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Cuando el tamaño sí importa

Dos coches aparcados muy próximos en batería en Palma, en una imagen de la campaña del Ayuntamiento. EP
Dos coches aparcados muy próximos en batería en Palma, en una imagen de la campaña del Ayuntamiento. EP

La idea de Palma de Mallorca de multar a quien estacione muy pegado a otro coche, medida que Galicia no aplica, evidencia que los nuevos turismos son demasiado grandes para los párkings clásicos
 

 

El tamaño sí importa, y se llevan grandes. Al menos en lo que a automóviles se refiere. Las marcas de coches fabrican cada vez modelos de mayores dimensiones, lo que conlleva ventajas como una mayor seguridad pasiva pero también inconvenientes, principalmente a la hora de aparcar. Y es que las plazas de garajes y espacios públicos han permanecido, en general, invariables con el paso de los años, mientras que los automóviles no han parado de 'crecer' —a modo de ejemplo, el Volkswagen Golf ha ganado 25 centímetros de largo y 10 de ancho en las últimas dos décadas—.

Esta tendencia hace que la tarea de buscarle acomodo a un vehículo del segmento SUV —uno de los más populares en la actualidad— en un párking de veinte años o más de antigüedad, como la mayoría de los existentes en Galicia, se convierta en un ejercicio de pericia al volante que, no pocas veces, se salda con rascazos en el vehículo propio y ajeno, lo que a su vez deriva en discusiones o venganzas entre automovilistas.

Aparcar muy pegado al de al lado multiplica el riesgo de rayazo y es molesto para el otro, pero con un coche grande es a veces inevitable

En los garajes privados el problema se queda de puertas para adentro, pero en los aparcamientos públicos ya hay medidas al respecto. El Ayuntamiento de Palma de Mallorca ha anunciado que multará con 200 euros a quienes estacionen su vehículo tan cerca de otro que no permitan a su conductor abrir la puerta. Fundamentan la norma en que el municipio insular es uno de los que concentra una mayor densidad de coches de toda Europa y esto da lugar a estampas surrealistas, como la de personas accediendo a sus coches aparcados por el portón trasero. 'Si no cabe, no fuerces' es el lema de la campaña balear, que ya se plantean otros ayuntamientos. Por el momento, ninguno gallego.

Sin embargo, la iniciativa no ha sido bien acogida por las asociaciones de automovilistas, que denuncian que "carece de toda base legal". El presidente de Automovilistas Europeos Asociados (Aea), Mario Arnaldo, explica a AGN que ha repasado la ordenanza municipal de Palma y "solo se prohibe estacionar impidiendo o dificultando la circulación de otros vehículos, como en todos los ayuntamientos de España, pero no se dice nada de aparcar demasiado pegado al otro".

Además, matiza Arnaldo, "aunque adaptasen la ley a esta iniciativa, para la Policía Local sería imposible averiguar qué conductor estacionó antes" y por ende a quién sancionar, "salvo que pongan cámaras en todos los aparcamientos públicos". Así, el presidente de Eae ve "muchas lagunas" a una medida que no cree "que dure mucho". "Podría provocar un aluvión de demandas contra el ayuntamiento y legalmente estarían respaldadas", sostiene.

PLAZAS DIFERENCIADAS. Descartado el éxito de la idea mallorquina, la solución que propone Arnaldo es "la que dicta la lógica: hacer plazas más grandes en los aparcamientos de nueva construcción y repintar aquellos existentes en los que sea posible, como los de grandes superficies, además de las plazas en la calle". Un remedio que parece sencillo pero que se topa con un gran obstáculo: el económico. Hay que tener en cuenta que tanto los ayuntamientos como centros comerciales o empresas que gestionan párkings tratan de sacar la máxima rentabilidad económica al metro cuadrado.

En los garajes privados el repintado se antoja complicado, por no decir imposible: cada hueco de aparcamiento está asignada a su propietario y hacerlas más grandes pasaría irremediablemente por eliminar algunos. La opción que propone el presidente de los Automovilistas Europeos Asociados es señalizar las dimensiones de las plazas en la entrada de los párkings, garajes y en la vía pública, de modo que cada conductor sepa si su vehículo va a caber o no.

En párkings y en la calle se puede repintar ampliando las plazas, pero en garajes privados es muy difícil al estar los huecos asignados

Y no descarta Arnaldo que se puedan ampliar solamente una serie de plazas, "porque no todo el mundo tiene un todocamino, también sigue habiendo coches pequeños". Eso "abarataría el repintado y permitiría a la Administración o el propietario del aparcamiento seguir percibiendo unos ingresos similares", explica.

Finaliza Arnaldo apelando al sentido común: "todos sabemos que al aparcar muy pegados nos exponemos a rayazos y golpes. Tenemos que pensar si eso nos compensa más que ahorrar unos minutos o euros en buscar otra plaza".
 

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