La academia de nutrición cuestiona que los alimentos a partir de células madres sean una alternativa de alimentación

El presidente de la Academia Española de Nutrición, Lluis Serra, no cree que la producción de alimentos a partir de células madre se convierta en una alternativa para alimentar a la población en el futuro.

En declaraciones a los periodistas antes de participar en un curso de verano sobre nutrición en la Universidad de Cantabria (UC), Serra se ha referido así al experimento realizado por un equipo de la Universidad de Maastricht para producir la primera hamburguesa generada a partir de células madre.

Según informa la UC en un comunicado, Serra ha considerado que este proyecto está "bien" como "iniciativa o ejemplo" de lo que se puede llegar a hacer en la fabricación de alimentos.

Pero le parece "dudoso" que de este experimento "se puedan extrapolar modelos de fabricación de alimentos para el futuro".

Además, ha incidido en la importancia de garantizar la seguridad de esos productos para el consumidor, asegurando que no provocarán "ningún tipo de problema".

Ha recordado también los esfuerzos realizados en la ganadería y la agricultura, que ofrecen ahora un nivel de calidad "muy bueno", y ha opinado que no sería deseable "fastidiar" ese trabajo.

Y según Serra, hay alimentos conseguidos de forma "regulada" y "sin un impacto ambiental importante para todos los habitantes del mundo".

El presidente de la Academia de Nutrición y catedrático de Salud Pública en la Universidad de Las Palmas ha añadido que la alimentación es una seña de identidad de los pueblos y parte de su cultura, como ocurre, por ejemplo, con la dieta mediterránea.

En este sentido, este experto, que coordinó y lideró la candidatura para conseguir su reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, ha explicado que la dieta mediterránea "es cultura, no sólo salud pública", y detrás de ella, muchas veces, hay alimentos producidos con unas prácticas agrícolas y ganaderas que se están perdiendo.

Ha recordado que la dieta mediterránea, complementada con un poco de aceite de oliva virgen o con frutos secos, reduce en más de un 30 por ciento las posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular.

El estudio que recoge estas conclusiones, en el que participó el propio Serra, comparó los efectos de este tipo de dieta con los de otras bajas en grasas, que se suele prescribir en hospitales o en pacientes que sufren un primer infarto, y en su opinión, cambia la manera de comprender el tratamiento de los enfermos con cardopatías, riesgo cardiovascular o diabéticos.

A su juicio, se están "haciendo las cosas mal" y aboga por "revisar" la alimentación que se aconseja a este tipo de pacientes.

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