Laboratorios de creatividad artesana

Alrededor de 250 profesionales están integrados en la Asociación Galega de Artesáns. Muchos son talleres que constituyen microempresas, con una problemática común: "la de estar siempre en crisis"

Galicia tiene muchos embajadores, entre los que se encuentra su artesanía, con artículos que llevan impreso su origen de forma muy clara. Algunos artesanos gallegos exportan sus productos desde hace muchos años a lugares tan distantes como Japón, Rusia o Australia y, aunque estas ventas al extranjero no representan un gran volumen de negocio, evidencian el interés que tienen los objetivos elaborados de forma artesana lejos de su lugar de producción.

Además, la artesanía es en la actualidad uno de los sectores con mayor estabilidad en el empleo, ya que es una profesión que es bastante habitual que se ejerza durante toda la vida.

Un taller artesanal es un laboratorio en el que todos los días se buscan nuevas ideas y mejoras, lo que, con el paso de los años, suele tener como consecuencia la excelencia de los productos. En Galicia están reconocidas oficialmente 90 actividades artesanales, por lo que la riqueza de oficios es enorme. La lista es muy numerosa: alfarería, construcción de instrumentos musicales tradicionales o contemporáneos, cerámica, escultura, cantería, textil de diferentes especialidades (desde tapices hasta tejidos de bajo lizo), joyería, marroquinería, zapatería, sombrerería, carpintería, tornería en madera, forja, vidrio, lámparas, cerería, cartón piedra, cuero, encajes, pintura sobre seda, encuadernación…

Aunque cada oficio posee sus propias peculiaridades, los artesanos sienten que forman parte de un grupo y, por tanto, constituyen un sector económico y profesional definido. A estos profesionales les une el modelo del sistema productivo en el que, al contrario que en la industria, el trabajo no está dividido. Y es que en un taller artesano lo habitual es que, aunque trabajen varias personas en él, cada una de ellas conozca todo el proceso productivo, desde la elección de las materias primas hasta que las piezas se entregan al cliente o usuario final.

Alrededor de 250 profesionales están integrados en la Asociación Galega de Artesáns (AGA). Muchos son talleres artesanos que constituyen microempresas, así que sus asociados tienen una problemática similar: "la de estar siempre en crisis", precisa Manuel González Arias, presidente de AGA. Añade que "la crisis forma parte de todas las profesiones que tienen que estar pendientes de la evolución del mercado, y especialmente en las que interviene el factor creatividad. En el caso de los artesanos, también convivimos con las crisis creativas".

DAVID PÉREZ, JOYERO ARTESANO. Apenas tiene competencia. Son contados los talleres de joyería artesana como el que dirige David Pérez en la calle Cousiño de Pontevedra desde 2004. El negocio mantiene el nombre con el que lo ‘bautizó’ su padre, San Eloy, el patrón de los joyeros. Fue su progenitor quien le enseñó el oficio. Cuando solo tenía 16 años David decidió seguir los pasos de Rafael y encaminar su futuro hacia la joyería artesana.

Aunque en principio tenía previsto salir de viaje con un muestrario de joyas, primero decidió ver cómo le iba el negocio, en el que atendía a la clientela. "No tenía nada que perder. Siempre me quedaría la posibilidad de coger las maletas", explica.

"Hay gente que descubre el valor de sus joyas cuando me las trae a reparar"


A diferencia de su padre, que solo atendía encargos de joyerías, David también efectúa reparaciones de joyas para distintos establecimientos del sector y para particulares. Realiza arreglos para artículos y piezas antiguas de oro y plata. Algunos clientes le facilitan el material (sobre todo oro y brillantes) y le encargan la pieza sobre una idea preconcebida. Él realiza un boceto que consensúa con el cliente.

Algunos clientes descubrieron el verdadero valor de sus joyas cuando las llevaron a arreglar al taller. "Una mujer me trajo un broche que era un recuerdo de su madre con la intención de fundirlo. Le dije que tenia un brillante y perlas de buena calidad y que se trataba de una pieza que valía un dineral. Ella pensaba que era chatarra. Cuando en realidad la joya valdría alrededor de dos mil euros", sentencia David.

