«Por escoitar dúas linguas non tardan máis en falar»

'Parlant' francés desde la cuna

Un grupo de familias con niños de Pontevedra, Vigo y Vilagarcía crea una asociación para compartir el aprendizaje del idioma galo desde un punto de vista lúdico ►Cuentacuentos, juegos, canciones y festividades del país vecino centran las dos horas de reunión semanal
Christina lee un cuento a los padres y niños en una de las últimas reuniones del club
photo_camera Christina lee un cuento a los padres y niños en una de las últimas reuniones del club

«Un, deux, trois... soleil!». Varios críos y alguna mamá se divierten con este juego que podría ser el famoso escondite inglés, pero es su equivalente en francés. Y lo es porque tanto ellos como sus progenitores pertenecen al Club des Families Francophones de Galice (Club de Familias Francófonas de Galicia), una asociación nacida a principios de año en Pontevedra con el objetivo de que sus retoños parloteen en el idioma galo más allá de los límites del hogar. «Aínda que llo falemos na casa, fáltalles a contorna, para que se animen a falalo máis».

De momento está formada por siete familias, que suman unos 14 niños de entre 18 meses y ocho años de edad. Aunque el colectivo se formó a nivel gallego, de momento sus integrantes provienen de Pontevedra, Vigo y Vilagarcía. Todos los sábados por la mañana se reúnen en la Casa Azul, donde el Ayuntamiento les cede un local. Allí acaban de dar buena cuenta de un rico bizcocho o ‘gâteau’ mientras explican cómo surgió la iniciativa.

«Sara, Bea e eu coñecémonos no grupo de lactancia Mámoa», recuerda Christina Gamallo, secretaria de la asociación. Sara Vázquez, también de Pontevedra, ejerce de presidenta y Bea Vila, de Vilagarcía, es la tesorera. En ese momento, «Chris estáballe dando o peito a Eloy e faláballe en francés», apunta Sara, que entonces estaba embarazada de Brían, que ahora, con 18 meses, es el benjamín del grupo y está diciendo sus primeras palabras en esta lengua.

La vinculación de las familias con el idioma de Molière es diversa. Christina, por ejemplo, nació en Chartres (Francia), hija de emigrantes, y ahora es profesora de Francés en el CIFP Carlos Oroza. Madre de Enzo, de seis años, y de Eloy, de tres, comparte profesión con Sara y con la progenitora de esta y también que sus maridos apenas chapurrean alguna palabra en esa lengua. «As catro frases imprescindibles, tipo ‘saca iso da boca’».

El caso de Bea es distinto. «O meu home, Alain, naceu aló, fillo de emigrantes, e veu para aquí con 18 anos. Coñecémonos e ensinoume a falar o idioma. O ano pasado presenteime por libre aos exames do B2, o nivel máis alto da Escola de Idiomas, e aprobei». Ellos son los padres de Manuela, de tres años, y Martín, de seis. «Eu na casa fálolles en castelán, pero o pai sempre lles fala en francés, pero eles non se animaban. Foi vir aquí un día e saíron dicindo varias frases».

A Enzo y Eloy es su madre quien intenta inculcarles el gusanillo del idioma galo desde que estaban en su vientre. Sara se animó al nacer su hijo. «Miña nai é profe de Francés e temos moitos amigos alá, aonde imos habitualmente», explica. Curiosamente su progenitora «nunca nos falaba en francés de pequenos nin a min nin ao meu irmán, pero agora si se anima co neto. Tamén é verdade que agora hai máis facilidades para buscar recursos».

¿Y a qué se dedican durante las dos horas semanales de reunión? Pues programan cuentacuentos, canciones, juegos de movimiento, bailes... Todo ello en un ambiente lúdico que hace que los niños absorban el idioma galo sin que se parezca para nada a una clase. «Queremos que os rapaces se diviertan. Bueno, e os pais tamén. Merendamos, falamos...».

Y, por supuesto, no faltan las fiestas en fechas señaladas, como el Carnaval o la Pascua, una celebración remarcable en la cultura francesa, donde es muy típico el juego de la búsqueda de los huevos de chocolate.

Los participantes están muy satisfechos del resultado que por ahora tienen las reuniones, que en ningún caso completan con clases de Francés convencionales. «No cole teñen Inglés obrigatorio e supoño que ata a ESO non terán a opción do Francés. Entón irán, para que se lles faga significativo o que van aprendendo agora -señala Bea-. Non se trata de facer exames, senón de aprender de xeito natural». «O primeiro é que o falen e o comprendan como un idioma materno -apunta Sara-. Brían está empezando a falar agora e xa di unhas palabriñas en francés», explica orgullosa sobre su niño de año y medio.