuir que será necesaria una revolución social.
Estará ligada a la transición demográfica. Está por ver cómo el ser humano dará respuesta al envejecimiento de la población. La única manera de que no sea traumática pasa por un aumento de la productividad de los trabajadores. La alternativa es más impuestos, retrasar la edad de jubilación y bajar las pensiones. De momento la productividad no está aumentando lo suficiente.

Sobre el autor
► Borja Fernández Zurrón nació en Gijón en 1992. Ya de pequeño le gustaban los mapas y, posteriormente, la historia y la geopolítica. Los juegos de estrategia le llevaron al siguiente nivel y, tras pasar muchas horas jugando a Age of Empires, se aventuró a escribir el blog Batallas de Guerra, de divulgación histórica. 
► Cuenta que el auge de YouTube, su curiosidad por los algoritmos y su voluntad de aprender a editar vídeos se conjugaron para impulsar el canal Memorias de Pez, con el que ya lleva cinco años.
► Dice que con 2100: Una historia del futuro pretende generar en los lectores esperanza en el futuro y ganas de vivir, aunque ello implique un esfuerzo conjunto para que el mundo siga siendo habitable.

Comentarios