MIRO MAGARIÑOS , ARTESANO ESPECIALIZADO EN CUERO. La artesanía es una de sus dos pasiones profesionales. Miro Magariños, además de actor y uno de los cómicos más afamados de Galicia, es un artista diseñando artículos confeccionados con cuero. "Traballar coas mans e coa cabeza foi unha constante na miña vida", asegura.

Desde su infancia sintió predilección por las manualidades con cuero, principalmente los artículos relacionados con la guarnicionería específica del mundo de los caballos (su familia tenía varios equinos que utilizaba como medio de transporte). Pasó muchas horas en un pequeño taller de la casa materna, situada en A Anllada (Cuntis), "porque realizaba un traballo co que me sentía como se fose un adulto. Ademais, era un espazo de xogo marabilloso no que me divertía e deixaba voar a imaxinación", comenta.

"Para traballar o coiro hai que ler química e formarse en debuxo"


Las circunstancias personales le obligaron a ver en la afición al cuero un medio para ganarse la vida e independizarse. "A primeira vez que comercialicei pezas de coiro, principalmente pulseiras, foi para pagarme unhas vacacións na Mariña Lucense. A verdade é que esta iniciativa tivo unha acollida tan boa que comecei a pensar que isto da artesanía era unha boa forma de obter ingresos para vivir".

De esta forma, Miro Magariños se sumergió de lleno en el mundo de la artesanía en cuero hace cuatro décadas, en un momento en el que reinaba la filosofía antisistema que tenía como uno de sus lemas principales ‘haz el amor y no la guerra’. "A artesanía permitía facer o amor todo o día, se querías. Traballabas un pouco e facías o amor o resto do tempo", señala el artista con el humor que le caracteriza.

Miro Magariños, que acaba de inaugurar en la calle Cruz Vermella de Pontevedra ‘Don Coiro’, "un espazo comercial para afeccionados artesáns do coiro", precisa que para trabajar este material de forma artesanal, además de tener "unha boa capacidade psicomotriz, sobre todo nos membros superiores", es necesario "ter formación", como la que él imparte a un grupo de alumnos, a quienes aconseja "adestrarse en debuxo, porque iso lles permitirá desenvolver as súas habilidades", y "ler sobre cuestións relacionadas co ámbito do coiro, como por exemplo curtición e química dos curtidos".

MANUEL COLLADO, ARTESANO 'CANTEIRO'. Manuel Collazo Torres es un ‘canteiro’ de la vieja escuela. "Son dos que rachamos os bloques a man, sin maquinaria de corte", indica el artesano que elabora los trabajos "totalmente tallados a man" en su taller, situado en Paredes-Vilaboa. De esas instalaciones salieron numerosas obras de arte en piedra, entre las que figura el conjunto escultórico ‘A fonte dos nenos’, situado en la glorieta de Compostela, en Pontevedra, que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad.

El artista indica que para tener éxito en el mundo de la artesanía en piedra es necesario tener "moitísima práctica e anos de experiencia", como los que él posee, con más de tres décadas sacando el máximo partido artístico a la piedra. "Comecei o oficio limpando o taller do meu tío e axudando a meter as pedras nas máquinas. No verán, en vez de ir á praia, ía ao taller a aprender o oficio cando só tiña 14 anos. Tiña moita inquietude por aprender", explica Manuel, que completó su formación artística en la Escola de Canteiros de Poio, en la que estuvo cinco años.

"Con 14 anos, en vez de ir á praia, ía ao taller do meu tío a aprender o oficio"


Tras dar este paso importante en el aprendizaje de la artesanía en piedra, Manuel trabajó en numerosos talleres del sector, en los que adquirió la experiencia necesaria que le permitió abrir su propio negocio, que dirige desde hace 18 años.

La práctica totalidad de las esculturas que salen del taller de Manuel son encargos que le efectúa su clientela desde distintos lugares de España y en el extranjero, en países como, por ejemplo, Estados Unidos, Francia y Alemania. Para el diseño de las tallas se basa casi siempre en fotografías y en estampas. "É unha vantaxe importante porque iso evita andar modelando os deseños en barro".