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La Fiscalía ve "indudable" la culpabilidad del presunto asasino de Ana Enjamio y la defensa cuestiona la investigación

César A.O., el único acusado por el crimen de Ana Enjamio, en la sesión final del juicio. SALVADOR SAS (EFE)
César A.O., el único acusado por el crimen de Ana Enjamio, en la sesión final del juicio. SALVADOR SAS (EFE)
La familia de Ana Enjamio ha pedido en la última sesión de la vista oral que su asesinato "no salga gratis" y que el procesado sea condenado

La familia de Ana Enjamio, la joven de Boqueixón por cuyo crimen se juzga a César A.O, ha pedido en la última sesión de la vista oral que esta acción "no salga gratis" y que el procesado, un hombre que compartía trabajo con ella y con el que mantuvo una breve relación, sea condenado.

La representación legal de los parientes de esta chica, asesinada en Vigo tras una cena de empresa en las navidades de 2016, ha apelado al jurado para que haga justicia y que queden protegidas "otras posibles 'Anas' que se puedan cruzar con este individuo", separado y padre de dos hijos de corta edad.

Asimismo, ha recordado que en otros casos como el de la niña Asunta, sus padres fueron condenados en base a una suma de indicios.

Unos indicios que en el caso del crimen de Ana Enjamio cree que son "demoledores" y las pruebas "concluyentes, aplastantes", que "encajan como un puzzle" y apuntan a la culpabilidad del acusado, quien tenía una "obsesión enfermiza" con la muchacha.

En cuanto a las justificaciones del acusado respecto a cómo perdió la chaqueta que vestía en la noche del crimen o sobre las manchas de sangre de Ana halladas en su coche ha dicho que son "historietas" con las que busca coartadas.

En la misma línea, la representante del Ministerio Público ha enmarcado lo acontecido en el terrible mantra de "la maté porque era mía" y ha rechazado los intentos de coartada de César, pues "no hay quien se lo crea", "es imposible".

Se ha preguntado por qué tres años después del crimen y tras cuatro comparecencias judiciales en las que solo contestó a su abogado "nos tenemos que creer que tiene una coartada".

Ha esgrimido que, en ese caso, habría dado todas esas explicaciones sobre su ropa o la tarjeta SIM del móvil de Ana que localizaron en su mesilla de noche para evitar pasar todo este tiempo en prisión provisional.

De "patética" ha tachado la justificación de la presencia de dos manchas de sangre de la víctima en el coche del acusado, en cuanto a que habían mantenido relaciones sexuales cuando ella tenía la menstruación", y ha añadido: "para película vale, pero como coartada es nula".

La fiscal ha afirmado que el crimen de Ana Enjamio lo cometió "indudablemente" César A.O. porque "no aceptó que ella rompiera la relación" de ambos y regresara con Samuel, su novio desde los 18 años.

Cree acreditado el ensañamiento porque con una de las heridas incisivas que la víctima recibió en el pecho "habría sido suficiente. Las demás fueron gratis"; y también la alevosía, porque el acusado, sostiene, "se quiso asegurar la muerte" de ella "de la forma más atroz posible".

Ha añadido que Ana Enjamio no le tenía temor físico a César A.O. y por eso "no se podía imaginar" que la fuera a matar cuando la abordó aquella noche en el portal de su edificio.

La fiscal ha admitido que "nadie lo vio matarla" ni hay arma del crimen, ni el móvil de ella, ni la ropa que él vistió aquella noche, pero de otros hechos se deduce "indudablemente" su culpabilidad.

Estos son el móvil de ella bloqueado tras ser asesinada y el de él sin tráfico de datos; la descripción del guardia civil que vio a una pareja en el portal -"solo podían ser ellos", ha afirmado-; la hora a la que sus padres dicen que llegó a casa o su reacción cuando le informaron de la muerte de la joven.

Respecto al arma del crimen, ha manifestado que es el mismo, "y no otro", que el que el acusado llevaba a su trabajo para comer y que no apareció junto al tenedor, una servilleta y un cepillo de dientes que la Policía halló en su coche.

Finalmente, ha insistido en que en este proceso no se juzga si la víctima estaba "con dos, tres o veinticinco personas", porque ésta es una opción personal "y no un delito", como tampoco las dudas que ella pudiera albergar sobre su relación con Samuel y con César.

La abogada de la Xunta ha indicado por su parte que este caso es de libro, del libro de la "violencia machista", y si Ana era el amor de su vida, algo que alega César, evidentemente "hay amores que matan", y que en eso consiste el machismo, en que hay hombres que "creen que las mujeres son de su propiedad".

Sucede que César no asumió la ruptura "y por eso la mató", ha esgrimido la abogada de la Xunta, que ejerce la acusación popular.

Ésta se ha detenido en la carta de despedida en el intento de suicidio del acusado para concluir que le pedía perdón a la víctima "por haberla matado", y lo que "no soportaba", en pasado, es que ella hubiera vuelto con su exnovio.

