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Suena un saxo en el 'ovnipuerto' de la Ribeira Sacra

Lucio Ballesteros, en su ovnipuerto. BRAIS LORENZO (Efe)
Lucio Ballesteros, en su ovnipuerto. BRAIS LORENZO (Efe)
Lucio Ballesteros, de 89 años, es el artífice de esta estructura que se encuentra en su casa de A Teixeira

En el municipio de A Teixeira, en la Ribeira Sacra ourensana, vive Lucio Ballesteros, un hombre de 89 años que reside en su "ovnipuerto", en la aldea de Montoedo.

Ballesteros es músico, escritor, creador y sobre todo conocido por vivir tocar en su saxo en esta especie de platillo volante, un complejo casi "hermético", propio de una película de ciencia ficción que respira tranquilidad.

Su creador, que pertenece a un grupo de riesgo por la pandemia del covid-19, mantiene las normas de distanciamiento, y afronta el distanciamiento con un calculado pragmatismo.

"No pienso en ese patógeno. Si yo no me meto con él, él no se va a meter conmigo", dice a Efe. Reconoce que lo que peor lleva del enclaustramiento, es el tener que cocinar. "No le gusta mucho", reconoce.

La idea de construir la máquina que luce en su jardín no la puso en marcha hasta establecerse en Montoedo, parroquia del ayuntamiento de A Teixeira, una vez retirado del oficio de técnico electrónico de TVE. En total, dedicó "dos años y medio" a montar la cúpula, que califica de "única en el mundo".

Su sueño ahora pasa por acabarla, pues la construcción no es un deseo de adulto, menos para un soñador empedernido: "La tengo en mi cabeza desde niño, así que imaginen, la he pilotado cientos de veces en mi mente", relata. 

En su biblioteca particular acumula más de cien vídeos, con 41 temas científicos, libros, y sus "inventos", pues no solo cuenta con uno, aunque el que acapare todas las miradas y flashes sea de manera permanente el de mayores dimensiones.

La nave que está ubicada delante de su casa, de aluminio y metacrilato, consta de veinte metros de diámetro y lleva 64 radios intercambiables. Está preparada, detalla Ballesteros, para funcionar con la ayuda de dos placas solares de hasta 280 vatios cada una y un generador estático, que operaría, según los estudios en los que se ha basado, "las 24 horas de los 365 días del año".

En ese imaginario que conserva y que le ayuda a afrontar todas las etapas de su existencia, su "ovnipuerto" sería "autónomo" y tendría una capacidad de "hasta 32 pasajeros". Aunque "esa no es la finalidad", se apresura, risueño, a explicar.

Por el momento, son todavía pocas las personas que han podido acceder a su interior, entre ellas los cineastas Simone Saibene y Xoel Méndez, autores del documental 10/7. El título no es baladí. Se trata del nombre de un planeta anhelado por Lucio, ése al que ha dedicado una de sus obras, Una regresión hacia el saber, un mundo sin jefes, donde no hay dinero ni desconfianza que campe a sus anchas, por ende tampoco ambición y vanidad.

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