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Edita de Lorenzo: "No era consciente de ser la primera, pero sí me sentí muy observada"

Edita de Lorenzo. RAFA FARIÑA
Edita de Lorenzo. RAFA FARIÑA
Hace once años era la única mujer al frente de una facultad de ingeniería en Galicia. También fue pionera 13 antes, cuando se matriculó en esta carrera: de 125 estudiantes en clase solo 12 eran chicas

CON 62 votos a favor y 28 en contra, Edita de Lorenzo Rodríguez se convirtió en 2009 en la primera mujer al frente de una escuela de ingeniería en Galicia al ser nombrada directora de la Escola de Telecomunicación de Vigo, cargo que ocupó durante seis años. Ourensana de nacimiento y viguesa de adopción, pues reside en la ciudad olívica desde que tenía cinco años, en 1986 había puesto por primera vez sus pies en este centro, como alumna de la segunda promoción. Entonces apenas eran doce mujeres entre 125 estudiantes. Antes de volver a Vigo en 1994 para realizar su tesis de doctorado, ejerció como docente durante casi dos años en la Universidad de Valladolid justo después de terminar la carrera.

¿Qué supuso para usted este hito tan solo once años atrás?

La verdad es que entonces no era consciente de ser ni la primera ni de las pocas en España. Me vino como un chaparrón y me sentí observada, evidentemente muy observada. Para mí la dificultad era dirigir la escuela en aquel momento. Justo estábamos en el último plazo posible para reformar las titulaciones y adaptarlas al Espacio Europeo de Educación Superior (Plan Bolonia). Teníamos muy poco tiempo para que nos lo verificaran. Era un momento de cambio, dificultades y controversias. Fue una carrera en la que estuvimos inmersas los primeros meses y después ya implantamos el título, otra etapa importante. Lo de ser la primera me dejó muy sorprendida.

Fue directora durante seis años.

Sí, se establecen períodos de tres años con posible reelección y fue agotar los dos mandatos.

¿En algún momento, además de observada, notó algún trato distinto por parte de sus compañeros por ser mujer?

Internamente no, porque son elecciones internas y la gente te apoya. No lo sentí directamente, pero sí que algunos compañeros habían sido profesores míos en su momento, y ahora tener que proponer cosas que no encajaban en sus cánones... Fue un poco más complicado, por la situación, pero no sé si pasaría lo mismo siendo yo hombre, igual tiene que ver con el nivel de experiencia. Eso no lo sentí, pero sí es cierto que después cuando iba a fuera, a reuniones con empresas, colegios de ingenieros, asociaciones profesionales... Sí que había más ojos mirándote. Que seas la única mujer en la reunión también se nota. A veces no es malo ni bueno, solo novedoso. O quizás causaba curiosidad.

Hablaba de sus antiguos profesores. Cuando llegó a la escuela eran muy pocas chicas. ¿Qué recuerdos tiene de esa época, del trato con los docentes, con sus compañeros, en una época aún más machista que ahora? ¿Se notaba en el aula o era un espacio más avanzado?

Creo que más que los compañeros, que ya era difícil para todos como para ponernos más problemas, sí veías ese machismo paternalista en algunos profesores, esas formas de hablar... Veías como la gente que te conoce te insistía: ¿pero estás segura, eso te va a gustar? Fíjate que es muy duro... Que a los chicos no se les decía. O familias en las que que un hijo hiciera una carrera de este nivel era un orgullo y a nosotras nos hacían pensarlo dos veces, algo que te condiciona. Teleco solo llevaba un año, pero Industriales ya tenía su fama ganada de titulación difícil. Recuerdo que éramos muy pocas y en cuarto, que ya había especialidades, grupos pequeños, nos repartíamos en laboratorios, a veces era yo sola. Algunos bromeaban y otros no entendían por qué no había más mujeres, si en el instituto sacaban buenas notas e incluso eran mejores que ellos.

"Veías ese machismo paternalista en algunos profesores, la gente te insistía en que repensaras tu decisión..."

