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"Después de la cuarentena, la gente necesita reírse más que nunca"

El payaso Popín en uno de sus espectáculos.CEDIDA
El payaso Popín en uno de sus espectáculos.CEDIDA
El payaso Popín es el presidente de la asociación 'Galiclown-Payasos de Hospital’, que nació a principios de este año con el objetivo de profesionalizar el mundo de los payasos. 

Adolfo Maguna, conocido artísticamente como Payaso Popín, lleva más de cuarenta años dedicándose al espectáculo del humor y la improvisación. A principios de año, fundó la asociación 'Galiclown' reivindicando la profesionalización de los payasos. La llegada del coronavirus y el confinamiento paralizó todos sus planes, llevándolos a una nueva normalidad dónde las mascarillas ocultan su tesoro más preciado, las sonrisas de niños y mayores. También se han visto obligados a modificar sus shows. Sin embargo, están logrando recuperar la demanda en lo que queda de verano y afrontan con optimismo el reto de seguir provocando las carcajadas más saludables .

¿Es más difícil hacer reír en tiempos de coronavirus?*
No noto que sea diferente. Quizás sea más fácil. Uno tiene ganas de reír siempre pero en los malos momentos que te hagan reír está muy bien porque nos hace olvidar lo malo. En las actuaciones ahora la gente ríe mucho, lo necesitan. Sobre todo los niños que han pasado por esa cuarentena tan dura. Se adaptan genial pero es algo que nunca se ha vivido, ellos no lo entienden y se merecen mucho juego y mucha diversión. Los padres se han puesto a la labor pero sigue siendo muy complicado. Ahora es más fácil porque pueden ir a este tipo de espectáculos, necesitan reírse más que nunca.

"Quizás sea más fácil hacer reír ahora. En los malos momentos nos hace olvidar. La gente ríe mucho y lo necesitan"

Ahora las mascarillas ocultan las sonrisas. ¿Notáis alguna diferencia?
No es lo mismo pero los ojos también sonríen. Se escuchan las carcajadas, las risas, se mueve el cuerpo y la cabeza. Uno se da cuenta igual de la risa. Lógicamente, yo como payaso maquillado no puedo utilizar la mascarilla ya que nos tapan también la expresión que es fundamental.

¿Modificó su espectáculo?
Mi espectáculo se basa en improvisación. La primera modificación que hice fue hacer bromas con la desinfección. Llevo un metro para medir las distancias y les echo el vapor, desinfecto todo, me doy una ducha prácticamente. La otra modificación es no acercarse a los niños. Me gustaba mucho que los niños subieran al escenario, jugar con ellos, ahora se hace desde el público. No hay contacto, son los cambios fundamentales. Estábamos acostumbrados a trabajar de una forma y ahora es distinto, pero nos estamos adaptando.

"Con las mascarillas no es lo mismo pero los ojos también sonríen. Uno se da cuenta igual de la risa"

¿Cómo os afectó la pandemia y el confinamiento?
En primer momento fue duro. En los primeros meses, mayo y junio, las actuaciones que teníamos contratadas se suspendieron al momento. El 14 de marzo, lógicamente en ese fin de semana y en los días siguientes nos anularon todas las actuaciones de mayo, junio y julio ,las de agosto quedaron pendientes. Sobre todo comuniones, eventos privados y públicos como festivales. Algunos se cambiaron a septiembre y octubre.

¿Cómo sector cultural estáis recibiendo algún tipo de ayuda?
Recibimos ayudas de autónomo y luego, por ejemplo, ahora el Concello de Vigo hizo una serie de actuaciones en distintos lugares para juntar poca gente y con todas las medidas de seguridad. Además, nos contrató a todos los grupos locales para hacer actuaciones por los barrios, de manera segura.

¿Se está recuperando la demanda este verano?
Sí, en el fondo hay un temor hacia el rebrote pero en principio, me atrevería a decir que es un agosto casi como el año pasado. Se está recuperando, este mes está siendo muy bueno. Menos público, pero estamos ahí.

Su objetivo es profesionalizar a los payasos. ¿Queda camino por recorrer?
Hay otras asociaciones en el resto de España muy avanzadas en el tema, con sueldos y dentro de la seguridad social. Aquí en Galicia estamos lejos de eso. Empezamos en enero y en marzo se paró todo, por lo que se va a ralentizar.

¿Hay prejuicios?
Si, el prejuicio puede venir de algún sanitario de la vieja escuela. Gente antigua que no tenga la visión para saber que la risa es saludable. Nosotros no queremos reemplazar a ningún médico ni enfermero. Básicamente, la risa es saludable, lo sabemos todos. Nadie se echa una carcajada y al terminar dice que mal me quedé. Todo lo contrario. Prejuicios ya hay de arranque con la gente que insulta con la palabra payaso aunque cada vez son menos. A nadie le gritan abogado ni periodista, le gritan payaso. Pero es normal, ha cambiado muchísimo y esperemos que siga así. No es fácil, pero ahí estamos.

"Estamos esperando la vuelta a los hospitales con todas las medidas de seguridad"

¿Qué ocurrió con las visitas al hospital durante la pandemia?
Quedó totalmente paralizado. No pudimos ir más desde el primer momento de la pandemia. Hicimos un intento de visitas virtuales pero no fueron muy adelante. Si que hubo algunas llamadas con niños ingresados, muy buenas. Pero no fue a más. Estamos pendidentes.

¿Y ahora mismo?
No estamos yendo. Estamos en espera a que nos den paso. Hay algunas asociaciones de España que si han vuelto con medidas de seguridad. Además, tienen alas separadas de aislamiento distintas y se puede hacer. Aquí como precaución está totalmente parado. Es una lástima, pero es una situación muy especial.

¿Llegasteis a empezar a trabajar en los hospitales de Pontevedra?
Vino la pandemia y quedó parado. No hicimos ninguna gestión más. Tratamos de molestar lo menos posible ahora mismo al sistema sanitario.

"Después de la cuarentena, la gente necesita reírse más que nunca"
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