Cuatro años de cárcel para una cuidadora que sustrajo 118.000 euros a la anciana que cuidaba

La sección quinta de la Audiencia provincial de Pontevedra ha condenado a cuatro años de prisión a María Rosa C., una cuidadora que sustrajo 118.000 euros en diferentes movimientos de las cuentas bancarias de una nonagenaria que estaba a su cargo desde hacía once años.

Asimismo, le impone por el mismo delito de apropiación indebida una multa de diez meses, con una cuota diaria de seis euros, y una indemnización en concepto de responsabilidad civil de 115.655,51 euros, más intereses, justamente las cantidades que transfirió a su cuenta en 2008 cuando la anciana ingresó en un asilo.

Según recoge la sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, la víctima autorizó a su cuidadora a realizar operaciones en sus cuentas bancarias y posteriormente le concedió un poder general notarial.

María Rosa C. aprovechó la confianza de la anciana para sacar el dinero de sus cuentas nada más ingresar ésta en la residencia Paz y Bien de la localidad pontevedresa de Tui, cuando empezaba a tener síntomas de predemencia senil que le "impedían tener conocimiento de lo que acontecía en particular en cuestiones que afectaban a su economía".

Con estos movimientos, la acusada dejó a la perjudicada en una situación económica que le impedía hacer frente al completo a los pagos de su residencia.

El tribunal basa su veredicto en las declaraciones en el juicio y durante la instrucción de la propia acusada y de la víctima, así como de varios testigos como un párroco y una empleada de banca, además de los informes de los peritos forenses y económicos.

La acusada alegó durante la vista oral, a preguntas de su abogado, que consideraba a la nonagenaria como de su familia y que la cuidaba como a su madre; y que le enseñó las claves de sus tarjetas.

En la fase de instrucción admitió que puso 90.000 euros de la cuenta de la anciana a plazo fijo y que se cobró los intereses; que pagó tres mensualidades de la residencia de la anciana y le compró un abrigo, unos zapatos y el resto de la ropa que necesitaba, y que actualmente debían quedar unos 7.000 euros.

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