El horario intensivo impacta en la salud de los alumnos: comen y duermen peor

Un estudio señala que los menores que realizan una jornada continua tienen mayores tasas de estrés y obesidad ► España es el país más madrugador de Europa en secundaria, y el séptimo que se despierta más temprano en primaria
Dos niños, en la vuelta al colegio. PIXABY
photo_camera Dos niños, en la vuelta al colegio. PIXABY

La implantación de la jornada intensiva en los centros educativos españoles desde los años 90 impacta en la salud y el bienestar de los alumnos: descansan y comen peor, hacen más deberes, dedican más tiempo a las pantallas y se les obliga a madrugar en exceso.

Son resultados de una investigación de Daniel Gabaldón, sociólogo especializado en educación de la Universidad de Valencia, en colaboración con Kadri Táht de la Universidad de Tallin, quienes han analizado los datos de las dos ediciones publicadas de la Encuesta del Empleo del Tiempo del Ine (consulta a personas a partir de los 10 años).

A pocas semanas del inicio del nuevo curso y al hilo de las recientes recomendaciones de la OCDE sobre abandono escolar, el experto se muestra preocupado por el impacto que está teniendo el horario continuo en los menores –implantada en la mayor parte de los institutos de secundaria del país y en menor grado en primaria–.

"Está mermando su salud", subraya el sociólogo, quien aboga por frenar las votaciones en los centros que aún deben decidir si aplicar una u otra modalidad.

Entre las conclusiones del estudio, financiado por la Comunitat Valenciana, destaca que el alumnado de la intensiva dedica más tiempo a deberes, pasa más tiempo viendo pantallas y duerme menos que el de la partida.

"¿Si entran a la misma hora, por qué se acuestan más tarde los de la continua que los de partida? La única explicación es que la concentración horaria les hace vivir con más estrés", explica Gabaldón, que actualmente investiga en la Universidad de Tallin.

Además, "hemos descubierto que hasta un 10% de los estudiantes de secundaria que va a jornada continuada duerme siesta, con lo que eso les puede reducir la presión de sueño y que por la noche les cueste dormir".

En cuanto al mayor uso de las pantallas, de media 43 minutos al día más que el alumnado que asiste a jornada partida, el experto en usos del tiempo lo achaca a que cuando llegan a casa están solos buena parte de la tarde, "y si no estudian se enganchan a las pantallas".

También sostiene que el alumnado que asiste a la intensiva come demasiado tarde (entre las 14.00 y las 16.00) frente al de la partida (entre las 13.00 y las 15.00), y ello se traduce en sobrepeso y obesidad.

Las células del tejido adiposo también poseen "un reloj circadiano": "No solo importan las cantidades que ingerimos, sino cuándo comemos, si comes a la una o a partir de las tres, vas a tener un rendimiento diferente con los mismos nutrientes".

Gabaldón respalda el último informe de la OCDE para reducir el abandono escolar en España: "Hay que luchar para que deje de avanzar la intensiva en los sitios donde aún se está votando, y tratar de parar y evaluar con evidencias científicas las consecuencias" sobre la salud del menor.

Otras conclusiones de su trabajo apuntan a que en la continua se descansa peor: su alumnado duerme de media 42 minutos al día menos que el que va a partida.

Por otro lado, en ambas jornadas el estudiantado madruga "en exceso", "somos de los más madrugadores de Europa, a la cabeza en secundaria y el séptimo más madrugador en primaria (tras Alemania, Dinamarca, Francia, y el Benelux)", explica Gabaldón.

"Vivimos con un horario que no se adecua a nuestro reloj interno, que se sincroniza sobre todo con la luz solar. En España tenemos el horario de Europa central pese a que estamos al oeste total; por ejemplo tenemos el mismo horario que Varsovia pero allí el sol sale aproximadamente un par de horas antes que aquí".

En España, resume, hay "una confusión de la zona horaria: no nos damos cuenta de que cuando estamos haciendo entrar a un niño de primaria o infantil a las nueve en el colegio son las 8 en otoño, pero son las 7.00 en verano y cuando hacemos entrar a un adolescente a las 8.00 en realidad son las 7.00 en otoño y las 6.00 en verano". "Se ha perdido el sentido de las horas", sentencia.

Preparar una vuelta al colegio saludable
En pocos días, muchos niños tendrán que regresar a las jornadas intensivas durante cinco días a la semana que pueden tener efectos adversos sobre su salud.

Sin embargo, algunas recomendaciones pueden hacer que este regreso resulte más llevadero y más provechoso para el bienestar de los pequeños.

Sueño reparador
El papel del sueño es muy importante en la etapa infantil, pues favorece los procesos de atención y ayuda a consolidar lo que se ha aprendido. Por ello, dormir más de 8 horas es fundamental.

Desayuno obligatorio
En la población general, el desayuno no es la comida más importante del día, pero esto cambia si se aplica a los niños. Si los pequeños no tienen hambre, puede realizarse "una ingesta más ligera que se complete a media mañana".

60 minutos de actividad
Hoy en día, los niños pasan más tiempo de lo recomendado delante del ordenador o de los teléfonos móviles. Por este motivo es importante huir del sedentarismo y que realicen como mínimo 60 minutos de actividad física al día.

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