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Abastos renovados: al mercado para ver y comer

Fachada del madrileño mercado de San Miguel
Fachada del madrileño mercado de San Miguel
A las plazas ya no solo se va a comprar productos frescos. Cada vez más se están convirtiendo en reclamos turísticos para las ciudades que los acogen

LOS MERCADOS españoles se han reinventado para plantear una oferta más allá de las compras de productos frescos y de calidad al añadir los espacios gourmet, que convierten estos históricos edificios en deliciosos reclamos turísticos. Son ahora mucho más que simples espacios en los que realizar la compra. Han repensado su concepto para convertirse en auténticas atracciones turísticas en las que degustar exquisiteces locales en un ambiente de ocio.

MERCADO DE LA GALERÍA. Arrancamos la ruta en plena Costa del Sol, donde se encuentra el gastromercado La Galería, que presume de ser el único que existe en Fuengirola con estas características. Desde que abrió sus puertas en febrero de 2016, este espacio se ha convertido en lugar de encuentro de la noche malagueña gracias a su amplia variedad de especialidades gastronómicas y a las distintas propuestas culturales que acoge como catas de vino, exposiciones y eventos en los que el arte y la música cobran protagonismo.

En sus 600 metros cuadrados y bajo su bóveda acristalada, el mercado apuesta por la filosofía de vida mediterránea, ligada a la cultura del buen comer y a la rica gastronomía andaluza, fruto de la herencia de las diferentes civilizaciones que han poblado sus tierras. Las cerca de 15.000 personas que visitan el gastromercado cada mes tienen a su disposición una muestra de los sabores del mundo en doce puestos que elaboran recetas de carnes, sushi, pescados o ibéricos. 

La Galería se ha convertido en lugar de encuentro de la noche malagueña gracias a sus especialidades gastronómicas y a sus distintas propuestas culturales


Además, desde el 1 de febrero cuenta con un restaurante de influencia griega, israelí y libanesa, incrementando la oferta mediterránea. Con una capacidad total para 250 personas, forma parte del circuito cultural de la ciudad, porque es un espacio acogedor y luminoso ubicado en el centro neurálgico de la misma, además, de ofrecer la posibilidad de degustar la cocina andaluza e internacional mientras se disfruta de un buen vino, se escucha música, se contempla una obra de arte o se empapa de un ambiente alegre y diverso cerca del mar.

MERCADO DE SAN MIGUEL. En Madrid se encuentra otro de los puntos gastronómicos de referencia de nuestro país: el Mercado de San Miguel. Fundado en 1916 y convertido en auténtico reclamo turístico, es visitado cada año por cerca de cuatro millones de turistas y se accede a él por una de las calles que salen de la Plaza Mayor.

Su principal valor diferencial reside en que forma parte de los edificios emblemáticos de Madrid, está considerado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, y es un símbolo de la ciudad.

El Mercado de San Miguel está considerado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, y es un símbolo de la ciudad



Rehabilitado en 2009, alberga más de 33 puestos en los que degustar ibéricos, olivas, croquetas, pescados, vinos, o carnes con ADN español que se exponen en sus vitrinas para saborear en el acto.

Todo ello, explica tiene el plus de disfrutar de producto de alta calidad dentro de un edificio tan especial como este. Y es que su estructura es ideal para vivir experiencias, bajo un espacio de cristal, madera y hierro fundido que juegan con la luz natural creando un ambiente diferente. Tanto el turismo como el ocio local están asociados a la gastronomía y este mercado cumple las expectativas y necesidades de todo tipo de público.

MERCADO DE LA VICTORIA. De vuelta al sur, en la preciosa Córdoba, se puede disfrutar de un rato de ocio en el Mercado Victoria, el primero que se abrió en Andalucía. Del mismo modo presume de tener un espacio muy luminoso y alegre y una estupenda ubicación en medio de una gran zona verde y muy próxima a la zona comercial y monumental de la ciudad.

