Leticia Rodríguez de la Fuente: "Necesitaba buscar un lugar sin ruido, pero no lo sabía"

Autora del libro 'Tocar tierra', no encontraba flores imperfectas y decidió cultivarlas. Lo hizo sin pensar, como todo en su vida, para evitar que la razón la frene
Leticia Rodríguez de la Fuente. JEOSM
photo_camera Leticia Rodríguez de la Fuente. JEOSM

Cuenta que nunca pensó en escribir un libro. Cuando se lo propusieron pensaba que no sería capaz, pero en cuanto empezó ya no pudo parar y Tocar tierra vio la luz en tres meses. Hoy dice que tenía necesidad de contar esta parte de su vida, que resume el planteamiento existencial de Leticia Rodríguez de la Fuente ante el mundo. Con las ideas claras, pero sin pensar demasiado y sin escuchar las temidas voces de la razón.

Ha creado una granja de flores imperfectas. Suena bonito.
En el mercado de la flor se busca la perfección y aquí crecen a su libre albedrío. Son imperfectas para ese mercado estereotipado, pero son maravillosas.

¿Para autoabastecer su negocio?
En principio sí, pero ahora suministro a clientes que me las piden. Yo aprendí a hacer adornos florales con floristas inglesas que trabajan con cultivo orgánico y en Madrid no encontraba ese tipo de flor para trabajar.

Cuenta que su primera experiencia con las flores fue un día que decidió podar los geranios de su abuela. Imagino que sabría algo más de flores cuando se metió en esto.
No, fue a lo loco, como todo lo que he hecho en mi vida. Después fui aprendiendo con la práctica, estudiando y trabajando con cultivadoras de Inglaterra. Pero también comencé así en el mundo del alquiler temporal. Fui pionera en alquilar habitaciones y hoy lo hace todo el mundo. Mis proyectos nacen cuando detecto una necesidad que hay que cubrir y me lanzo. Si lo pienso, no lo hago.

En su libro hay una frase reveladora de por dónde van los tiros: "A medida que doto de contenido el paisaje que abarca mi mirada, voy despojando de ruido mi universo interior".
Necesitaba buscar un lugar sin ruido, pero no era consciente de ello cuando lo hice. La granja de flores fue creciendo como el cuento de la lechera. Una cosa llevaba a la otra y yo me ajardinaba cada vez más. Encontré mi pasión volviendo a casa.

Habla de vuelta a casa porque en ese lugar de Guadalajara había pasado tiempo en su infancia, pero de entrada no parece una tierra ideal para cultivar flores.
No lo tuve en cuenta. El sitio me sedujo a pesar de las complicaciones. Estoy encantada con la elección de la tierra. Es distinta a otras partes de Guadalajara, es verde, hay mucha agua.

Ha pasado por el mundo del arte, el inmobiliario, las flores... ¿hay más proyectos en su mochila?
No voy a hacer spoiler, pero siempre hay algo. La prioridad ahora es mi jardín. Soy jardinera, pero siempre hay ideas y en estos momentos están relacionadas con esa actividad. También sigo con la inmobiliaria y ahora con el libro, que me ha ocupado mucho tiempo últimamente.

"Pensaba que no sería capaz de escribir un libro y lo hice en tres meses. Lo necesitaba"

¿Tenía necesidad de contar su experiencia?
Yo no tenía ningún interés en escribir un libro, pero me lo propusieron desde la editorial porque me seguían la pista y les parecía interesante lo que estaba haciendo. Pensaba que no sería capaz de escribirlo porque nunca había hecho algo semejante, pero salió solo. Lo necesitaba. Los escribí en tres meses.

En el libro hay muchas referencias a su padre, Félix Rodríguez de la Fuente.
Sí, siempre va conmigo, es mi compañero de batallas.

Cuenta que para poner su puesto de arreglos florales se fijó en una antigua pescadería. Cuando fue a alquilarla, el propietario era Félix Rodríguez.
Son señales, esas cosas pasan. Es la magia que tiene la vida. Hay un elemento de misterio que siempre está ahí.

Sobre la autora
Leticia Rodríguez de la Fuente es hija de Félix Rodríguez de la Fuente y una emprendedora por naturaleza.

Trabajó en la galería de arte Elba Benítez y en la revista Art Forum, creó la empresa de accesorios Orden en Casa y se introdujo en el sector inmobiliario con la primera empresa de alquiler temporal de pisos, Lets Room, que sigue funcionando.

Por la flor imperfecta
Le gustaban las flores y decidió abrir una floristería. Aprendió a hacer arreglos florales, pero no encontraba el tipo de flor que ella quería, natural e imperfecta. Por eso empezó a cultivarlas y hoy se define como jardinera. Asegura que es su pasión, pero ya le rondan nuevas ideas en la cabeza.

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