Ahí estaba la brecha de género a la hora de elegir estudios superiores.

Sobre todo las ingenierías. Porque en Medicina, que también es ciencias, empezaba a haber más chicas y era complicado entrar por las notas.

En muchas familias les decían a las chicas a ver donde te metes. ¿En su caso siempre tuvo claro que quería estudiar esta carrera?

La verdad es que no. Me gustaba la física y las matemáticas y al final de BUP empecé a pensarlo. No podía irme fuera, buscaba qué estudiar en Vigo y cuando pusieron Telecomunicación, que me pareció interesante y tenía muchas aplicaciones incluso en medicina, me pareció apetecible. En el año de COU, el primero de la carrera en Vigo, leí sobre ella y la puse de primera opción. E Industriales de segunda, que entonces no tenía problema de plazas. Lo que sí recuerdo que como todo el mundo me decía que era muy difícil, me di un plazo de un curso para ver si era capaz. Era una época de fuerte crisis económica y tener una salida profesional era importante para mí. Entre junio y septiembre aprobé primero.

¿Se arrepintió alguna vez de haber estudiado Teleco?

No, la verdad es que no. Era duro, pero nunca me arrepentí. Y muy contenta después por seguir en la docencia. Di clase dos cursos en Valladolid, volví con la tesis, ves aplicaciones, la realidad... También me di cuenta de que la docencia me gusta cada vez más.

"El porcentaje de alumnas en clase es aún más bajo que hace once años. No llegamos al 20% de matrícula femenina en 1º"

En 2009 las alumnas suponían el 30% de la clase. ¿Mejoró la situación desde entonces?

No, está peor. No sé como estamos en cuanto a machismo, pero entre el curso pasado y este no sé si llegamos al 20% de matrícula femenina en primero.

¿A qué cree que se debe?

La verdad es que no lo sé. Es una pregunta que nos hacemos mucho, porque no está pasando solo en Teleco, sino en todas las ingenierías. Habíamos llegado a ese 30% que la cosa empezaba a subir y bueno, podría ir mejorando, pero que baje de esa cifra me parece grave, cuando además llevamos varios años con campañas de concienciación en colegios, institutos, medios de comunicación. Hay un movimiento por el feminismo, la igualdad, romper con roles y la tecnología es algo tan necesario... Sinceramente no lo entiendo. La única razón lejana que podría ver: en el norte de Europa, hace veintitantos años, el porcentaje de mujeres ingenieras era muy bajo, como el 3% en Alemania. E incluso hablaban del milagro del sur porque en España, Portugal o Italia había muchas más y se preguntaban qué pasaba aquí a pesar de la fama de esos países. Había gente que lo vinculaba al nivel de vida: el hecho de lograr después un trabajo y poderse emancipar las hacía decidirse a matricularse mientras que en los países nórdicos, con mejor nivel de vida, podían permitirse otras carreras. Pero ahora, después de la crisis, sabiendo que en el sector hacen falta muchísimas más personas, que no hay paro... no entiendo por qué estamos bajando las cifras. 

¿Qué se puede hacer para revertir esta situación?

Se están haciendo campañas, pero ya con estudiantado de Bachiller y las vocaciones hay que empezar a trabajarlas con niños y niñas pequeñas, porque después no hay manera de luchar contra los roles de género. Hay que empezar desde Primaria, hay estudios que lo avalan. Pero no es sembrar para un año. Los medios, los libros de texto, series, películas, juguetes... Hay muchas cosas con las que culturalmente estamos adjudicando roles. Seguimos pensando que la matemáticas se le van a dar peor a las niñas, o manejar un ordenador, o montar un robot de Lego, cuando es al contrario. Lo vemos en talleres. Ellas mismas ven que solo hay que seguir las instrucciones. Hay que hacer que ellas mismas lo vean, que son capaces.

Edita de Lorenzo: "No era consciente de ser la primera, pero sí me...
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