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José Manuel Rosas: "Non lembro outro ano no que o polbo fose tan caro de maneira estable"

Subasta de pulpo en la lonja buenense. LC
Subasta de pulpo en la lonja buenense. LC

La diferencia del último año al anterior es de casi 200 toneladas de descarga

Con unos 50 barcos dedicados actualmente a la captura de esta especie y unos fondos marinos ideales para su cría y desarrollo, Bueu figura entre los principales proveedores de pulpo de las rías gallegas. Por este motivo, su lonja es un buen indicador para conocer la evolución de capturas y de precios.

Durante el año 2016, en la rula buenense se habían comercializado 393 toneladas de pulpo (de las cuales 147 se concentraron entre enero y mayo); el año pasado fueron 167 toneladas (82 de ellas en los mismos cinco meses) y en este ejercicio la cifra ha bajado a 37 toneladas, según las estadísticas de la Plataforma Tecnolóxica da Pesca de la Consellería do Mar.

Una de las principales consecuencias de esta reducción de capturas está siendo el aumento de los precios y estos están llegando a unos niveles que actualmente duplican a los de ejercicios anteriores.

Según explicó el patrón mayor de la cofradía de Bueu, José Manuel Rosas, los ejemplares de entre uno y dos kilos de peso se están pagando a 10,50 euros por kilo y los de más de dos alcanzan los 16 euros por kilo.

"Outros anos, o prezo medio era duns seis euros e este ronda os doce, é dicir, o dobre", precisó. "Eu non lembro ningún outro momento no que o polbo alcanzara uns prezos tan elevados de maneira tan estable como agora. Ten habido picos puntuais, pero non así, de forma sostida no tempo".

Tal y como añadió el patrón, estas cotizaciones al alza compensan a los marineros por la reducción de las capturas; pero, ¿a qué se debe la escasez de pulpo? En palabras de José Manuel Rosas, "o mar é coma a terra e hai épocas mellores e peores. Hai anos nos que as colleitas na terra son boas porque a semente se conserva ben, non caen xeadas cando nacen as prantas e hai moita produción. No mar acontece o mesmo. Hai anos nos que o desove é bo, pero despois a especie morre polo mal tempo ou por outras causas. Desta vez déronse unhas circunstancias que provocaron que haxa pouca cantidade de polbo". Y esa escasez de ejemplares en la ría se traslada a las lonjas. "O ano anterior, desde que abrira a veda o 1 de xullo ata o 31 de decembro, descargáranse 260 toneladas. Este pasado na mesma época descargáronse só 86", es decir, tres veces menos.

A pesar de sus precios elevados, la mercancía tiene muy buena venta. "Aquí para fresco só vai un dous ou un tres por cento das capturas. O resto cómprano para conxelar e hai moita demanda. Despois nas prazas e nas peixerías a xente sí que mira máis o peto, porque agora mesmo vai case máis caro o polbo que o centolo e para un fogar medio está a uns niveis prohibitivos. Poñer na mesa un par de quilos de polbo xa vai a 30 euros; e iso sen patacas nin cebolas".

"La clientela bajó, aunque yo solo subí un euro las raciones"

Laura Fernández lleva más de dos décadas trabajando como pulpeira en una de las terrazas de la calle Alameda y desde hace dos años y medio también instala su puesto en la céntrica Praza de San Xosé.

Es de Arcos (en el concello ourensano de O Carballiño), así que el oficio le corre por las venas. Allí, en la cuna de las ‘pulpeiras’, alrededor de un centenar de hogares vive de este cefalópodo y todos ellos están notando los efectos de la subida de precios.

Laura Fernández: "Antes compraba al proveedor por tonelada y ahora voy de 400 en 400 kilos para ir consumiéndolo"

"Yo preparo pulpo del número cuatro, que es el de entre 1,5 y 1,8 kilos de peso, y ahora se lo tengo que pagar al proveedor a 18 o 19 euros por kilo, cuando antes rondaba los siete u ocho. Eso por no hablar de los ejempalres más grandes. Los del número tres (de entre tres y cuatro kilos de peso) se están pagando a entre 21 y 22 euros y los del número cero, que son los más grandes, ya ni se pueden comprar de lo carísimos que están", explica Laura mientras maneja con destreza sus tijeras.

Aún así, esta pulpeira vende las raciones a nueve euros. "Antes las vendía a ocho, pero no me quedó más remedio que subirlas; eso sí, poco, para no perder clientela. Normalmente en los restaurantes está mucho más caro", subraya.

De hecho, en muchos establecimientos de la ciudad y los alrededores no es raro ver cartas con raciones a 15 euros o más.

MENOS CLIENTELA. "Aunque yo lo sigo vendiendo a nueve euros, sí que noté un bajón de ventas. Supongo que la gente ni se acerca porque piensa que aún va más caro y ya ni pregunta, como en todas partes se habla de lo mucho que subió el pulpo...", comenta.

¿Y cómo se hace para mantener el negocio cuando la materia prima sube tanto? "Pues haciendo números", relata Laura Fernández, que, además de con el cefalópodo, también trabaja con el pan de Cea, un producto con Indicación Xeográfica Protexida que combina a la perfección con las raciones del polbo á feira.

Asimismo, aclara que "antes compraba el pulpo por tonelada y ahora lo hago de 400 en 400 kilos para ir consumiéndolo".

Según indica, en Arcos hay tantos ‘pulpeiros’ que les suministran la mercancía directamente en sus casas, porque entre todos adquieren muchas toneladas que luego van preparando y sirviendo por todos los rincones de Galicia, muchos de ellos en la provincia de Pontevedra.

De hecho, en el centro de la Boa Vila son varios los establecimientos que cuentan con pulpeiro durante alguno de los días de la semana para atraer más clientela. No en vano, este es uno de los platos preferidos.

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