Este espacio, abierto desde 2013 con la filosofía de aunar los conceptos de gastronomía, cultura y ocio, se levanta en una estructura de forjado cubierta de zinc en la que se distribuyen 24 puestos con propuestas muy diversas. Aquí, es posible encontrar lo mejor de la cocina cordobesa y española con salazones, ibéricos, quesos, vinos…, junto a delicias de la cocina argentina, japonesa o mexicana, entre otras.

Por el gastromercado La Victoria, que cuenta con cuatro terrazas, pasan entre 60.000 y 90.000 visitantes al mes



El gastromercado, por el que pasan entre 60.000 y 90.000 visitantes al mes, cuenta con cuatro terrazas, ideales para disfrutar de un café, una copa o un cóctel con la mejor música. La oferta se completa con una zona infantil, y el servicio de comida para recoger, que permite saborear las propuestas desde casa. Otro de sus atractivos reside en su oferta culinaria, pues ofrece comida adaptada a todo tipo de comensales: veganos, vegetarianos, celíacos, alérgicos a la lactosa o consumidores de cocina halal. Se trata de un lugar en el que degustar, de forma muy cómoda, multitud de platos referentes de nuestra amplia y bien conocida gastronomía.

MERCADO DEL VAL. Nos adentramos ahora en el renovado Mercado del Val, el más antiguo de Valladolid, que abrió sus puertas el pasado noviembre tras una reforma en la que se han invertido más de once millones de euros. La remodelada instalación, un histórico edificio del siglo XIX, aspira a convertirse en uno de los atractivos del centro de la ciudad con visión cultural y social, facilitar el comercio de proximidad y dinamizar la economía del entorno.

La intervención arquitectónica, después de 23 meses de obras, ha creado un espacio con más luz que el anterior, gracias a la sustitución de los muros de ladrillo con amplias cristaleras, y dotado con una mayor eficiencia energética.

El mercado más antiguo de Valladolid abrió sus puertas el pasado noviembre tras una reforma en la que se han invertido más de once millones de euros



El nuevo Mercado del Val se organiza en 44 puestos, además de espacios comunes para restauración, con una superficie de 2.000 metros cuadrados, y una planta sótano con un supermercado. Además de adquirir alimentos en carnicería, panaderías, pescaderas o charcuterías propias de un mercado tradicional, los visitantes pueden acercarse a alguno de los gastropuestos y saborear vinos, cervezas, pinchos o raciones con sello local.

MERCADO DE LA BOQUERÍA. Y terminamos en una de las paradas imprescindibles para los visitantes de la ciudad condal: el Mercado de la Boquería. Este espacio, con 216 puestos, marca la diferencias por su ubicación, en pleno corazón de las Ramblas, por sus diez siglos de historia, por el relevo generacional, por el turismo que lo visita y por su concepto de restauración.

Con más de 2.000 metros cuadrados muestra la esencia de la ciudad y es una representación gastronómica del mundo. Los visitantes pueden adquirir en los diferentes puestos productos como vino, alimentos dietéticos, de panadería, productos de cocina africana, griega, americana, asiática… No faltan tampoco las propuestas dulces y otros representantes de productos no alimentarios como las populares floristas de la Rambla —que dependen del mercado—.

Las 50.000 personas diarias que visitan de media este mercado, y que ascienden a 15 millones anuales, encontrarán también a su disposición diez establecimientos de comida, con especial protagonismo de rincones célebres como el bar Pinotxo, con ‘Juanito’ Bayen a la cabeza. También destaca el popular Quim de la Boqueria, con Quim Márquez, un cocinero autodidacta que aprendió en las cocinas de grandes nombres de la restauración barcelonesa.

En definitiva, un espacio lleno de vida, parada de rigor para los visitantes y el rincón ideal en el que descubrir el producto autóctono, los platos tradicionales de la cultura catalana y española.

Abastos renovados: al mercado para ver y comer
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