Kampusch niega haberse quedado embarazada durante su cautiverio

La joven austríaca Natascha Kampusch, que estuvo secuestrada durante ocho años, ha negado en una entrevista con la televisión pública ORF los rumores sobre un supuesto embarazo durante su cautiverio y sobre la existencia de cómplices.

"Hace daño. Es difícil porque no se puede argumentar contra esos reproches", se lamentó Kampusch en una entrevista emitida anoche.

La joven, que fue secuestrada cuando tenía diez años, negó que quedara embarazada durante su cautiverio, del que pudo escapar en agosto de 2006, y que su captor, Wolfgang Priklopil, la usara para rodar vídeos pornográficos dentro de una red de pederastia.

"Todos saben lo que me pasó. He dicho lo que podía, lo que sabía. Nunca impediría que delincuentes así tuvieran que rendir cuentas", aseguro Kampush, que ahora tiene 24 años, en relación a las acusaciones de que ella está encubriendo la existencia de esa supuesta red de pornografía infantil.

En la entrevista también se comentó otro polémico asunto que incluso hoy día sigue siendo investigado por la policía: si Priklopil tuvo un cómplice y si esa persona fue su mejor amigo, la última persona que lo vio con vida antes de que se suicidara tras la fuga de Kampusch.

"Yo siempre vi a un solo delincuente durante el secuestro", sentenció, aunque reconoció que al principio del encierro Priklopil le habló de unos hombres que vendrían a buscarla, un anuncio que le daba miedo pero que nunca se hizo realidad.

El caso Kampusch lleva ya 14 años atrayendo la atención de la opinión pública austríaca.

Primero con un secuestro que conmocionó al país, luego con la sorprendente fuga de la joven, ocho años después, y entonces con la constatación de que la policía cometió graves errores durante la búsqueda y que incluso llegó a interrogar al secuestrador sin notar nada sospechoso.

El tema ha alcanzado tal nivel de atención que incluso se ha creado una comisión parlamentaria y se baraja la opción de pedir ayuda al FBI estadounidense para ayudar a solventar las dudas sobre si Priklopil se suicidó o fue asesinado, o si tuvo cómplices o no.

Kampusch insistió ayer en rechazar todos los rumores y pedir, una vez más, que la dejen hacer su vida.

"Es agotador. Estoy agotada y me pregunto cuánto tiempo más tendré la capacidad de soportarlo", advirtió Kampusch, que denunció que incluso ha tenido que pasar por el trago de que la gente le recrimine en la calle lo mala persona que es.