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Una empresa en el instituto

María Jesús Rodríguez y Leticia Caamaño en el vivero de empresas del IES Luis Seoane.
María Jesús Rodríguez y Leticia Caamaño en el vivero de empresas del IES Luis Seoane.
El vivero del IES Luis Seoane se convierte en una opción cómoda para nuevos negocios

María Jesús Rodríguez, de A Cañiza, y María Teresa Filgueiras, de A Coruña, se conocieron en el IES Luis Seoane, de Monte Porreiro, donde estudiaron el ciclo superior de Administración e Finanzas. El año pasado, junto a Leticia Caamaño, amiga de la segunda, originaria de Carballo y que aportó una licenciatura en Económicas, decidieron poner en marcha su propia empresa, Maruxía, una asesoría que ofrece servicios contables, administrativos y jurídicos.

Varios meses después afirman estar encantadas. Viven en Poio, tienen entre 30 y 40 años y entre las tres suman cinco hijos –de hecho, Teresa está actualmente de baja por maternidad–. Pero su aventura no comenzó alquilando un local, pagando luz y agua y afrontando otros gastos, sino en el vivero de empresas del instituto, en el que actualmente ocupan un espacio junto a otra iniciativa, la web www.cibertopia.com. Cinco más, de diversos ámbitos, ya casi vuelan solas fuera de las paredes del centro.

Su perfil, cada vez más habitual, no es del típico joven que acaba los estudios al borde de la veintena. "Coa crise o perfil do estudante cambiou moitísimo. A vida complícase ao ter fillos, a falta de saídas laborais, compaxinar vida familiar e traballo... Cando optas por poñerte a estudiar e che ofrecen isto... Xuntáronse todas as circunstancias: as persoais, axuda e o apoio que nos prestan", explica María Jesús.

El del IES Luis Seoane es uno de los 20 viveros repartidos por centros de Formación Profesional de Galicia, explica su coordinador, José Luis Veiga Lage, profesor de Administración de Empresas. El objetivo es facilitar la creación de su propio negocio a los alumnos que valoren el autoempleo como salida profesional. Les ofrecen asesoramiento especializado para desarrollar su idea, un plan de viabilidad, además de un local en el que realizar su actividad, así como poder compartir su experiencia con otros emprendedores. El vivero nació en 2009 y asesora a los alumnos que acabaron sus estudios en institutos de FP de Pontevedra y su comarca.

Maruxía todavía está "arrancando", pero la oportunidad de instalarse en el vivero "facilitó muchísimo iniciar la empresa –afirma Leticia–. Estamos en un instituto, pero es una oficina en toda regla, muy separada del resto. Tenemos material, mobiliario, ordenadores... Nuestra preocupación tampoco era económica, porque no dependíamos de esto. Nos centramos en el funcionamiento. También tenemos apoyo de otra gestoría de Pontevedra y de los profesores, que nos ayudan siempre que lo necesitamos. Los inicios fueron buenos, porque no es lo mismo buscar local, enfrentarte a gastos". De no ser así, se lo pensarían dos veces. "Tener el vivero fue un detonante muy positivo para iniciar la actividad".

Experiencia positiva
A finales de 2014 las tres socias de Maruxía le dieron el empuje definitivo a su aventura con la búsqueda de clientes, más fácil de lo que pensaban. "Hay gente descontenta que se plantea cambiar. Tenemos clientes que llevaban años con su asesoría de toda la vida y se cambiaron. Y después va mucho por zonas. Empezamos en Poio, Combarro, Raxó y notas diferencias entre la gente, si es más receptiva o no".

Una de las principales ventajas de su trabajo es que "la conciliación es muchísimo más fácil", afirma Leticia. "Somos tres y siempre nos apoyamos las unas a las otras. De hecho, una de las razones para hacer esto es la conciliación familiar y laboral. Las tres con hijos y con otras situaciones personales, porque hay momentos del año en el que solo estamos nosotras, sin nuestros maridos. Es mucho más difícil si el trabajo es por cuenta ajena". "E tamén podemos traballar desde a casa en calquera momento –apunta María Jesús–. É unha maneira de seguir no mundo laboral sen descoidar a familia".

Por eso no dudan de que volver a las aulas fue una gran idea, sobre todo a una edad en la que "tes outra madurez, outra comprensión, outra paciencia... Outra mentalidade" y animan a seguir sus pasos a quien lo esté pensando. "Para estar na casa, traballar tres meses, botar outros seis no paro... mellor non".

"La gente viene aquí a aprovechar las horas y estudiar, no buscas excusas. Hay gente que estudia una carrera y si no encuentra trabajo de eso estudia módulos de algo totalmente distinto para tener más posibilidades", señala Leticia. "Igual se es máis novo e acabas aquí non ves o autoemprego como unha saída", admite su socia. "La gente que sabemos como está el ámbito laboral vemos qué salidas hay y por qué lo hacemos. La gente que acaba de estudiar y empieza de cero sigue queriendo un trabajo para el resto de su vida, pero eso cambió un poco",

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