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El menor ingresado en Castellón se conectaba 20 horas al día al Fortnite

Un adolescente jugando al Fortnite. ARCHIVO
Un adolescente jugando al Fortnite. ARCHIVO
No comía con su familia y había descuidado su higiene personal

El psiquiatra que atendió al menor de 15 años que estuvo hospitalizado en Castellón por un uso abusivo del videojuego Fortnite ha explicado que el paciente llegó a estar conectado a las pantallas 20 horas diarias y ha recomendado a todos los padres limitar el tiempo que pasan los menores con estos dispositivos y que los más pequeños "no tengan contacto con ellos por una cuestión de desarrollo". 

Así lo ha explicado este miércoles el doctor Matías Real, psiquiatra responsable del programa de atención mental infanto-juvenil del Hospital Provincial de Castellón y miembro del equipo que atendió al chico afectado por esta adicción. 

Real ha indicado que no había ningún caso publicado en la literatura científica que hubiese necesitado ingreso hospitalario para desintoxicarse del uso de un videojuego. 

Este caso, ha agregado, es un adolescente que progresivamente había ido aumentando el tiempo de juego y abandonando progresivamente actividades de su vida diaria, desde las relaciones sociales y el tiempo con los amigos, hasta aspectos de higiene personal (ducharse o cambiarse de ropa) o incluso los hábitos de la alimentación –no salir a comer o cenar con los miembros de la familia–. 

Esta actitud, ha explicado el médico, llevaba aparejada "un malestar emocional intenso" para evitar enfrentarse a la realidad, aumentando todavía más el tiempo de juego. 

"Cuando el problema era muy grande llegaba a jugar 18 o 20 horas con dedicación exclusiva", ha señalado Matías Real, quien ha añadido que cuando se empezó a limitar la actividad, aunque no se conseguía solucionar el problema, iba mejorando pero "todo el tiempo que estaba en casa tenía que dedicarlo a las pantallas". 

En los momentos más complicados, ha indicado el doctor, "él no era consciente de los problemas que le generaba. Luego sí fue consciente, pero no veía la relación entre estar tanto tiempo jugando y el abandono de las otras cosas". 

El equipo médico decidió entonces hacer una intervención "como si se tratase de una adicción a una sustancia química" y para ello se programó un ingreso que actuase de desintoxicación de la sustancia, en este caso, las pantallas. 

Real ha explicado que un ingreso de estas características permite, durante las primeras semanas, "hacer un aislamiento del entorno, incluyendo la conducta-problema –en este caso el juego– y nos permite, después de los primeros días en los que aumenta el malestar, ir disminuyendo el tiempo de juego, lo que permite un análisis detallado con el paciente". 

Se "una reincorporación progresiva" después de las primeras semanas de mayor aislamiento para que fuese retomando el contacto con su familia y su entorno hasta conseguir que pudiera volver a su casa y a la habitación donde pasaba muchas horas, sintiéndose acompañado y seguro y pudiendo regresar al hospital para poder contar y trabajar con él después de un alta a modo de seguimiento. 

Este seguimiento continuó durante unos 8 meses y finalmente se le dio de alta definitiva para que siguiera con su vida en su entorno educativo, dejando el tratamiento terapéutico y retomando un uso normalizado de las pantallas, con limitaciones horarias y condiciones

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