Mariola Cubells: "Lo rompimos todo y no hay vuelta atrás"

Tienen 60 años. Fueron las primeras en divorciarse, en abortar, en educar de forma igualitaria y el libro 'Mejor que nunca' lo cuenta
Mariola Cubells, con su último libro. DP
photo_camera Mariola Cubells, con su último libro. DP

"Felices, imbatibles y pioneras" es el subtítulo del libro que Mariola Cubells dedica a su generación. A esas mujeres que rondan los 60 años y que se han ganado a pulso el adjetivo de valientes. Reivindica su determinación para salir del camino marcado en busca de una sociedad más igualitaria.

¿Qué ha hecho su generación para merecer un libro?
Somos un colectivo de mujeres pioneras que ha roto moldes y normas. Eso nos hace importantes e interesantes. Ni yo misma me había parado a pensar en esto hasta que me lo propusieron desde la editorial, pero entonces me di cuenta de que faltaba nuestro relato.

Se lanzaron a la batalla sin referentes, a golpe de ensayo-error.
Exacto. En la generación anterior podía haber 20 mujeres luchando por el cambio social, pero nosotras lo hicimos de forma masiva, colectivamente. Esa es la gran diferencia.

"Hemos roto moldes y normas y eso nos hace importantes e interesantes"

Se dice rápido, pero hablamos de las primeras en divorciarse, en abortar, en decidir si ser madres o no, en estudiar en la universidad, en desempeñar cualquier profesión, en tomar el mando.
Las primeras en no ser el ángel de la casa, en no asumir esa carga doméstica que te ataba. En ese momento se abre una ventana al mundo.

Pero eso suponía demoler un sistema completo, con una estructura que se tambaleaba, pero que no caía con un empujón. Hicieron falta muchos martillazos.
Mucho coraje, mucha entereza y mucho darse cuenta. Nos damos cuenta de lo que no está bien y eso hace que podamos decir esto no lo quiero. Hemos podido elegir. Nuestras madres no pudieron.

Bonito, pero agotador.
Agotador sí, desde luego. Por ejemplo, llegamos a la edad fértil pudiendo acogernos a la planificación familiar y al aborto. Pero yo acompañé a dos amigas a abortar y las dos se vinieron de sus ciudades a la mía para no hacerlo allí. Pudimos, es revolucionario, pero no fácil. Hoy yo misma acompañaría a mi hija a abortar sin ningún problema si lo necesitase.

Los logros se disfrutan más cuando hay consciencia de haberlos luchado, de haber ganado el derecho.
Sí. Lo rompimos todo y no hay vuelta atrás, aunque parezca que se puede. Me desespero a veces cuando oigo tanto ruido, pero soy optimista porque somos demasiados para hacerle frente. Estamos mejor que nunca porque, aunque pasen cosas, ahora se cuentan. El beso a Jenni Hermoso hace diez años habría pasado desapercibido. Ahora no y ese señor queda ridiculizado y su discurso no es bien recibido. Aprendimos a no callar.

Fueron las primeras en hablar de machismo.
Y las primeras en no educar a nuestros hijos así. Eso le da otro cariz. Hay una frase que muy repetida entre las mujeres de mi generación que es definitiva: no quiero la vida de mi madre. Los hombres no lo dicen porque vivían cómodos.

La diferencia en la educación de los hijos es la base del cambio social.
Estoy orgullosa de eso. Lo hemos conseguido. Lo veo con muchas amigas. Hablan y discuten con sus hijos en el mismo idioma. Estamos construyendo las mujeres del futuro que van a cambiar aquello a lo que nosotras no llegamos. Y hombres también, que irán a la par.

"Queda mucho por hacer. Hay que gritar muchas más veces me importa un bledo"

En su libro destruye tópicos, por ejemplo el de la menopausia.
Una conversación con Carme Valls, autora del libro Mujeres invisibles, me abrió la mirada a cosas que no veía claras, algunas en las que nunca había pensado. Sé que para muchas es un fastidio, pero yo no me enteré de la menopausia. En todo caso, tiene que ver con el cuerpo, no es un estigma. Hay que poner los puntos sobre las íes. La regla te sirve para reproducirte, pero es un horror, sobre todo cuando ya no la necesitas. La menopausia facilita el avance hacia la vida sexual plena.

Fueron las primeras en elegir si ser madres o no.
Nos pasamos la maternidad por el forro. Era un mandato social y cultural que hasta entonces ninguna mujer casada podía cuestionar. Nosotras nos dimos cuenta de que podíamos decidir.

Pero no lo han resuelto todo, queda mucho por hacer.
Por supuesto. Un ejemplo es la teoría de la invisibilidad, sobre todo de la sexual, que nos coloca como objeto de deseo. ¡Basta ya de eso! Hay que eliminar el concepto, acabar con eso de que las mujeres se vuelven invisibles a una edad para los hombres. Yo soy visible para quien me interesa, para mi familia, para mis amigos, para mi pareja, y si se va con otra más joven igual es que estaba con la persona equivocada. Otro concepto que defiendo es el me importa un bledismo. Hay que practicarlo más, hay que gritar muchas más veces me importa un bledo.

Sobre la autora
Mariola Cubells Paví (Valencia, 1967) es periodista y analista audiovisual. Ha trabajado en prensa escrita y en televisión y desde 2012 lleva la sección de televisión en el programa La Ventana, de la cadena Ser. En los veranos conduce ¿Y tú qué miras?, en la misma emisora.
Colabora con el Huffington Post con una entrevista semanal en la que aborda temática audiovisual con personas de diversas disciplinas. También colabora con el suplemento S Moda de El País.

Libros
En el año 2003 publicó su primer libro, ¡Mírame tonto!, donde desentrañaba los secretos de la televisión. A esta publicación le siguieron otras sobre el mismo tema, como ¿Y tú qué miras?, ¿Quién cocina la tele que comemos? o Mentiras en directo.

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