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El Tribunal Supremo de EE.UU respalda la inyección letal

La corriente abolicionista de la pena de muerte recibió un revés con la decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos de permitir aplicación de inyecciones letales, al rechazar un recurso de dos condenados de Kentucky que las consideraban inconstitucionales.

El máximo tribunal del país rechazó por siete votos contra dos  el argumento de que este método de ejecución violan la prohibición de infligir sufrimiento y dolor innecesario recogida en la Constitución. A raíz de estos recursos se habían detenido en septiembre del 2007 llas ejecuciones por inyección letal en todo Estados Unidos, el método más usado durante los últimos 30 años.

La actual inyección letal se basa en un cóctel de tres fármacos: un anestésico, un paralizante muscular y otra sustancia, responsable directa de la muerte del condenado. Incluso desde la Medicina se ha puesto en duda la humanidad del cóctel: muchos expertos dicen que ocasiona una muerte agónica.

Solicitud de cambio, no de clemencia
Kentucky emplea el compuesto tiopental sódico, un anestésico poderoso que deja inconsciente al reo; luego se administra pancorio que paraliza los músculos, y finalmente potasio que detiene el corazón del ejecutado.

Los opositores a este método aducen que si el primer compuesto no se administra de manera eficaz, el segundo induce una sofocación y parálisis consciente aterradoras, y el tercero inflige un terrible dolor ardiente mientras avanza por las venas.

Los dos reos que presentaron el recurso al Supremo no estaban solicitando el perdón de la pena capital, sino que se les administrara una sola inyección, un barbitúrico, que no causa dolor pero sí la muerte.

En caso de que no se les atendiera su petición, pedían que las autoridades del Estado aumentaran los sistemas de control para asegurarse de que las inyecciones habían sido preparadas de manera correcta.

Los contrarios a la pena de muerte esgrimían que los prisioneros condenados pueden sufrir un dolor excruciante, sin ser capaces de manifestarlo, si reciben una dosis demasiado pequeña del anestésico.

Los estados comenzaron a usar el cóctel de la inyección letal en 1978, como una alternativa a los históricos métodos de ejecución; la silla eléctrica, la cámara de gas, la horca y el paredón. Sin embargo, en los últimos años ha habido numerosos casos de inyecciones 'chapuceras' en Florida y California, en las que los condenados tardaron hasta 30 minutos en morir.

Tendencia a la abolición
Estados Unidos sigue siendo una isla para la pena de muerte entre los países occidentales, el único donde no sólo sigue vigente sino que además recibe un sólido apoyo por parte de su ciudadanía. La abolición es un tema tabú en la carrera presidencial, con todos los candidatos apoyando firmemente la pena de muerte o extendiendo largas evasivas que no abran sangrías entre sus electores.

Sin embargo, si existe una tendencia, es a la abolición. En los últimos años varios estados dieron pasos hacia ella. Illinois decretó en el 2000 una moratoria en su aplicación tras la noticia de que 13 personas habían sido condenadas por error; Nueva York dictaminó en 2004 que era inconstitucional. El pasado mes de diciembre el Estado de New Jersey decidía abolirla, aunque priorizacen los altos costes sobre los motivos humanitarios.

Tennessee, California y Carolina del Norte analizan si deben o no mantenerla, al tiempo que varios recursos de inconstitucionalidad pesan sobre la inyección letal, por lo que el Tribunal Supremo mantiene suspendidas las ejecuciones.

En el 2006 se ejecutaron 56 personas, lejos del triste récord establecido en 1999, año en el que se llegó a las 98.

El Tribunal Supremo de EE.UU respalda la inyección letal
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