Rocío Carrasco: "Contra la violencia y por la igualdad, entre todas es mejor"

La hija de Rocío Jurado organiza un homenaje a su madre que en la noche de este martes llenará el Wizink Center madrileño
Rocío Jurado y Rocío Carrasco en 2004. EP
photo_camera Rocío Jurado y Rocío Carrasco en 2004. EP

"Devolver a la sociedad el apoyo que me ha brindado". Es la principal motivación que ha llevado a Rocío Carrasco (Madrid, 1977) a organizar el homenaje a su madre que en la noche de este martes llenará el Wizink Center madrileño, en una fecha como la del 8M escogida a sabiendas, porque "contra la violencia y por la igualdad, entre todas es mejor".

Y eso que, para ella, no ha sido fácil desde la muerte de su madre afrontar la transición de quedarse huérfana de la considerada como "la más grande", y explica en una entrevista con EFE que tardó mucho en poder ver los vídeos de sus actuaciones tras su muerte el 1 de junio de 2006, pero que poco a poco pudo retomar la normalidad de su vida incluso en eso.

En el escenario estarán este martes, entre otras, Rigoberta Bandini, Ana Guerra, Pastora Soler, Ruth Lorenzo, Mayte Martín o Sole Giménez. Con este espectáculo, Rocío Carrasco no quiere solo hacer un homenaje a su madre, sino a todas las mujeres en el 8M, con el fin último de enviar todo lo que se recaude a la Fundación Ana Bella, entidad que se encarga de ayudar a mujeres que necesitan apoyo tras sufrir violencia de género.

Todo surgió tras emitir Telecinco el documental Contar la verdad para seguir viva, en el que ella rompía veinte años de silencio y recibía miles de muestras de apoyo desde toda España: "Quería devolver el apoyo que se me ha brindado, y qué mejor manera para hacerlo que con un concierto benéfico destinado a las víctimas de la violencia de género".

"El proceso no ha sido complicado, ya que contamos con artistas de talla personal y profesional grandiosas, que no han dudado en unirse a nosotros en esta causa tan necesaria, al igual que nuestro director musical, Víctor Elías", subraya Carrasco.

Y todo, con la figura de su madre de fondo, una feminista adelantada a su tiempo que sirvió de inspiración e impulso a muchas mujeres, y todo un icono de libertad sexual y social para millones de personas en la España casi todavía en blanco y negro: "Viendo su implicación con la figura de la mujer desde su inicios y siendo consciente de la necesidad tan grande que aún existe de alzar la voz, todo cobra mucho más sentido y aunque siempre fui consciente, ahora puedo verlo desde la perspectiva del tiempo", señala la hija de la cantante.

Ahora, "viendo la magnitud de este movimiento, poder visualizar cómo ella entendió esa necesidad hoy en día, es un orgullo para mí, no solo como hija, sino también como mujer", dice Rocío Carrasco, que, sobre la dificultad para ver con paz las actuaciones de su madre, recuerda que tardó mucho tiempo en poder hacerlo, pero "hace tres o cuatro años, cuando empezamos con la producción del musical Qué no daría yo, tuve que empezar a buscarlos y fue una forma de terapia. Verla a ella fue parte de mi proceso de recuperación y empezó a reconfortarme".

En ese proceso, en la noche de este martes va a llenar un pabellón en un grito no solo musical, sino de apoyo a gente que trabaja contra la violencia de género y por la educación en igualdad, y es tajante al decir que lo decidió así porque "existe una realidad que a mí me toca de cerca. Si algo tengo claro es que, esta lucha, entre todas, es mejor".

Antes de despedirse, Rocío Carrasco recalca que su pelea sigue, que quiere ser obstinada en una lucha que en la sociedad actual parece no tener fin, y que, aparte de la cita de este martes en Madrid, su forma de ayudar a la lucha por la igualdad y contra la violencia "es a través de mí misma y desde la figura de mi madre".

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