Una noche de origen pagano que asimiló el cristianismo

Es la noche más corta y la que reúne más tradición, superstición y rituales
Hoguera de San Xoán. RAFA FARIÑA
photo_camera Hoguera de San Xoán. RAFA FARIÑA

Aunque muchas personas lo creen así, en realidad la noche de San Xoán no es la más corta del año. El día más largo o la noche mas corta es el 21 de junio, el día que se produce el solsticio de verano, que marca el comienzo del verano. Por tanto la noche de San Xoán no es la mas corta, pero casi, y su proximidad al solsticio de verano no es casual. La historia de estos dos hitos del calendario se remonta a tiempos anteriores al cristianismo.

En esa época el fuego se encendía coincidiendo con el solsticio de verano con el objetivo de purificar y dar fuerza al sol, ya que a partir de entonces los días iban haciéndose más cortos hasta llegar al segundo solsticio, el de invierno (la noche más larga del año).

Queimada. EP
Queimada. EP

Sin embargo, como tantas otras fiestas populares de origen pagano, tras la llegada del cristianismo las antiguas tradiciones fueron asimiladas dentro del calendario cristiano y la costumbre de encender hogueras quedó unida a la celebración del nacimiento de San Juan Bautista, que según la biblia nació el 24 de junio.

Aunque la noche del 23 de junio no sea la más corta del año es la que reúne más tradiciones, supersticiones y ritos que llenas de magia y misticismo esta jornada.

Saltar la hoguera un número de veces impar ahuyenta los malos espíritus, dice la tradición

Los ritos de San Xoán son tan antiguos como la humanidad y siguen vivos en sus diferentes versiones, con el objetivo de dejar atrás lo malo quemándolo en el fuego y dar la bienvenida a lo nuevo y entendiendo el agua como un elemento purificador. Uno de los rituales más comunes es saltar la hoguera un numero impar de veces para ahuyentar los malos espíritus pronunciando con fuerza y convencimiento la frase "meigas fóra".

La tradición dice también que el agua durante la noche de San Xoán tiene propiedades mágicas y que quien se sumerja en ella mientras la luna brille en el cielo será capaz de eliminar todo lo negativo de su vida y se asegurará salud durante todo un año.

El agua adquiere propiedades mágicas mientras la luna brille en San Xoán

Otro de los rituales más extendidos es el ramillete de las hierbas de San Xoán (mirto, ruda, romero, malva, hierba luisa, menta, lavanda, fiuncho, flor de San Xoán y flor de Santa María), que debe sumergirse en agua al atardecer del día 23 y lavarse la cara al día siguiente. También hay quien dice que lavarse la cara justo antes de la medianoche de San Xoán ayuda a mantenerse sano y atractivo durante un años, pero eso sí, debe hacerse sin mirarse al espejo ya que el rito perderá su efectividad. Otra tradición es beber una buena queimada acompañada del tradicional conjuro.

Hierbas de San Xoán. EP
Hierbas de San Xoán. EP

Dormir con un ramito de verbena bajo la almohada atrae la prosperidad económica y rociar la habitación con agua hervida de verbena, melenrama, lavanda, jengibre y doce pétalos de rosa atrae el amor. Para favorecer la duración de las parejas hay que marcar una cruz en el tronco de un árbol y realizar una promesa que se convertirá en irrompible. Para que se cumpla un deseo hay que colocar bajo la almohada una rama de hiedra y un papel en blanco con el deseo escrito y dormir con una vela encendida. Al despertarse hay que quemar el papel en lo que quede de la vela y enterrar la cera junto a la hiedra.