DEFENSA DEL ACUSADO. Por su parte, el abogado de César A.O. ha cuestionado la investigación del crimen de Ana Enjamio y la credibilidad de testigos, la mayoría "hostiles" y con el objetivo de "condenar" a su cliente, y también de peritos forenses y policiales, y ha aludido al caso de Rocío Waninkoff, "el mayor error judicial" en España.

En el turno de informes, con el que se ha cerrado el juicio con jurado en la sección quinta de la Audiencia de Pontevedra, el abogado de César A.O. ha insistido en proclamar la inocencia de su patrocinado, quien ha guardado silencio en el turno de última palabra con el pretexto de que ya había sido "suficiente".

Durante su exposición, que la madre y el hermano de Ana Enjamio no han podido soportar y se han marchado de la sala, el abogado de la defensa ha hablado de una "profecía autocumplida" en la que se han intentado "encajar" todos los datos en la "hipótesis inicial" de que César A.O. fue el autor del crimen.

Ha recalcado que no hay pruebas concluyentes y, dirigiéndose al jurado, ha incidido en que "no valen las corazonadas ni las sospechas", al tiempo que ha apelado a su sentido común y a la prevalencia de la inocencia del acusado en caso de duda.

Ha admitido, como su cliente en el juicio, que "hizo cosas que no se debían hacer", como quedarse con un móvil de la víctima o enviarle fotos y un correo electrónico al exnovio de Ana, lo que ha considerado una actitud propia de alguien que quiere recuperar una relación rota, pero que no son constitutivas de delito.

Para empezar, ha sostenido que la relación entre César y Ana, aunque clandestina y con "altibajos", se mantuvo hasta la fecha del crimen, y a partir de ahí ha deducido: "¿Por qué la iba a matar si está con él?", a propósito de que las acusaciones enmarcaran el crimen en el ámbito de la violencia machista.

Se ha basado en una serie de whatsapp y llamadas telefónicas que ambos se intercambiaron durante meses, varios de ellos después de que rompieran su relación y dejaran de convivir en un piso que tenían alquilado.

Además de a los testigos, que "contaron lo que les contó" la víctima, cuya credibilidad también ha puesto en entredicho, pues ésta "no decía toda la verdad" y "no era sincera" con ellos ni con su madre sobre su vida amorosa, ha cuestionado a las forenses y a la Policía.

De las primeras ha dicho que elaboraron un informe "tendencioso", que actuaron como "activistas" y no salvaguardaron su deber de imparcialidad, y que sostuvieron una tesis que "no es verdad", que en la solapa del abrigo de la víctima hubiera un corte en el que se halló ADN del acusado.

Asimismo, se ha quejado de su intento "grotesco" de "ilustrar" al jurado con la imagen de un cuchillo de sobremesa cuando hablaban del arma que se pudo emplear en el crimen y que nunca apareció, y ha enfatizado que pese a ser médicos sin especialidad parece que "saben de todo", ya sea de otorrinolaringología o de psicología.

De la Policía, aparte de poner en tela de juicio la credibilidad de los agentes que declararon en el juicio, ha criticado que cerrara varias líneas de investigación, como por ejemplo comprobar la coartada del compañero de trabajo de la víctima que se bajó con ella del coche de sus amigas antes de ir a su casa y ser asesinada.

De este compañero ha destacado su aspecto físico y su "personalidad peculiar", ilustrada por su reacción cuando le cuestionó por qué pidió que al acusado se le ocultara tras un biombo durante su declaración y éste dijo que para no verle la cara a ese "hijo de puta".

También ha puesto de relieve que no se hicieran estudios genéticos de los pelos hallados en las prendas de la víctima, ninguno de ellos aparentemente de su cliente, ni que se investigara la posible relación del crimen con una serie de agresiones sexuales que se produjeron en la zona donde vivía Ana Enjamio.

Y no se hizo, según la tesis del abogado de la defensa, porque "iban enfilados" en sus pesquisas sobre César A.O. y lo demás "les daba igual".

Por lo demás, ha sostenido que víctima y acusado tuvieron contacto físico en la noche del crimen cuando se saludaron y se dieron dos besos y durante el "escarceo" entre ambos en el baño, así como después cuando pasearon casi una hora junto a otros compañeros.

Se ha preguntado por qué ninguna de las acusaciones citó a declarar a los padres del acusado para que sostuvieran que su hijo llegó aquella noche a casa a las 7.00 horas y no a las 5.30 como éste afirma.

Y sobre la nota de despedida tras su intento de suicidio, que elaboró "empastillado", ha afirmado que no contiene ninguna confesión del crimen.

En cuanto a las manchas de sangre de la víctima en el coche del acusado, ha destacado que técnicas de Toxicología no supieron precisar su origen ni el tiempo que llevaban impregnadas, y se ha preguntado cómo se puede limpiar a fondo el vehículo y sin embargo permanecen restos de ADN del acusado y no se detecta resto de producto químico alguno. 

La Fiscalía ve "indudable" la culpabilidad del presunto asasino de...
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