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Dos víctimas de explotación sexual bajo amenazas de vudú explican que eran sometidas a ceremonias

Uno de los acusados, sentados en el banquillo vigués este miércoles
Uno de los acusados, sentados en el banquillo vigués este miércoles
Los jefes de la red, que operaba en Vigo, también incluían a sus familiares en este tipo de prácticas para presionarlas y las amenazaban con ''tirar a la calle'' a sus hijos

Dos de las víctimas de una red que explotaba sexualmente y bajo amenazas de ritos vúdu a mujeres africanas que introducían en España en pateras han confirmado que eran sometidas a este tipo de ceremonias junto a sus familiares y que, además, las amenazaban con "tirar a la calle" a sus hijos.

Las declaraciones de las dos testigos protegidas, ambas por videoconferencia, han tenido lugar este miércoles en la sección quinta de la Audiencia de Pontevedra, que acoge esta semana el juicio contra tres personas de nacionalidad nigeriana, dos hombres, Osaretin U. e Isaac Frank O.I., y una mujer, Joy I., acusados de formar parte de una red de trata de seres humanos y explotación sexual.

En la sesión celebrada durante la jornada del martes, los tres imputados negaron su implicación en la introducción de ciudadanos ilegales en el país así como amenazas a mujeres con rituales vudú, aunque sí reconocieron que este tipo de ceremonias son comunes en países africanos.

Apuntaron además a una tercera persona, un familiar o conocido suyo residente en Marruecos, al que identifican como Peter, que, según su testimonio, era el encargado de organizar los viajes y coaccionar a las mujeres para que le entregasen el dinero que obtenían ejerciendo la prostitución en países europeos.

Una de estas mujeres fue localizada en la zona viguesa de O Berbés y, con el apoyo de la ONG Faraxa, denunció la situación en el año 2013

Una de estas mujeres fue localizada en la zona viguesa de O Berbés y, con el apoyo de la ONG Faraxa, denunció la situación en el año 2013, tras haber permanecido cuatro años sufriendo los abusos de la banda.

OFRECIMIENTO. A preguntas de la Fiscalía reveló que decidió escapar de su país natal, Nigeria, a causa "de los problemas de la guerra" y que un hombre le ofreció viajar a Europa para trabajar "limpiando platos y lavando la ropa". Sin embargo, al ser presentada ante Peter en la ciudad marroquí de Rabat, fue obligada a mendigar en las calles e incluso recibió una paliza con un cinturón al mostrarse contraria a entregar todo el dinero obtenido.

Viajó posteriormente a España en patera para ser forzada a trabajar como prostituta en un club de Roquetas de Mar, en Almería, y poder pagar así la deuda contraída de 35.000 euros.

La víctima relató que era amenazada con rituales vudú y que incluso trabajó en campos de tomate por el día y como prostituta por las noches para no hacer frente a los posibles efectos negativos de estas prácticas religiosas ante un posible impago. "Me decían que tenía que pagar y me hablaban del vudú. Tenía miedo de escapar por si me pasaba algo a mí o a mi familia. No tenía otra solución", afirmó durante el juicio.

En todo caso, aseguró que las amenazas no procedían solamente del hombre identificado como Peter, sino también de la principal acusada, Joy. I., de su marido, Osaterin U., y de Isaac Frank O.I., persona que le hablaba sobre la deuda contraída durante su viaje.

"Me decían que tenía que pagar y me hablaban del vudú. Tenía miedo de escapar por si me pasaba algo a mí o a mi familia. No tenía otra solución", afirma una víctima

Su testimonio fue corroborado por el prestado por la voluntaria de la ONG que se encargó de su caso y que afirma que la mujer sufría ataques de ansiedad y "se ponía muy nerviosa" cada vez que recibía una llamada amenazante.

Otras de las mujeres explotadas por la banda narró una historia similar, aunque en este caso su situación se agravó al quedarse embarazada durante el trayecto.

La víctima fue enviada a Francia para ejercer allí la prostitución, mientras que su hijo se quedó en la vivienda que Joy I. y su marido tenían en Toledo a cambio de que ella enviase todos los meses 250 euros para mantenerlo.

MENORES. Este bebé y otro niño, ambos de entre tres y cuatro años, fueron encontrados por la Brigada Central de Extranjería en inadecuado estado de nutrición y, según sostiene la Fiscalía, fueron sometidos a tratos que atentaba contra su dignidad.

Mantiene el fiscal que los acusados les suministraban pastillas para mantenerlos sedados o los ataban a una cama con cuerdas.

La médico forense que analizó a los menores también intervino esta mañana en el juicio y confirmó que ambos mostraban síntomas de desnutrición, no controlaban esfínteres pese a su edad y, uno de ellos, presentaba cicatrices en la espalda y una infección en un hueso de una pierna.

La Fiscalía pide 65 años de cárcel para los tres acusados al apreciar, entre otros, los delitos de inmigración clandestina con ánimo de lucro, trata de seres humanos con fines de explotación sexual y laboral en concurso con tres delitos de prostitución, contra la integridad moral y falsedad en documento oficial.

La acusación particular exige, por su parte, penas que suman los 42 años y medio; mientras que las defensas de los tres acusados han exigido la libre absolución de sus representados.

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