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De Pozuelo a Alemania: dos maneras de entender la religión en la escuela pública

Najwa, la joven de 16 años española y de origen marroquí que acude al Instituto Camilo José Cela, de Pozuelo de Alarcón (Madrid), con el 'hiyab' en contra de las normas del centro, ha acudido este lunes cubierta con una capucha para asistir a una excursión. Horas después, su madre se acercaba al propio centro para solicitar su baja. Su deseo de llevar el velo choca con las manifestaciones realizadas por la futura ministra alemana de Asuntos Sociales en una región del centro del país, Aygul Ozkan, del conservador democristiano CDU, que ha declarado que ni el velo ni los crucifijos deberían tener cabida en las escuelas públicas.

Mientras Najwa llegaba cubierta con la capucha de su chaqueta --aunque algunas personas aseguran que debajo llevaba el pañuelo que ha causado la polémica--, en el seno del partido que lidera Angela Merkel escocían las declaraciones de Ozkan, al afirmar que ''los símbolos cristianos no tienen cabida en las escuelas públicas'' en una entrevista concedida al semanario Focus.

Ozkan, la primera mujer de origen musulmán que accede a dicho cargo, ha dicho que ''la escuela debe ser un lugar neutro'', y, además, ha considerado que el velo no tiene ''nada que hacer'' tampoco en un aula. Ozkan, de 38 años, se convertirá el martes en la primera ministra de origen turco en Alemania.

A Ozkan le llueven las críticas
Desde el seno de su propio partido a la futura ministra le han llegado todo tipo de críticas, más o menos virulentas. ''Los símbolos religiosos, en particular la cruz, son considerados por el ejecutivo regional como el signo de una educación impregnada de tolerancia, con el transfondo de de valores cristianos'', ha afirmado el ministro-presidente de la región, Christian Wulff.

Por su parte, el responsable de las cuestiones de integración del grupo parlamentario de las Uniones cristianas, Stefan Muller, nacido del CSU, la vertiente más conservadora del CDU, ha reaccionado de manera más vehemente tachando las declaraciones de Ozkan de ''tan aberrantes como horrororosas''. ''Responsables políticos que quieran desterrar los crucifijos de las escuelas deberían reflexionar si verdaderamente tienen su sitio en un partido cristiano-demócrata'', ha sentenciado.

El ''círculo de los cristianos voluntarios'' del partido de la canciller Angela Merkel, fue todavía más contundente declarando que ''la experiencia de hacer a una mujer musulmana ministra del CDU parece que ha fracasado hasta antes de haberse presentado''.

El asunto ha tenido repercusiones bastante más preocupantes. Y es que, según apuntan algunos medios alemanes, Ozkan ha recibido amenazas de muerte y ha necesitado protección policial. Una manera quizá tan turbulenta de pasar el día como la que ha tenido la joven Najwa a muchos kilómetros de allí, en Pozuelo, donde los medios de comunicación la han acosado a su llegada al instituto antes de realizar la última excursión con sus compañeros del Camilo José Cela.

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